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faltan datos sobre la gestión

La rentabilidad de los bosques es clave para luchar eficazmente contra los incendios

sábado 08 de agosto de 2009, 21:04h
"El bosque rentable no arde", según afirma Carlos del Amo, decano del Colegio de Ingeniero de Montes. La incidencia de los incendios podría mejorarse si lo hace su gestión, y ésta es más eficaz cuando el monte se somete a una explotación económica. El problema es que muchos no son ya rentables.
Un reciente informe elaborado por WWF Adena revela que hasta el momento se han producido en 2009 10.000 incendios. De ellos, 22 han producido la mitad de la superficie quemada. Son grandes incendios que han contribuido a hacer de este el peor año de la década. Y eso que aún no ha concluido. La organización WWF ha registrado que en lo que va de año se han quemado 70.000 hectáreas, que en conjunto han provocado unas pérdidas de 385 millones de euros, sin contar con el coste de la prevención y de la lucha contra el fuego.

Cada verano se repiten las mismas noticias, que son más o menos trágicas según la temporada, pero en las que se ve que una parte de la riqueza privada y pública se quema. El fuego se lleva por delante los bosques, las propiedades que albergan, su riqueza biológica… y numerosas vidas humanas.

Según el mismo informe de WWF, en función del territorio, los incendios están provocados por el hombre entre un 70 y un 93 por ciento de los casos. Una parte de ellos son accidentales o fruto de imprudencias, como el que causó 11 muertes en Guadalajara. Pero la gran mayoría están provocados. Carlos del Álamo, decano del Colegio de Ingenieros de Montes y que tiene gran experiencia en la lucha contra incendios desde su gestión en Galicia en 1990, ha llegado a la conclusión de que “el factor de riesgo real es el hombre”. “La mayor parte de los incendios son provocados. Y la mayor parte de éstos lo están de forma intencionada”, precisa.

Carlos del Álamo incide en que se abusa de la palabra “pirómano”. Efectivamente, hay gente perturbada que disfruta con el pavoroso espectáculo de las llamas, pero la realidad detrás de los incendios provocados es muy otra. Principalmente, ganaderos que quieren recuperar los pastos, queman matorral y luego, contra sus intenciones, se les va de las manos. También se quema maleza porque asalta caminos o propiedades, o porque molesta la cercanía de las llamadas alimañas (jabalíes, lobos y otros animales). “También hay quien provoca incendios como expresión de descontento social”, señala Del Álamo.

Pero también cuentan los factores socioeconómicos. El 70 por ciento de los bosques son privados, y sería muy importante saber si éstos son más proclives a provocar incendios o menos. Francisco Dans, presidente de la Asociación Forestal de Galicia, se lamenta de que el Ministerio de Medio Ambiente, a pesar de que registra todas las circunstancias del terreno en que se originan los incendios, no publica esos datos. “Esa es una de nuestras reivindicaciones, porque de este modo sabríamos distinguir la eficacia de las distintas formas de gestión”.

Dans teme que la reticencia del Ministerio provenga de que, una vez identificadas las causas, se tenga que incluir a los propietarios forestales, “que somos los principales afectados por los incendios”, entre los indemnizados. “Por extraño que parezca, nosotros somos los únicos que no recibimos ningún tipo de indemnización”.

No obstante, señala Francisco Dans, “casi puedo asegurar con seguridad que no hay un solo incendio que se haya originado en los terrenos de ninguno de nuestros socios” en este año. Es más, observa que, los terrenos gestionados directamente por la Administración están entre los que más riesgo de incendios tienen habitualmente.

Los propietarios del monte “invierten en su propiedad; se preocupan por su monte y pagan los servicios técnicos necesarios, como hacen nuestros socios”. Carlos del Álamo destaca la importancia de que el monte “esté sometido a una actividad económica, a una explotación”, como puede ser la madera y el corcho, los pastos, el ocio y el recreo y la caza. La actividad económica lleva aparejada la gestión y “un monte, si no se gestiona, tiene mayores riesgos”. El decano del Colegio de Ingenieros de Montes sentencia: “El monte rentable no arde”.

El problema es que la mayoría de los montes, incluyendo los privados, son submarginales. Su explotación no resulta rentable. “El dueño privado tiene dificultades para invertir, porque no la rentabiliza. No hay mercado para los productos forestales en España. Hoy la única actividad rentable es la caza”, auténtica aliada de los bosques. Pedro Medrano, de la Asociación Forestal de Soria, también incide en que la mayoría de los bosques no son rentables. Por estas razones, Del Álamo ha pedido “el céntimo forestal” impuesto sobre los hidrocarburos.
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