www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

La cartera de Zapatero

jueves 30 de julio de 2009, 20:20h
(Casi) todos pensábamos que el dinero era un bien no solamente escaso sino también limitado. Pero el Gobierno de Rodríguez Zapatero nos está obligando a cambiar de criterio. Hace unos días, en un Consejo de Ministros extraordinario, aprobó ayudas para el sector turístico, por importe de 1.000 millones de euros (nos imaginamos que irán llegando a chorros a los otros sectores industriales y de servicios). Bueno, esto es el chocolate del loro (un loro, por cierto, muy bien alimentado), pues este gasto se suma a los 11.000 millones de euros para la dotación de recursos a las Comunidades Autónomas y a los 9.000 millones de euros de la dotación del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Todo ello en el último mes. Ni más ni menos que 21.000 millones de euros en unas semanas.

Pero ahí no se acaba la cosa. El plan E destinado a obra pública municipal –que ha dado lugar al levantamiento de aceras, adecentamiento de parques y jardines y dotación de canchas deportivas- se comió otros 8.000 millones de euros. Ya vamos por los 29.000. La deducción de los 400 euros en el Impuesto sobre la Renta, la medida electoralista emblemática y absurda que tantos quebraderos de cabeza originó al recordado Solbes, costó otros 6.000 millones. Ya contamos entre todas las partidas extraordinarias 35.000 millones de euros, que, creo, son casi seis billones de las antiguas pesetas.

Pero seguiremos dando a la generosidad con pólvora ajena pues se prevé en un próximo Consejo de Ministros agosteño la aprobación por decreto-ley de las nuevas ayudas de 420 euros mensuales para las personas que hayan agotado su cobertura por desempleo. Se calcula que pueden ser entre 3.000 y 5.000 millones de euros al año.

Y, a todo esto, sin dejar de gastar cantidades inútiles como los más de 2.000 millones de euros que nos cuestan al año el Ministerio de la Vivienda y el Ministerio de Igualdad, entre otros. Seguimos operando como si fuéramos un país rico, firmando cheques a manos llenas pero sin que se explique de dónde pensamos sacar el dinero y cuándo y cómo se entiende que se va a pagar. Es una pura huída (tal vez suicida) hacia delante, eso sí sin la adopción de ninguna decisión de las llamadas estructurales en el sistema financiero ni en el tributario ni en el laboral. Probablemente escuecen las posibles medidas a adoptar y se dar buenas noticias (o anodinas), pero la sima profunda y oscura a que ello conduce a España supondrá el retroceso de decenas de años en nuestro desarrollo y en nuestro bienestar.

Los políticos suelen pensar que el que venga detrás que arree o que cargue con la más fea, pero los grandes políticos se elevan varios metros sobre el populismo y la popularidad, sobre el sectarismo ideológico y el cortoplacismo.

La sencilla técnica de cargar tintas contra los oponentes –sea el PP o la CEOE y antes los Estados Unidos- recuerda el alegato de otra época sobre la confabulación judeomasónica. Y ya somos mayorcitos para los cuentos de Cuchifritín.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.