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afecta al 4% de los mayores españoles

"Cuanto más anciano y más dependiente, más frecuencia en el maltrato"

viernes 01 de mayo de 2009, 15:30h
El maltrato a las personas mayores es un problema casi desconocido que afecta a un 4 por ciento de los ancianos españoles y que poco a poco se va haciendo presente en la sociedad. El envejecimiento de la población y la dependencia son los principales motivos que propician este maltrato. Desde la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología aseguran que "cuanto más anciano y más dependiente, más frecuencia en el maltrato".
La Organización Mundial de la Salud (OMS), en la Declaración de Toronto, define el maltrato a las personas mayores como ese "acto único o repetido o la falta de una acción apropiada que ocurre dentro de cualquier relación donde existe una expectativa de confianza que causa daño o angustia a una persona mayor".

El secretario general de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), Francisco Sánchez del Corral, ha señalado a EL IMPARCIAL que le gusta esta definición porque expone claramente lo de la expectativa de confianza: "Una persona mayor la tiene con su hija, con su médico, con la trabajadora social, con su abogado, es decir, con aquellas personas que tienen que prestar un servicio".

Por otra parte, hay un aspecto que no cubre esta definición y que considera importante y es que también "se habla de maltrato cuando se vulnera el principio de autonomía de una persona mayor, su capacidad de decidir ante un problema de salud o ubicación de donde vivir".



El maltrato a las personas mayores es un problema casi desconocido, que, poco a poco, va tomando algo más de protagonismo en la sociedad actual. El envejecimiento progresivo de la población, las situaciones de dependencia y el cambio estructural de las funciones de la familia son los principales motivos que propician este maltrato.

Se trata de un problema complejo que requiere del trabajo en varios campos para su prevención y tratamiento. Para desarrollar cualquier iniciativa contra el maltrato hay que saber que la incidencia real del maltrato a las personas mayores es poco conocida y que el maltrato se produce a menudo en el entorno familiar de la víctima, pero que se da también en residencias, hospitales o instituciones sociales.

"Cuanto más anciano, más maltrato".
Al respecto de una cuantificación de esta incidencia, el secretario general de la SEGG ha explicado que "es muy difícil dar una cifra creíble porque depende de la definición que se haya dado al maltrato y porque las formas de maltrato se ocultan", pero tiene claro que "cuanto más anciano, más vulnerable, más dependiente y más necesitado, más frecuencia en los distintos tipos de maltrato".

De esta forma, "el maltrato en las personas mayores puede oscilar entre un 4 por ciento, como norma general y un 25 por ciento en casos extremos de personas muy dependientes", indica Francisco Sánchez del Corral. Sobre esto, la OMS ya alertó de que las personas mayores maltratadas representan un 6 por ciento del total de la población.

Igualmente, no se puede pasar por alto que muchos de los tipos de maltratos a personas dependientes no son reconocidas como tales por la sociedad y por eso no generan alarma social ni reciben la atención que requieren. Además, la imagen negativa del envejecimiento y la discapacidad no es ajena al desarrollo de este fenómeno.



La detección
A la hora de detectar maltrato a una persona mayor, nos encontramos a menudo con una tarea complicada por la negación que suelen hacer tanto la persona mayor como también la persona que comete los malos tratos. Además, el portavoz de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología asegura que es muy difícil porque "como hay muchas formas de maltrato, hay muchas formas de poderlo detectar".

Añade que un dato que aparece con frecuencia es el de la "inutilidad asumida" o la "baja auto estima". El doctor Sánchez del Corral pone como ejemplo que en España es muy raro que una persona se quiera ir a una residencia, cuando vemos que dice "estoy molestando a mis hijos, me quiero ir a una residencia" es que la gente que le rodea se ha encargado de hacerle ver que molesta".

Detectar los malos tratos depende también de la concienciación, del conocimiento y de la comprensión tanto social o colectiva como individual que se tiene del problema. Estas premisas determinan aquello que pude ser considerado como maltrato a una persona mayor, aquello que se reconoce y por tanto, clasificado según unos criterios aceptados y hallados en la literatura existente.

¿Por qué se hace, por qué se maltrata?
El secretario general de la SEGG explica que habitualmente quien maltrata a un anciano suele ser un cuidador, generalmente una hija, agotada, agobiada, sin ayuda, con escasos recursos económicos, que además está cuidando al marido y a los hijos. Puede ser una señora de 70 que cuida a una persona de 90, que no sabe cuidar, que no tiene descanso y eso produce cuidados deficientes, que dao que la persona que los recibe es una persona muy frágil, puede tener graves consecuencias".

Concluye que "la solución no sería denunciar o criminalizar a estas personas sino apoyarles, ayudarles por medio de cursos, formación e información".

El síndrome de la abuela esclava
Dentro de lo que se puede considerar maltrato psicológico hablamos de una enfermedad grave, potencialmente mortal, que afecta a mujeres mayores con responsabilidades directas de ama de casa, voluntariamente asumidas, y con agrado, durante muchos años es lo que se conoce como el Síndrome de la Abuela Esclava.

Estas mujeres suelen disfrutar con los nietos, raramente se quejan aunque a menudo estén agotadas, algunas mueren y otras sufren en silencio, llevan una carga con la que ya no pueden, pero resisten por miedo a perder el reconocimiento de los suyos. Este síndrome produce un sobreesfuerzo físico y emocional crónicos. El estrés se refleja por el agobio que nace de esa obligación, con responsabilidad directa de cumplir simultáneamente varias tareas con eficacia, puntualidad y acierto.

Un último aspecto a tener en cuenta es que la actuación interdisciplinaria y la coordinación entre los diferentes servicios y los agentes implicados, es fundamental para el éxito de cualquier programa de prevención o intervención. En cualquier caso, hay que hacer una llamada de atención a los profesionales y de forma específica a los psicólogos, educadores, y trabajadores sociales sobre la necesidad de sensibilizar e informar, puesto que su ámbito de acción es el más adecuado para poder prevenir, detectar, diagnosticar e intervenir en estas situaciones.

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