Con el tema “Asegurando el futuro de nuestros ciudadanos, mediante la promoción de la prosperidad humana, la seguridad energética y la sostenibilidad ambiental”, 34 países están convocados a la V Cumbre de las Américas, en la Ciudad de Puerto España, Trinidad y Tobago, los días 17 al 19 de Abril 2009.
Con el tema “Asegurando el futuro de nuestros ciudadanos, mediante la promoción de la prosperidad humana, la seguridad energética y la sostenibilidad ambiental”, 34 países están convocados a la V Cumbre de las Américas, en la Ciudad de Puerto España, en la República de Trinidad y Tobago, los días 17 al 19 de Abril 2009. Esta reunión mantiene en expectación al mundo político, por razones que guardan relación con el origen del “ALCA” y al posterior nacimiento de su antítesis “ALBA”, en medio de nuevas composiciones geopolíticas y enfrentamientos de orden doctrinario.
En el año 1994 en la Ciudad de Miami, se celebra por primera vez este encuentro con el objetivo inicial de erradicar la pobreza en el continente, a través de la creación del Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), el cual fue suscrito por los 34 países miembros del pleno americano. Cuatro años después la ciudad de Santiago de Chile se convierte en la sede de la segunda cumbre, la cual además de enfocarse en atender temas vinculados a la consolidación democracia y el respeto a los derechos humanos en la región, el encuentro también sirvió para consensuar las actuaciones y los mecanismos que se debían tomar para la puesta en marcha del ALCA. Ya en la Cumbre de 2001 en la ciudad canadiense de Quebec, el pleno de la comunidad americana acuerda la activación del ALCA en el año 2005, una medida que si bien fue aprobada por la gran mayoría de los líderes asistentes al evento, se vio ensombrecida por la reserva del gobierno venezolano, que comenzó sembrar el terreno de las “desavenencias” para la cohesión regional, que simbólicamente estuvo acompañada por una serie de protestas antiglobalización. Pero no fue hasta la cumbre celebrada en Mar de Plata (Argentina) en el año 2005, que surgieron los verdaderos obstáculos con el tema del ALCA, debido al incremento del número de países que mostró su rechazo ante el MERCOSUR y por supuesto, la negativa del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que prácticamente tiró por la borda el esfuerzo de diez años.
Desde que Chávez asumió el mando de Venezuela en 1998, su gobierno ha mantenido una posición frontal contra el ALCA, señalándola como un “instrumento del imperio neoliberal”, que perjudicaría a los vecinos del sur, a causa de las diferencias arancelarias y el beneficios de posición de dominio de empresas norteamericanas, lo que sirvió para que el mandatario venezolano acusara a Estados Unidos de obligar a los países a firmarlo y terminara instaurando la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).

El ALBA nace con la intención de compensar las asimetrías entre las potencias norteamericanas y sus vecinos regionales, a la vez que pretende luchar contra la pobreza y la exclusión social, un campo fértil en Latinoamérica. Sin embargo ha sido más el petróleo venezolano, y no las perspectivas de futuro del proyecto, el gancho que le ha permitido Chávez establecer mecanismos de intercambio para lograr adhesiones, aunada a una astuta campaña de difamación contra EEUU, en gran parte alimentada por el sentimiento antiestadounidense que comenzaba a germinarse dentro de la región, debido al distanciamiento y a las posturas asumidas por parte la administración del ex presidente Geroge W. Bush, hacia sus vecinos americanos.
Esto le ha permitido al líder “bolivariano” establecer un Lobby conformado por sus aliados del ALBA como Raúl Castro en Cuba, Evo Morales en Bolivia, Daniel Ortega en Nicaragua, Manuel Zelaya en Honduras, Fernando Lugo en Paraguay y Rosevelt Skerrit en Dominica, quienes el pasado jueves se reunieron en la Ciudad de Cumaná (Venezuela) para establecer la estrategia a utilizar en la Cumbre de Trinidad y Tobago, en donde han acordado al unísono “la inclusión de Cuba como país miembro de la OEA”.
Ahora bien ¿Cuál será el papel de Estados Unidos dentro de la cumbre? El presidente estadounidense, Barack Obama, ha cambiado significativamente su política frente a América Latina, lo que puede darle un giro interesante al curso del encuentro regional. Su iniciativa de cerrar el Centro de Reclusión de Guantánamo, que había servido a la violación de los derechos humanos de sus reclusos, así como autorizar el envío de remesas de dinero a la Isla Cubana y viajes libremente cambia las perspectivas.
No cabe duda que para esta Cumbre Obama llevará mucho carisma, atención y respeto a los planteamientos que le hagan. Poniendo especial atención a la protección de los pobres frente a la crisis; “los más pobres entre los pobres”, que según el portavoz Jeffrey Davidov, son su principal preocupación.

No obstante, mientras el presidente Obama exige respeto, en Cumaná el Presidente Chávez dijo: “Ojalá, no me mande a callar”. Ese ha sido el estilo de Chávez en las reuniones internacionales, por lo que en Trinidad y Tobago no es de extrañar que pueda romper con el protocolo o se enzarce directamente en una discusión sobre asuntos que no están pautados en la agenda
Es por ello que la injerencia de mandatario venezolano en asuntos de otros países, así como su afán de protagonismo, le ha valido una baja calificación en la encuesta de Barómetro de Gobernabilidad de Iberoamerica, 2009, en la cual se encuentra Obama con el 70%, Lula con 58,9, mientras que Chávez con 28%.
Sin embargo es de esperarse que el eje centrar del debate de la V Cumbre de las Américas se concentre en reinserción de Cuba a la Organización de Estados Americanos (OEA). Al respecto el Secretario General del organismo internacional consideró como “un error” el hecho de presionar a EEUU, cuando este país quiere hablar con Venezuela y Bolivia. Pero pese a ello, no cabe duda que el debate de la inclusión del gobierno de La Habana a la OEA entrará con buenas posibilidades de aprobación, no sólo porque lo planteé Venezuela, sino por el apoyo de otros países de Latinoamérica y el Caribe, que desean que la Isla entre en el ente continental y a los vientos de cambio que soplan en las complejas relaciones entre Cuba y EEUU.
Las recientes declaraciones de Raúl Castro en el marco de la Cumbre del ALBA, dejó claro la disposición de su país para discutir cualquier tema: presos políticos o derechos humanos, pero, con respeto a la soberanía de la Isla e incluso tocar el punto álgido de la democracia. Es indudable que habido un notable acercamientos entre ambos países, por lo que luego de esta cumbre, debe abrirse un espectro mayor de espacios para la discusión política de asuntos por resolver. Mientras tanto, habrá que observar detenidamente el debate que está teniendo lugar en la caribeña república de Trinidad y Tobago, porque quizá se logre abrir y reescribir un capítulo en la historia de una región que aún no logra consolidar su integración, aún cuando Venezuela adivirtió su intención de vetar las conclusiones que fueron presentadas para la Cumbre. Habrá que ver si los socios del ALBA le siguen el juego a Chávez o sucumben a los encantos de Obama.