Roma es una de las ciudades más bellas y visitadas del mundo. Sus fuentes, monumentos, iglesias, plazas y museos consiguen que el visitante camine por una urbe en la que el arte está presente a cada paso. Además, su deliciosa gastronomía, el clima del mediterráneo y el carácter alegre de sus habitantes consiguen que el turista disfrute de sus lugares mágicos.
Nada más llegar a
Roma, el turista puede observar cómo los monumentos del
Antiguo Imperio Romano se mantienen intactos al paso del tiempo, conservando la belleza con la que un día fueron construidos. Así, el
Coliseo, que albergaba las famosas luchas entre gladiadores y fieras, llama la atención del visitante por el buen estado de su arquitectura. (Reservas en línea: www.pierreci.it).
El
Foro Romano, que fue el centro de la ciudad y donde tenían lugar las relaciones comerciales de la
Antigua Roma, ha permanecido entre ruinas para mostrar al viajero cómo fue la vida de los romanos en aquella época. El
Panteón, un templo construido en el siglo II d.c en honor a los dioses, está situado en la
Plaza La Rotonda y muchos son los turistas que se acercan hasta él para comprobar su belleza. Otro de los momentos que fueron erigidos durante la Roma Imperial son las
termas de Caracalla, un amplio complejo de baños, que a pesar de ser despojados de sus riquezas aún siguen siendo una atracción turística importante.
Además de los monumentos que fueron levantados durante el Imperio Romano, destacan una multitud de plazas, calles, fuentes y basílicas que consiguen llamar la atención del visitante en su camino por la ciudad. La
Plaza Navona, ubicada en la zona barroca de Roma, destaca por su forma alargada y porque en ella se encuentran la fuente de los
Cuatro Ríos, obra de
Bernini, y la iglesia de
Santa Inés.
Otra plaza digna de nombrar es la
Piazza di Spagna, considerada como una de las zonas más elegantes de Roma, en la que numerosos turistas acuden para tomarse un café o un delicioso helado. En ella se puede visitar la
fuente de la Barcaccia, construida por Pietro Bernini. Otra de las fuentes más conocida de Roma es la
Fontana di Trevi, considerada por turistas como uno de los lugares más bellos y románticos. Todo el que acude a ella se deja llevar por la leyenda y lanza una moneda a su interior para asegurarse el regreso a la ciudad.
Después de disfrutar de un paso por las calles más emblemáticas, muchos son los visitantes que quieren seguir descubriendo el arte que existe en los
Museos Capitolinos (www.museicapitolini.org). En ellos se pueden contemplar esculturas como la de
Marco Aurelio o las pinturas de los grandes maestros
Tiziano, Bellini y Caravaggio, entre otros.
Para terminar el recorrido por la capital de Italia, en la zona oeste destaca la
ciudad del Vaticano, estado independiente desde 1929 y lugar de residencia del Papa. Hasta ella se acercan viajeros de todos los países del mundo para contemplar la grandeza de los edificios y escuchar los sermones del Pontífice. En esta ciudadela de apenas 44 hectáreas, destaca la majestuosidad de la
Basílica de San Pedro, situada en la orilla derecha del
río Tíber.
Este monumento, que se levantó en honor al primer Papa San Pedro, es considerado por los fieles como el edificio del catolicismo más importante del mundo. Entre los tesoros que se pueden visitar destacan
La Piedad de Miguel Ángel, el baldaquín barroco del altar mayor y la estatua de bronce de San Pedro. Además de la basílica no podemos dejar de visitar los
Museos Vaticanos, en donde se podrá ver piezas del arte romano y egipcio o las grandes obras del
Renacimiento.
