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Difícil diagnóstico

Ebriorexia, la enfermedad de cambiar la cena por las copas

viernes 29 de mayo de 2009, 20:54h
Cambiar la cena por unas copas. Es la nueva moda entre los jóvenes españoles que no quieren que los efectos de salir de marcha se noten en su figura. La ausencia de unas pautas definidas de comportamiento complica el diagnóstico de este reciente trastorno de alimentación.
La combinación de conductas anoréxicas y bulímicas con el consumo habitual de alcohol entre los más jóvenes ha dado como resultado un nuevo trastorno alimentario. La ebriorexia o "dunkorexia" afecta, principalmente, a chicas de entre 13 y 16 años que siguen una dieta pero que no quieren renunciar a salir de copas los fines de semana.

La modelo Kate Moss Se trata de una "moda" importada de Estados Unidos a través de las páginas pro anorexia, que fijan como modelos a seguir a numerosas famosas que se muestran ebrias en discotecas, pero siempre muy delgadas. Son las "thinspiration" (del inglés "thin" –delgada- e "inspiration" –inspiración-). entre ellas, Victoria Beckham, Tara Reid o Lindsay Lohan.

En este sentido, la afirmación de la ex Spice Girl acerca de sus intentos de combatir su delgadez consumiendo alcohol "para meter más calorías en su cuerpo" han dado la vuelta al mundo. De igual modo, Lindsay Lohan reconoció que padecía anorexia y su madre confirmó sus problemas con el alcohol. Incluso los periodistas captaron imágenes de la actriz en una discoteca bebiendo vodka y tomando pastillas adelgazantes.

Con estos referentes, cada vez más jóvenes "salen sin cenar para compensar las calorías de un cubata", explica, en declaraciones a EL IMPARCIAL, Cecilia Caruana, psicóloga de la Asociación en Defensa de la Atención a la Anorexia Nerviosa y Bulimia (Adaner).

Según ha podido saber este periódico, la ebriorexia puede derivar en desnutrición, intoxicación por etanol e incluso coma etílico, además de dañar rápidamente órganos vitales y deteriorar las neuronas.

Difícil diagnóstico
Pese a que surgió hace años, "en España no hay profesionales que diagnostiquen la ebriorexia", dice Caruana. La principal dificultad con la que se encuentran los facultativos es la falta de unas "pautas fijas de comportamiento", como sí ocurre con otros trastornos de alimentación.

Además, es una patología difícil de detectar porque a nadie le llama la atención hoy en día que un adolescente se emborrache con sus amigos los fines de semana y que, a la vez, esté pendiente de su dieta.

Así, algunos jóvenes presentan síntomas de ebriorexia y "bordean" otras enfermedades, si bien hace falta que se cumplan otras circunstancias para hablar de un trastorno propiamente dicho. La buena noticia es que muchos de ellos "superan esta fase autodestructiva", aclarado la psicóloga Cecilia Caruana.

Necesidad de aceptación del grupo
La clave de esta nueva tendencia entre los más jóvenes está en los cambios físicos y psicológicos que se producen durante la adolescencia. Se trata de "una fase gregaria en la que se busca la aprobación del grupo", afirma esta especialista.

Además, "los riesgos se minimizan" y, por mucha información que se dé a los jóvenes, en ellos prima la "sensación de omnipotencia", puntualiza. "Cuesta hacerles entrar en razón porque piensan que nunca les va a pasar a ellos", por mucho que la realidad pase cada día ante sus ojos.
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