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Un embarazo no es una enfermedad

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
jueves 28 de mayo de 2009, 21:56h
No se crean, a punto he estado de titular esta columna "Las tetas de la Aído". La tentación se me ha presentado de manera casi irrenunciable, pero, pese a que habría resultado más atractivo de cara al lector, sería inexacto si lo que quiero denunciar es la mala fe de la ministra de Igualdad y no su procaz lengua.

Las últimas declaraciones de Bibiana Aído en relación con su polémica Ley del Aborto que permite a las niñas de 16 años abortar sin consentimiento paterno me parecen un claro ejemplo de una paupérrima calidad moral y personal. Tan fácil como sentarse ante un micrófono de una "cadena amiga" y ahí, tan agusto, soltar a la primera de cambio: "No se rompía la patria potestad cuando en el año 2002 aprobaron la Ley de Autonomía del Paciente, por la cual se permite que cualquier joven pueda operarse de lo que quiera, ponerse tetas, por ejemplo".

El principal error –que ni siquiera cree que lo sea– es que al poner sobre la mesa la Ley del Paciente está comparando estar embarazada con estar enferma y abortar con curar esa enfermedad. Un paralelismo muy poco afortunado, pero representativo de lo que viene siendo la "actuación" de esta señora en este Gobierno.

Así, no puedo estar más de acuerdo con el diputado de CIU Josep Sánchez Llibre cuando dijo que las declaraciones de la ministra Aído denotan "su ignorancia total" respecto a temas "tan importantes como la familia".

Lo que empezó siendo una gracia sin maldad que todos reímos cuando –en lo que fue su verdadera carta de presentación– nos habló de "miembros y miembras", pasó a ser una demostración de ignorancia supina con su afirmación de que "un feto de 13 semanas es un ser vivo pero no un ser humano". Y ahora "ponerse tetas". A este paso, la ministra va a superar en chulería, frivolidad y resentimiento a la propia Maleni.

Quiero pensar que una ministra habla con conocimiento de causa sobre los temas que le competen. Entiendo que puedo no estar de acuerdo con lo que proponga y que me parezcan erróneos determinados ofrecimientos, por eso cada uno es como es. Pero el problema aparece cuando no se sabe lo que se dice, aunque peor es cuando se sabe que se está diciendo mal y se dice por motivos sectarios. Decía antes de mala fe…

Y digo yo: ¿Estará justificando la inutilidad de su ministerio con el número de noticias que está protagonizando? ¿Conocen en la actualidad a otra ministra cuyas intervenciones generen tanta expectación? ¿Asesora alguien a la ministra o simplemente no se para a pensar antes de hablar? ¿Le ha dicho alguien a Bibiana Aído que ya hay votantes pidiendo su dimisión?

Al final resulta que Aído parece que se enternece y asegura que lo "razonable y deseable" es que una niña de 16 años informe a sus padres de que tiene pensado abortar. Aun así, advierte de que "sobre la confianza no se puede legislar, la confianza se gana".

Pues qué pena que la credibilidad tampoco se pueda legislar…

Javier Cámara

Redactor Jefe de El Imparcial

JAVIER CÁMARA es periodista

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