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LA HISTORIA DEL FERROCARRIL

Del Orient Express a los trenes que levitan a 700 km/h

sábado 02 de mayo de 2009, 17:35h
Conozca los trenes que han hecho historia, los que aún nos acompañan y los que están por venir, y las mejores travesías para pasar unas vacaciones sobre caminos de hierro, desde el mítico Orient Express hasta los trenes de levitación magnética japoneses.


¿Quién dijo que no se podía viajar al pasado? Es posible subir al Orient Express, el histórico convoy que ha vivido guerras o que ha visto pasar a celebridades de los siglos XIX y XX. También en el transiberiano, ya no considerado de lujo pero que encandila a todos los viajeros de pro que buscan una experiencia única que recorre en pocos días miles de kilómetros y varios husos horarios. Los trenes son el testimonio vivo del paso del tiempo, pero confirman asimismo que sólo ellos son capaces de detenerlo.

A la par, la tecnología ha conseguido hacer que los trenes puedan prescindir de la vía y levitar, y alcanzar velocidades que sólo un avión, cada vez más cercano a ellos, es capaz de superar. España es un país que cuida su patrimonio ferroviario, que apuesta por el fomento del tren y cuyo próximo reto es abrirse al resto del mundo.

Modelos de Talgo que aún pueden verse en nuestro país.
El presente y futuro del ferrocarril y de los amantes de los trenes es muy atractivo. España dispone de una joven pero amplia red de Alta Velocidad que continúa su expansión y que, en breve, traspasará nuestras fronteras para conectarnos con Francia. Uno de los modelos más característicos de nuestro país es el Talgo, de larga tradición y cuyas diversas generaciones recorren las vías anchas y estrechas de nuestra geografía.

Otro bello ejemplo, éste recién llegado, es el del AVE S102 de Talgo-Bombardier, que llama la atención por su diseño, que ha motivado el bautismo del tren como “El Pato”. El convoy, que alcanza una velocidad máxima comercial de 300 kilómetros por hora, es uno de los últimos “fichajes” en materia de transportes de un país de gran tradición ferroviaria.

A quien le apasione el tren y sus templos no puede dejar de visitar estaciones históricas en activo o restauradas para otros usos y, en otros casos, museos como el que este medio tiene dedicado en el madrileño Paseo de Delicias, que contiene, entre muchos otros elementos, locomotoras que llaman a la nostalgia y vagones característicos de algunos de los trenes que han dejado huella en España.

Japón ofrece trenes espectaculares para la vista, infraestructuras pioneras y la más alta velocidad que ha conocido el medio.

Japón y los maglev, los trenes que vuelan
Los modelos más insólitos se encuentran en Japón, donde el tren es un medio de transporte fundamental para salvar las grandes distancias. Allí se están desarrollando los trenes de levitación magnética, los más rápidos del mundo. Los Maglev (en la primera imagen) -así se llaman- utilizan energía electromagnética para impulsar unos convoyes que flotan sobre la vía. Sustituirán paulatinamente a los actuales trenes nipones a partir de 2025 y, en una primera fase, unirán Tokio con Nagoya, para más tarde llegar a Osaka.

Se trata de una tecnología muy cara, ya que para sólo 300 kilómetros de invertirán más de 34.300 millones de euros, y eso puede impedir su generalización. No obstante, es conocido el interés del Gobierno de Estados Unidos por este sistema. Sus conocedores afirman que los Maglev “tienen más en común con los aviones que con los trenes”, y no sólo porque no tengan contacto con el suelo sino porque, además, su velocidad comercial ronda los 550 kilómetros por hora y son capaces de alcanzar, según las estimaciones sobre el papel, los 700 kilómetros por hora. En los últimos segundos del siguiente vídeo se puede observar el silencio y la velocidad de estas balas.



LAS MEJORES TRAVESÍAS: EL TRANSCANTÁBRICO, EL ORIENT EXPRESS Y EL TRANSIBERIANO

Los no muy duchos en viajes pueden pensar que el Orient Express forma parte de una ficción literaria, o que unas vacaciones subido a un tren pueden ser agotadoras y aburridas. A lo largo del mundo puede encontrar aventuras adaptadas a todos los gustos y bolsillos, como subir al famoso y clásico tren de vapor en el que Harry Potter parte hacia Howards o recorrer Japón en un moderno tren bala. Además, en la actualidad, hay trenes concebidos sólo para el disfrute, habilitados para acoger a centenares de personas durante varios días y que cruzan fronteras y atraviesan paisajes que sólo la presencia y el sonido de un tren tienen el privilegio de perturbar.

El Transcantábrico permite conocer el norte de España a través de sus paisajes y su gastronomía.

Conocer la riqueza del norte por caminos de hierro: el Transcantábrico
El Transcantábrico es el tren de lujo por excelencia en España. Recorre el norte de la Península bordeando el Cantábrico, sorteando montañas casi inaccesibles para el ferrocarril, desafiando acantilados y mostrando, al otro lado de amplios ventanales, los pueblos y capitales con más encanto de Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco y Castilla y León.

En su interior, el espacio más bello y singular son los cuatro coches salón, las zonas comunes del tren. A lo largo de 20 años, numerosas amistades se han forjado en su bar, en su pista de baile o mientras de disfruta con sosiego de la lectura o un café con leche.

Interior de un dormitorio del Transcantábrico y distribución de un coche. Imagen: www.transcantabrico.feve.esMiguel Ángel Ramos, portavoz de FEVE (Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha), destaca a EL IMPARCIAL que “el tren en sí es precioso”, y que “aúna el aspecto nostálgico de finales del XIX y principios del XX con las comodidades del XXI”, como saunas o hidromasaje. Cada suite está diseñada para el descanso y hace amplio un angosto espacio, y dispone de baño, corriente eléctrica, minibar, caja fuerte, armario ropero, escritorio y teléfono con línea exterior, para que el viejo mito de la incomodidad de dormir a lomos de un tren pierda su sentido. ¿Por qué no matar el tiempo además en la biblioteca o la videoteca?

En cada destino, las distancias las salvan autobuses, que acercan al cliente a los puntos de interés, que incluye la visita a espacios naturales y museos, y, como no podía ser de otra forma, a los mejores restaurantes del norte, en los que primará la gastronomía autóctona típica y más sobresaliente.

El Transcantábrico recorre el mismo camino de hierro que en otros tiempos transitó el histórico Ferrocarril de La Robla, un viejo tren hullero que transportaba carbón desde León hasta Vizcaya. Fue en 1983 cuando tomó forma un proyecto que dio como fruto el primer tren turístico de España.

Miguel Ángel Ramos califica este trayecto como “un crucero en tierra firme”, y recomienda una experiencia que constituye en sí misma unas auténticas vacaciones de ocho días y siete noches. El precio de la habitación doble es de 2.600 euros por persona y de 3.500 la individual, con todos los servicios y comodidades incluidos.

El Orient Express, un tren de novela.Viajar en las páginas de una buena novela: el Orient Express
El Orient Express es un tren novelesco. Fe de ello pueden dar títulos de Agatha Christie, Ian Fleming o Graham Greene. Da nombre, desde 1883, al servicio de tren de larga distancia que, en sus mejores años, unió París con Constantinopla. Considerado uno de los trenes más lujosos del mundo, por sus vagones han pasado los más ilustres personajes de la historia. Los conflictos bélicos y los cambios geopolíticos más destacados de los últimos dos siglos han variado en numerosas ocasiones el trayecto.

En la actualidad, el Orient Express parte cada tarde a las 17:16 de la parisina Gare de l'Est, y lo administran las operadoras SNCF (Francia), DB (Alemania) y OBB (Austria). Pese a haber perdido presencia, el tren sigue siendo historia viva del ferrocarril y una de las formas más convenientes de viajar de Francia a Austria. Su coste, dependiendo del trayecto, oscila entre los 700 y los 3.500 euros.

El Transiberiano une las ciudades de Moscú y Vladivostok, un trayecto épico.Para los intrépidos, el Transiberiano
El Transiberiano recorre, con 9.340 kilómetros, la línea ferroviaria en activo más larga del mundo. La aventura arranca en Moscú y concluye en Vladivostok, en un trayecto que se completa en ocho días y siete noches. No destaca precisamente por el lujo ni la comodidad, aunque puede gozar de un viaje apasionante y alternativo. En él atravesará siete husos horarios y distintos anchos de vía para los que se requiere, entre otros arreglos técnicos, un cambio de locomotora. Todo ello en un convoy que puede llegar a los 500 metros de longitud.

El ferrocarril transiberiano es todavía la principal vía de comunicación rusa, y, aparte de los turistas, es más que frecuente compartir experiencia con los compatriotas del tren. El menú, pensado para pasajeros de diversas procedencias, tiene 18 páginas. Y el precio -hay dos clases de estancia y varias opciones de alojamiento-, oscila entre los 900 y los 2.000 euros si se completa el trayecto de forma íntegra.

Éste es sólo un breve ejemplo de la riqueza e interés del mundo del ferrocarril. Su definición de medio de transporte se queda corta y alcanza incluso el calificativo de cultura, la del tren, la de mirar al otro lado de la ventanilla o leer un buen libro hasta la llegada al destino.

Los nostálgicos no tienen que acudir a los libros o prensa decimonónica para disfrutar de las sensaciones de sus protagonistas. Los apasionados por la tecnología y el futuro no tienen más que echar un vistazo a los últimas incorporaciones a la alta velocidad, que reducen las distancias, mantienen la seguridad y, se puede afirmar, ya pueden volar.