crítica de cine
"Malditos bastardos": Tarantino reescribe el final de la Segunda Guerra Mundial
sábado 19 de septiembre de 2009, 11:40h
Diez años le ha costado a Quentin Tarantino escribir el guión definitivo y rodar esta producción que ha costado 48 millones de dólares, pero que ya lleva más de 130 recaudados. El director califica este último trabajo como su mejor obra. Una película que engancha al espectador con una entretenida historia a la que sólo le sobra el exceso de violencia.
Y por supuesto lo hace con su personal forma de ver la realidad a través del cristal de una ficción teñida con los colores del surrealismo y con personajes que, a fuerza de parecer chocantes, acaban por resultar de lo más creíbles. Pero el camino del último trabajo de Quentin Tarantino, que él mismo ya define como su mejor obra, hasta llegar a las salas, ha sido tortuoso y largo, sobre todo, largo. Diez años le ha costado escribir el guión definitivo y rodar esta producción que ha costado 48 millones de dólares, pero que ya lleva más de 130 recaudados. Una trama complicada, con muchos personajes de distintas nacionalidades, en la que se van mezclando los distintos complots en marcha para asesinar a Goebbels requería, sin duda, un meticuloso guión para que nada ni nadie se quedara fuera de sitio. Y la espera ha merecido la pena, porque las más de dos horas y media de metraje no sólo conducen con facilidad al espectador hasta el cruento e insólito final, sino que, además, sirven para enganchar al espectador con una entretenida historia, a la que sólo le sobra, en ocasiones, el exceso de violencia.
Como es habitual en la obra del extravagante director, también en "Malditos Bastardos" se ha tenido muy en cuenta la elección del reparto. Por una parte, Tarantino quería que la nacionalidad de los actores se correspondiera con la de sus personajes, algo completamente innovador en la historia del cine; y, por otra, llevaba mucho tiempo deseando trabajar con Brad Pitt, así es que el famoso actor fue el primero que se unió al reparto. Y, sin duda, Pitt, en el papel del teniente Aldo Raine al frente de los Bastardos, y Diane Kruger, una actriz con dotes de espía, que ya compartieron cartel en "Troya", son el principal reclamo para la taquilla, a pesar de que no sean, ni mucho menos, los personajes con más carácter e interés de la película. Junto a ellos, encontramos a Daniel Brül, muy convincente en su papel de un héroe de guerra convertido en estrella de cine, Fredrick Zoller, que quiere conquistar a la joven francesa que regenta el cine de París en el que se va a estrenar la última película de Goebbels, protagonizada por el héroe enamorado, y a quien da vida Mélanie Laurent, Cesar en 2007 a la Mejor Joven Promesa.
Pero si de personajes memorables se trata, quien se lleva todos los honores es claramente el interpretado por Christopher Waltz, que consigue una brillante actuación con su papel de Hans Landa, el temible coronel de las SS apodado el “cazajudíos”, quien realmente parece tener, además de inteligencia, una especial intuición para descubrir los secretos del enemigo. Y es que es muy probable que, con este peculiar personaje, Tarantino haya escrito un nombre más en la importante lista de los mejores malos cinematográficos.
Rodada en Francia y en Alemania, así como en los legendarios estudios Babelsberg de Postdam, lugar en el que propio Goebbels realizó sus títulos más famosos, la acción de la película arranca durante el primer año de la ocupación alemana de Francia, donde una chica consigue escapar después de presenciar la masacre de toda su familia a manos del coronel Landa. En otro lugar de Europa, el teniente Aldo Raine organiza a un grupo de soldados americanos de origen judío, los denominados Bastardos, para entrar en Francia con el objetivo de matar de la forma más cruel a todos los nazis que puedan y llevarse de trofeo sus cabelleras al mejor estilo Apache. Pero eso no es todo, la cinta, dividida en capítulos, incluye la existencia de varios complots para asesinar al alto mando alemán que se irán entrelazando, e incluso, una historia de amor imposible.
El título es un claro homenaje al largometraje de 1978, dirigido por el italiano Enzo Castellari, Aquel maldito tren blindado, traducido en la versión inglesa con el nombre de The Inglourious Bastards, que narraba cómo un grupo de desertores norteamericanos en plena huida por la Francia ocupada son confundidos por los partisanos con un comando aliado que están esperando para asaltar un tren alemán cargado de armamento. El propio Castellari ha insistido en que no se trata de ningún remake de su película, si no que simplemente la inspiró, y ha participado en la cinta de Tarantino con un pequeño cameo.