Si el Partido Republicano no lo demora, tal vez en menos de un mes Estados Unidos (EEUU) tenga por primera vez en su historia a una mujer latina en la Corte Suprema de Justicia. Un hecho de gran relevancia para la sociedad estadounidense, ya que en la tierra del Tío Sam, el Supremo norteamericano es el responsable de interpretar y hacer cumplir la Constitución.
Si el Partido Republicano no lo demora, tal vez en menos de un mes Estados Unidos (EEUU) tenga por primera vez en su historia
a una mujer latina en la Corte Suprema de Justicia. Un hecho de gran relevancia para la sociedad estadounidense, ya que en la tierra del Tío Sam, el Supremo norteamericano es el responsable de interpretar y hacer cumplir la Constitución.
Desde que se supo la nominación de Sonia Sotomayor, la juez ha estado en el punto de mira de la opinión publica, tanto para sus detractores como sus admiradores, aunque son estos últimos los que más se han hecho oír, puesto que la vida de esta jueza es el claro ejemplo de que si es posible alcanzar el sueño americano.
Sotomayor ha sido elegida por el presidente Barack Obama, gracias a su experiencia y méritos profesionales, así como por su cercanía con los problemas reales de la gente. Aún así, el hecho de que Sotomayor,-nacida en un barrio pobre de Nueva York-, sea de descendencia puertorriqueña, no deja de ser una de las claves de este asunto.
Puesto que Obama quiere llevar a las minorías de este país a lugares representativos y son pocas las oportunidades que tiene un mandatario estadounidense de nominar a un juez para la Corte Suprema, por lo que no ha dejado escapar la ocasión de pasar a la historia como el único Jefe de Estado norteamericano que ha nominado a una hispana para el cargo.
Sin duda es una alegría para la comunidad latinoamericana que espera con impaciencia que Obama de un paso hacia delante en lo que se refiere
a la reforma de la ley migratoria, la cual sufrió un nuevo retraso la semana pasada, al cancelarse las reuniones que el presidente tenía previsto sostener con los senadores responsables de esta medida. Porque si bien la gran mayoría de inmigrantes en EEUU tiene fe en el mandatario no finalizará su primer año si abordar dicho proceso, es incuestionable que el nombramiento de Sotomayor es un buen sustitutivo, de momento, para mantener las esperanza de los hispanos de este país, que ven como uno mujer orgullosa de sus orígenes va a poder alcanzar un puesto de gran importancia.

Sin embargo, Sonia Sotomayor no tiene el camino del todo libre para llegar a la Corte Suprema. Uno de los mayores obstáculos que tendrá que superar en su comparecencia ante el Comité Judicial del Senado, este próximo 13 de julio, será explicar unas declaraciones que hizo en un discurso en 2001 en las que afirmaba que una mujer latina tomaría mejores decisiones que un hombre blanco.
Quizás los comentarios hayan sido sacados de contexto pero la realidad es que el grupo republicano, con minoría en el Senado,
no podrá impedir el nombramiento a no ser que encuentren indicios de discriminación en alguna de las sentencias de la jueza. Y precisamente ha sido alrededor de estas presuntas discriminaciones raciales y de género, que han elaborado el debate los senadores de la oposición estadounidense, al extremo de que pueden resultar ofensivas para la minoría latinoamericana; razón por la cual, algunos miembros del partido han comenzado a cuestionar dicha estrategia, debido a que el frente republicano siempre ha contado (a excepción de las últimas elecciones) con un gran numero de votantes hispanos.
En realidad la negativa al nombramiento por parte del Partido Republicano se debe a una situación de equilibrio, puesto a que la elección de un juez de la corte suprema, al ser un puesto vitalicio, se da cada cierto tiempo y el partido que más años haya estado en la Casa Blanca ha tenido más opciones de nombrar a un juez, por eso en el pleno de la Corte Suprema, existe un mayoría republicana que Sotomayor no va a poder cambiar.
Aún así,
el hecho de que un partido elija a un juez, no significa que éste vaya a respaldar las políticas del mismo. Una coyuntura que se ha visto en diversas ocasiones, por lo que Sotomayor no promete ser la excepción, puesto que nunca se ha mostrado claramente a favor de ninguna política y todavía no se conoce muy bien su opinión sobre temas como el aborto, la pena de muerte, la posesión de armas. Así que esta por vislumbrarse en qué punto de la balanza se sitúa esta jueza de herencia puertorriqueña, que si el destino está a su favor, será una de las responsable de mantener el equilibrio de la justicia norteamericana.