Elnet y Diálogo Europeo han organizado un acto en el que se desbrozaba la verdadera naturaleza del grupo terrorista Hamas, y las alternativas, dentro del islamismo, capaces de convivir en una democracia liberal y en paz con gentes de otras confesiones, como los cristianos o los judíos.
El encuentro, en el que participó ASEI, se desarrolló en el Congreso de los Diputados. Estuvo presidido por dos diputados españoles: Jesús Cuadrado, presidente de Diálogo Europeo, y Gustavo de Arístegui, especialista en movimientos islámicos. Lo protagonizaron el profesor palestino, nacido en Jerusalén, Mohamed S. Dajani Daoudi y el estudioso israelí David Oman. El primero es el fundador del movimiento islámico Wasatia, que como expresó el propio profesor Dajnani, “quiere decir término medio”. Dajnani mostró a los asistentes, entre quienes estaba la diputada Sara García Ruiz, de la Comisión de Defensa.

El profesor Dajnani partió de una afirmación que llega haciendo varios años el diputado Gustavo de Arístegui: “los moderados son mayoría en las sociedades islámicas”. Unos moderados que, como apuntó el diputado popular De Arístegui “son la primera víctima del islamismo radical”. En las antípodas de éste se encuentra Wasatia, un islamismo que, como el creador del movimiento explicó a una audiencia entregada, es compatible con valores propios de las democracias liberales, como el imperio del derecho, la igualdad, la libertad personal, el respeto por el otro, el reconocimiento de los derechos de la persona…
Bajo el epígrafe de “La verdadera naturaleza de Hamas”, el diálogo comenzó con la presentación de David Omán, director de comunicación de Impact SE, una organización que estudia los libros de texto de Israel y de los países árabes, y comprueba si en ellos existen las bases mínimas de la enseñanza para la paz, como reconocer al otro como persona, crear de él estereotipos o llamar al atentado personal.
Omán dio cuenta de los contenidos de Al Fateh, una revista web para niños y jóvenes, que forma parte de la red de Hamas. Esta organización terrorista no tiene libros de texto, que están impuestos por la Autoridad palestina, de modo que Al Fateh recoge los contenidos que Hamas quiere para los jóvenes palestinos aunque hasta el momento no los ha podido llevar a las aulas.
Occidente aparece en Al Fateh como decadente, inferior moralmente y una perniciosa y amenazante influencia para los musulmanes. También advierte de que en Occidente las personas tienen menos derechos. Y cuentan la historia reciente como una sucesión de violentos e injustificados ataques de los países occidentales a los musulmanes.
Pero quienes más espacio de formación, de odio, reciben en las páginas de Al Fateh son los judíos, que “matan a nuestro pueblo”, según se dice. Estos “descendientes de simios y cerdos” son “como lobos cuyos ojos arden en odio”.

Contra ellos cabe cualquier atentado. Al Fateh lo deja claro en su exhortación a los pequeños palestinos: “matadlos; no dejéis ni uno de ellos”. Los atentados suicidas no duelen: “Tened la seguridad de que los muertos en martirio no sintieron ningún dolor”. Se muestran imágenes de Zeynab, una joven que se hizo volar rodeada de israelíes en marzo de 2004. “No sintió dolor”, aseguran. Y recogen la llamada del Ayatolah Jomeini, en una de las múltiples indicaciones de la relación de la revista web con Irán: “A la guerra hasta la victoria o hasta la muerte en combate”.
En estas condiciones, se preguntó David Oman: “¿Puede ser Hamas un socio para la paz?”. Su respuesta es contundente: “Si Hamas cambia su ideología y respeta al otro y renuncia a la violencia, si cambia, puede ser un socio para la paz. Mientras siga siendo como es, es imposible”. Y Concluye: “¿Ocurrirá ese cambio? Depende de la comunidad internacional.
“Yo voy a recoger el discurso donde lo ha dejado David” fueron las primeras palabras de Mohamed S. Dajani Daoudi después de agradecer a los organizadores su iniciativa y a los asistentes su presencia. “¿Refleja Hamas las enseñanzas del Islam?”. Con profusión de citas, el profesor Dajnani quiso mostrar que hay una interpretación del Islam que es legítima y capaz de convivir con una democracia liberal. “Nosotros no somos un partido; somos un movimiento”, precisa. Wasatia está encaminado a la “educación para la paz”, que permita a los musulmanes ver en quienes no lo son “una oportunidad para la amistad, no un estereotipo”.
Dajnani es profuso en argumentos. La “norma de oro” de no hagas al otro lo que no quieres que el otro te haga a ti viene recogida en textos sagrados de las tres religiones monoteístas. Se ha de incidir en lo que se tiene de común en el pasado y “parar el juego de las culpas”. Cree en “el poder del perdón”.
No obstante, el profesor Dajnani se vio en un momento de dificultad al levantarse, en el turno de preguntas, Rafael Salazar. El presidente de Colegas le inquirió sobre la situación de gays y lesbianas, que es muy dura en los países musulmanes, y también en Palestina. El profesor respondió diciendo que él defendía “una cultura moderada” y que ello “incluye la libertad personal”.
El diálogo entre los dos expertos continuó después de sus respectivas alocuciones y de las respuestas a las preguntas del público durante una cena en un restaurante kosher marroquí.
