El Museo del Prado y el Museo del Louvre han estrechado e intensificado su colaboración, que en un primer periodo se prolongará hasta 2012, con la exhibición de la obra "Magdalena penitente", de Georges de La Tour, que inaugura en el museo español el programa "La obra invitada".
'La Magdalena penitente' de
Georges de La Tour, procedente del
Museo del Louvre se ha instalado en el Museo del Prado de la mano del programa 'La obra invitada', con el que se pretende acercar al público español obras notables de otros museos y colecciones. Junto a esta inauguración, el Prado abre al público la primera sala temática dedicada expresamente a los Borbones, como avance de la nueva reordenación y ampliación de la colección permanente del Museo.
Esta exposición coincide con la apertura de la remodelada sala que anteriormente exhibía la obra de
Goya sobre el 2 y el 3 de mayo y que muestra ahora
"Los primeros Borbones. Retratos de Pintura francesa del Siglo XVIII". Ambos actos, "de marcado acento francés", según el director del Prado Miguel Zugaza, coinciden con la visita del presidente de la República Francesa, Nicolás Sarkozy, y de su esposa, que esta tarde acompañarán a los Reyes en un recorrido por ambas exposiciones.
Obra destacada de la sala dedicada a los retratos de los primeros Borbones es
"Retrato de la familia de Felipe IV", que se recupera, con todo su esplendor, tras su exilio en el museo durante los últimos años. Aunque la relación con el
Museo del Louvre no es nueva, Zugaza valoró que nunca ha sido tan intensa como ahora. "Desde hace un tiempo trabajamos en un ambicioso programa expositivo que culminará en el año 2012 con una exposición dedicada a Rafael".

El museo del
Louvre ha sido un ejemplo a seguir desde su fundación, en opinión de
Zugaza, quien recordó que ambas instituciones han conseguido una ansiada autonomía jurídica. "Los dos museos -ha dicho- nos enfrentamos a los mismos retos pero con armas nuevas". Estas relaciones fueron comentadas también por el director del Louvre,
Henri Loyrette, quien se mostró "sensible" a la iniciativa del programa
"La obra invitada" con el que se afirma que "un museo no vive solo de las exposiciones temporales, por otra parte necesarias. Un museo es sus colecciones permanentes", por lo que el acercamiento a obras de importancia de otras colecciones es fundamental.
Aunque pequeña, la exhibición de
"La Magdalena penitente" junto a las dos obras de
La Tour que se conservan en el Prado,
"Ciego tocando la Zanfonía" y
"San Jerónimo leyendo", recientemente descubierto y que se encontraba depositado en un ministerio, "es muy significativa e interesante y hace que Prado y Louvre se conviertan en centros de investigación, lo que en el tiempo actual es muy importante".
Henri Loyrette consideró al Prado como "socio indispensable" ya que "una de las partes negras del Louvre" es la dedicada al arte español. "Los franceses fueron distantes en lo que se refiere al arte español, no solo en pintura". El director del Louvre reconoció también que hasta ahora "quizá hemos trabajado más con Estados Unidos que con Europa, lo que es lamentable", por lo que se mostró muy satisfecho de estos "primeros pasos de una colaboración múltiple", en la que la investigación tendrá un papel fundamental.