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15, Avenue Matignon

Market, en París

jueves 07 de mayo de 2009, 18:36h
Market es un restaurante situado en el corazón de París. Es la “segunda marca” del famoso Jean-Georges de Nueva York (3 estrellas Michelín). En mi opinión, además de una buena cocina debe ofrecer un buen servicio: debe ser rápido, eficaz y los camareros amables y competentes.
Son tres aspectos clave para que la velada pueda ser magnífica. En caso contrario, la estancia puede estar cargada de tensión y de nervios.

Como pude comprobar, el restaurante está muy concurrido al estar en el centro de la ciudad. Al mediodía está lleno de hombres y mujeres de negocios.

Cuando alguien tiene solo una hora de tiempo para comer, necesita rapidez y no pueden permitirse ir cada día a un restaurante de comida basura, por muy rápido que sea, porque su organismo no lo agradecería.

El restaurante está muy bien situado, en una perpendicular a los Campos Elíseos (15, Avenue Matignon. Tel: +33 1 56 43 40 90).

El servicio de Market no brilló ni por su eficacia ni por su rapidez. Los entrantes se sirvieron a tiempo, pero el espacio entre entrantes y plato principal deslumbró por su tardanza. Market no es un restaurante de lujo, aunque tampoco es barato y, por tanto, el servicio debería ser impecable.

Aparte de lo sucedido con el servicio, la comida era muy buena.

De primero, pedimos unas pizzas de trufa y otra de cebolla.

De plato principal, unas hamburguesas que estaban en su punto, cosa muy importante, y la guarnición también estuvo muy bien.

A la hora de traer los cafés, cosa que no es tan difícil, estuvimos esperando un buen rato hasta que un comensal perdió los nervios, algo que no tendría que pasar, y que no hubiese pasado si las cosas se hubiesen hecho como era debido. Lo que resultó más llamativo de ir a este restaurante fue aprender algo más de la organización de un restaurante, de saber cómo hacer sentirse bien a los clientes y de cómo una velada que se esperaba estupenda, puede no responder a las expectativas por culpa del servicio.

Fue una demostración clave de que, además de la cocina, un buen restaurante depende mucho de la sala. Estamos valorando demasiado a las cocinas y olvidando la importancia que siempre tuvieron el Director de Sala, los camareros y el Sumiller.