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Cita en Portugal

Escritores iberoamericanos plantean un canon digital más depurado

sábado 16 de febrero de 2008, 18:57h
El mundo de la cultura no rehuye los debates en torno a una medida que, "a priori", nace para contentarles, el canon digital. Los literatos son los menos perjudicados por la piratería cultural, ya que los libros no son todavía pasto de las copias ilegales, como sí pasa con la música o las películas. Al menos en España, pues en otros países como Cuba o Colombia, la piratería literaria es una práctica muy extendida, como han recordado autores del otro lado del océano como el guatemalteco Eduardo Halfón, o el peruano Óscar Málaga.

La idea predominante ha sido la de aceptación del canon que aprobó el Gobierno a finales de diciembre, aunque con matices considerables. Juan Jesús Armas Marcelo, colaborador del suplemento cultural de "ABC" y experimentado divulgador cultural, afirmó estar de acuerdo con que la SGAE luche por los derechos de autores como él, pero manifestó sus dudas sobre la "justicia" de esta ley. Invitó a hacer una revisión de la misma.

Eduardo Mendoza también puso sus "peros" al actual canon. El escritor catalán ya ha manifestado en otros foros que la figura del creador, y en concreto, del literato, es peculiar, puesto que su quehacer no se rige por criterios de rentabilidad y la necesidad de tiempo para trabajar en sus obras implica un riesgo en una sociedad que se mueve a gran velocidad. Mendoza ha afirmado en Portugal que hay que ser "cuidadosos" en la aplicación del canon y estudiar "punto por punto" su aplicación.

Entre la supresión y la regulación
Carmen Riera criticó la propuesta electoral del líder del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, de "abolir" el canon digital, aunque indicó que habría que buscar nuevas fórmulas de "mayor justicia" para evitar el pago de una compensación al comprar equipos informáticos por la mera posibilidad de hacer copias ilegales.

Por contra, el autor gallego Carlos Quiroga consideró "abusivo" que, a cuenta de los derechos de autor, una serie de "funcionarios" se nutran del trabajo de los autores.

"Soy partidario de una actitud más ácrata y libertaria en cuanto a la obra de arte. Si alguien va a obtener un beneficio a partir de ella sí se debe recibir algo de dinero, pero me parecen bien las copias personales", dijo Quiroga.

El guatemalteco Eduardo Halfon, que adelantó que su opinión no es del todo justa, ya que su mayor fuente de ingresos no es la literatura, consideró que sería el "hombre más feliz del mundo" al ver algunas de sus novelas pirateadas, por lo que significaría para la difusión de su obra.

Las reflexiones de estos autores llegan pocos días después de que el comisario de Mercado Interior de la Unión Europea, Charlie McCreevy, anunciara la intención de replantear el actual canon digital, que se aplica en 24 países de la Unión para lograr que el cobro sea "proporcional a las pérdidas causadas por las copias privadas"


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