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Ricardo Artola publica "La carrera espacial. Del Sputnik al Apollo 11"

Desmontando las teorías conspirativas sobre la conquista del espacio

viernes 17 de julio de 2009, 14:59h
El domingo 20 de julio de 1986 Neil Armstrong y Buzz Aldrin aterrizaban en otro mundo. Estados Unidos ganaba un reto fijado ocho años antes por el presidente John F. Kennedy: América sería la primera potencia mundial en llegar a la Luna. Cuarenta años después de aquella costosa misión inspirada por las exigencias de la Guerra Fría y la determinación de un presidente de vencer al entonces rival soviético, este tema sigue levantado pasiones y polémicas. Ricardo Artola retoma la historia con un nuevo libro “La carrera espacial del ‘Sputnik’ al Apollo 11”, en el que narra la historia de la carrera espacial, enmarcada en la época de la Guerra Fría, y la trepidante actividad desarrollada por ambas superpotencias en aquellos años.
Este lunes, 20 de julio, se cumplen cuarenta años de la llegada del hombre a la Luna. Este hecho, un hito en la Historia de la Humanidad, se convirtió en una carrera sin descanso frente a la Unión Soviética. Esta batalla entre las dos superpotencias mundiales de la época se narra en el libro “La carrera espacial del ‘Sputnik’ al Apolo 11”, de Ricardo Artola. En él, el autor desmenuza, de una manera didáctica y amena, todo el trabajo, el esfuerzo y los recursos que lograron llevar a Neil Armstrong a dejar la huella de su pie izquierdo en el “Mare Tranquilitatis”.

En 1999, Ricardo Artola publicaba “La conquista de la Luna”. Diez años después, el escritor plantea una nueva perspectiva con la que desmenuza los orígenes y el desarrollo de una época en la que EE UU y la URSS competía por el dominio mundial. “De alguna manera, mi libro anterior trataba más de cerca la llegada del hombre a la Luna, este profundiza más en todo lo referente al clima de la Guerra Fría”, asegura Ricardo Artola a EL IMPARCIAL.

Porque, aunque al autor no le “gusta especular”, sí que cree que “existe poco riesgo a equivocarse” al afirmar que, sin la Guerra Fría, “la carrera espacial no se habría planteado”. Respecto a la llegada del hombre a la Luna, Artola asegura que se hubiese originado mucho más tarde. “Lo que produjo una aceleración en todo el proceso fue precisamente la carrera, el hecho de necesitar llegar antes que el otro, de haber planteado el llegar los primeros”, explica el autor.

Si existieron dos personas “clave” en el desarrollo de la carrera espacial para Artola esos fueron Sergéi Korolev, ingeniero y diseñador ruso, y Wernher von Braun, ingeniero aeroespacial alemán creador el cohete Saturno V, encargado de llevar al hombre a la Luna. “Creo que su voluntad por querer contribuir a los viajes al espacio influyó en muchos aspectos distintos de la carrera espacial”, comenta Artola.

Korolev fue el que planteó a Nikita Kruschev , máximo dirigente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.) entre 1953 y 1964, la cuestión de poner un satélite artificial en órbita. La insistencia de Korolev fue la que hizo que Kruschev aceptara, y eso desencadenó la carrera. “De alguna manera, el inicio de la carrera no se entendería sin uno, ni el final sin el otro”, comenta el autor de “La Segunda Guerra Mundial”.

El desarrollo de la tecnología espacial durante esos años repercute en nuestras comunicaciones a día de hoy, como es el caso de Internet. “Tenemos una serie de instrumentos, de recursos, que son derivados de la carrera espacial como, por ejemplo, los satélites o Internet. Gracias a todos estos avances podemos, a golpe de ‘clic’, ver todo lo referente a un asunto, como puede ser el programa espacial soviético”, explica Ricardo Artola a EL IMPARCIAL.

Para el escritor, el momento más especial de toda la carrera es el que se produce en diciembre de 1968, cuando los humanos circunvalan por vez primera el tan ansiado satélite. “Nosotros siempre vemos una cara de la Luna y ellos fueron los primeros en ver el otro lado, la cara oculta”, explica. Esta parte de la misión era la única en la que los astronautas no tenían contacto alguno con la tierra. “Cuando ellos vuelven a salir por el otro lado, se encuentran un primer plano de la Luna, descrita por Aldrin como ‘magnífica desolación’, y al fondo la Tierra, como una pequeña gota en la oscuridad del Universo. Resulta emocionante”, comenta Ricardo Artola.

Dedicado a los escépticos
En su libro, Ricardo Artola dedica un capítulo a derrumbar gran parte de las teorías conspirativas que niegan la hazaña americana aportando datos y fiabilidad. Muchos de los argumentos que utilizan los escépticos se apoyan en especulaciones sobre el movimiento de la bandera, la posibilidad de que Stanley Kubrik rodase una posible recreación en el desierto de Arizona o el análisis de las fotografías tomadas durante el paseo lunar.

A todos esos “incrédulos espaciales”, el autor les plantea esta cuestión: “Si era una carrera en la que, claramente, ningún contendiente quería que el otro ganara, ¿cómo es posible que la URSS no denunciase la trampa?”.



Componentes del traje espacial de Armstrong y sus compañeros


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