Cada año se publican en España una media de 30.000 discos anuales, de la que pocos son los que despuntan y las ventas acaban paralizándose. En la actualidad, que un artista alcance las 10.000 unidades vendidas resulta utópico. Los ingresos que perciben por derechos de autor son casi irrisorios y la venta de entradas a conciertos y la promoción publicitaria acaban siendo sus únicas fuentes de ingresos. Un proceso de adaptación a las aplicaciones digitales se está haciendo más evidente que nunca.
Las ventas de música en formato tradicional, es decir, en disco compacto, cayeron en 2007 un 23%, en una tendencia a la baja que se repite desde hace cinco años. Los españoles se gastaron durante 2007 un total de 284 millones de euros en música grabada, frente a los 367,6 millones invertidos en el ejercicio anterior.
Los datos del Ministerio de Cultura lo dejan claro. El primer lugar donde se compran discos compactos es en tiendas dedicadas al efecto. El segundo, a través de la compra pirata, que continúa tirando de las ventas, seguido de las adquisiciones por Internet. Como elección menos valorada, la descarga de música previo pago por la Red. Entre las personas que obtuvieron música por vías distintas a la compra, los datos de Cultura destacan que la mayoría lo hizo a través de Internet, y de modo gratuito. El clásico hábito de copiar los discos de amigos o familiares se convierte en una costumbre arcaica.
El trasvase al formato digital pasa por un cambio en el modo de consumir música relacionado con el ahorro económico, la comodidad, la rapidez y la disponibilidad del servicio que ofrece la Red, sin restricciones ni horarios. Según las cifras aportadas por el Ministerio de Cultura en su informe anual, nada menos que el 90% de los consumidores asegura que dejó de comprar música por los medios tradicionales debido al gasto que supone. Un porcentaje que confirma que el uso de las descargas gratuitas por Internet no es ni pasajero ni poco practicado.

Pero, ¿a qué se atribuye el descenso? La llegada de la banda ancha y la aparición de la Web 2.0 han revolucionado la industria de la música. Nuevos modelos de negocio como los programas de intercambio de ficheros (redes “peer-to-peer”) o los portales como iTunes se prueban para impulsar las ventas digitales y compensar la caída en la venta de discos compactos. La tecnología streaming (youtube, myspace o Last.fm), redes de usuarios “p2p” (kazaa, eMule, LimeWare), buscadores (RdeFerret), y portales como Itunes y Amazon, son el detonante de este “boom” digital.
La nueva dimensión del sonidoLa posibilidad de seleccionar la música, guardarla cómo se desee y transportarla cómodamente en un bolsillo, hace de los mp3, mp4, teléfonos móviles y consolas, las estrellas del mercado. Así, las ventas ascendieron el último año a seis millones de euros. Mientras, el disco compacto, “discman” y cadenas de música se convierten ya en objetos para los nostálgicos. El detonante digital demuestra que las limitaciones de los formatos convencionales se están haciendo cada vez más evidentes y, en pocos años, la compra de “discman” ha terminado por estancarse por completo en favor de estos nuevos reproductores.

Para que la industria musical sobreviva, dada la tremenda amenaza de la piratería, una de las soluciones pasa por adaptarse a las circunstancias, y por tanto, acceder a abrirse camino en la Red. De hecho, muchas compañías de discos han comenzado a hacerlo innovando a través de las redes de intercambio, entendidas éstas como plataformas para la distribución de contenidos digitales.
Pero los datos no son tan alentadores. Frente a los 20 millones de canciones vendidas en España legalmente en 2007, 1.200 millones fueron adquiridas de forma ilegal a través de la Web, según ha admitido Antonio Guisáosla, presidente de Promusicae. La compra por Internet de los discos compactos es muy reducida pero lo es aún más la de los temas musicales a través de portales creados con ese fin. Todo indica, pues, que queda mucho que hacer si se quiere concienciar a los usuarios para que compren de modo legar a través de la Red, sobre todo a los jóvenes de entre 15 y 19 años –el mercado potencial- que han nacido a un “clic” de las descargas gratuitas.
Un billón de canciones descargadasUno de los medios disponibles en Internet para adquirir música legalmente es el programa iTunes. Este servicio de Apple, que cuenta con un acuerdo con la discográfica EMI, y a través del cual se puede reproducir, organizar y comprar música, es sólo un ejemplo de la apertura que la industria musical está teniendo a través de Internet. iTunes ofrece más de cinco millones de canciones al precio de 99 céntimos de euro por pieza, y en sus dos primeros años de vida alcanzó la cifra récord de 300 millones de canciones vendidas, acaparando el 65% del mercado de la música digital. En 2006, más de 1 billón de canciones fueran descargadas desde que el servicio fue lanzado en 2003.
Además, se han creado sitios que intentan competir con las actuales redes “peer-to-peer”, que sigue siendo la vía más demandada para descargar música, como MusicNet, creada por AOL Time Warner, Bertelsmann, EMI y RealNetworks, y PressPlay de Sony y Vivendi Universal; ambas, plataformas de suscripción digital.