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exposición

El Museo de Historia de Cataluña recuerda los recortables de la Guerra Civil para niños

lunes 15 de junio de 2009, 16:09h
Recortables y dioramas realizados por los dos bandos durante la Guerra Civil española se exponen desde hoy en el Museo de Historia de Cataluña en una exposición que ilustra la estrategia propagandística de republicanos y rebeldes destinada a los niños.

El director del Museo, Agustí Alcoberro, ha explicado en rueda de prensa que los recortables y dioramas, "de gran belleza artística y valor histórico, servían para que niños y niñas pudieran jugar, pero también como arma ideológica para los dos bandos, y agudizaban la visión maniquea sobre la Guerra Civil por parte de los más pequeños".

Las 150 piezas expuestas pertenecen a la colección de Francesc d'Assís López Sala, que cuenta con unos fondos de 6.000 recortables y teatrillos de diversas temáticas.

López Sala, que es además el comisario de la muestra, ha explicado en la presentación que "se produce una paradoja: mientras los niños y niñas jugaban a la guerra en color, la información que podían ver era en blanco y negro, en los noticiarios del cine o en las fotografías de los periódicos".

Del análisis de los recortables, el comisario extrae una rápida observación: "en el bando republicano se destacan personajes como Durruti, García Oliver o el general Miaja, mientras que el bando rebelde no hace ostentación de sus personajes, pero sí de su poderío militar, los tanques, el armamento y los aviones".

La mayoría de los recortables que integran la exposición son de la época y documentan perfectamente los acontecimientos sucedidos entre 1931, con la proclamación de la II República, y 1945, cuando se acaba la II Guerra Mundial.

La batalla del Ebro, la marcha de la Columna Durruti, la participación de la Brigadas Internacionales o de la fuerza mora son algunas de las referencias recogidas por los recortables.

El núcleo central se centra en el período de la guerra (1936-1939), ilustrado por 47 recortables republicanos y 43 nacionales, además de otros cinco con el que los pequeños imaginaban juegos en plenas barricadas de París con la resistencia francesa.

La propaganda franquista, que impulsó los recortables desde los núcleos impresores de Zaragoza, Granada y Vitoria, se apoderó al final de la Guerra Civil española de los grandes centros editoriales que anteriormente estaban en la zona republicana (Barcelona, Madrid y Valencia).

Tras el final del conflicto, añade el comisario, "en algunos casos las imprentas reprodujeron las mismas piezas de antes, únicamente cambiando el color de las banderas", como se puede contemplar en el museo con el recortable de un avión.



La colección de López Sala da cuenta asimismo de las diferentes tipologías de recortables, "desde las figuras planas sencillas impresas a una cara; las figuras impresas a dos caras, que cuando se recortan y se pegan tienen anverso y reverso, o las volumétricas, que incorporan las tres dimensiones una vez recortadas todas las piezas".

Las figuras más complejas son los dioramas, que cuando se recortan y se montan son "una especie de recreación espacial basada en los teatros en el que se representa una escena con sensación de volumen, atmósfera, profundidad y luz".

Entre estos dioramas destaca uno con la defensa de Madrid, que reproduce la vega del Manzanares, u otro en el que Franco recibe las credenciales del mariscal Pétain en Burgos como embajador de Francia.

No faltan los muñecos con vestidos intercambiables como el de "Pocholo al servicio de España" o el de "Paquito al servicio de España", un niño con brazo en alto y un fusil en la otra mano, vestido con camiseta imperio azul con el yugo y las flechas estampadas.

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