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Director de cine

Alejandro Amenábar: "Nunca he tenido la sensación de envidia por haber triunfado joven"

lunes 05 de octubre de 2009, 17:40h
“Hace cuatro años –me comenta al empezar nuestra conversación-, tras una experiencia tan íntima para mí como fue hacer 'Mar adentro', nunca habría imaginado que mi siguiente película sería de romanos y cristianos en el Antigüo Egipto. Creo que es la película que necesitaba hacer en estos momentos porque tiene mucho de los que han sido mis inquietudes y mis sentimientos en estos últimos cuatro años".

Esa es la magia que tiene este trabajo, ¿no?
Sin duda, es lo más bonito de esta profesión. Siempre te ofrece la posibilidad de dejarte llevar por la curiosidad, investigar y encontrar mundos tan fascinantes como la Alejandría del siglo IV. Imaginar cómo serían sus calles, sus templos, su gente... Y encontrar la pasión –y el dinero, por supuesto- para devolverlo toda a la vida.

¿Ha conseguido reflejar en "Ágora" lo que quería desde un principio?
Desde el comienzo del proyecto mi objetivo –desde el punto de vista formal- ha sido siempre conseguir que el espectador se sienta acompañando a un equipo de la CNN, por ejemplo, que está documentando algo ocurrido en el siglo IV. Esa sensación de inmediatez, de telediario, está en la semilla del planteamiento.


En definitiva, romper algunos de los moldes establecidos en este tipo de temática cinematográfica...
En cierto sentido,sí. Lo que me gustaría es romper con esas pautas habituales en las películas de época, el no dejarnos atrapar por el formato grande sin más, por los planos generales, por una música igual de grande para acompañarlos. Esta película se mueve entre el rigor y el espectáculo.

Y la ciencia, ¿desde cuándo se interesa por ella?
Desde nunca (risas). La verdad es que nunca había sentido curiosidad por ella, pero el reflexionar sobre la astronomía me ha llevado al rodaje de esta historia. Lo maravilloso de este proyecto ha sido poder entrar en contacto con el mundo de la ciencia desde un punto de vista espiritual y emocional. Nuestra intención con "Ágora" es transmitir la emoción por lo que ocurre en el universo, por lo que significa intentar desentrañar el misterio del cosmos.

Y utiliza a una mujer, Hipatia, como vehículo de la historia.
Empezamos documentándonos sobre la Teoría de la relatividad como hobby y acabamos descubiendo a Hipatia, una mujer de la que se sabe muy poco, pero a la que se le reconoció su gran talento para las matemáticas y, sobre todo, la astronomía. Era admirada por su inteligencia y respetada por su destacado lugar en la jerarquía social de la ciudad. Su belleza despertaba pasiones y nos dimos cuenta de que su personaje tenía muchas cosas en común con lo que estamos viviendo hoy en día.

Imagínese que no he visto la película y me tiene que convencer para que sea la primera en la taquilla el día del estreno. ¿Cómo me seduciría?
(risas) Pues no lo sé, no se me había ocurrido este planteamiento. Tal vez te convencería diciéndote que, como eres mujer, encontrarías en ella detalles muy especiales con los que te identificarías. Creo, sinceramente, que es una película que homenajea, en cierto sentido, la sensibilidad, el talento y la inteligencia de las mujeres.

¿Es consciente de que ha hecho un gran trabajo y que es una gran producción a la altura de las mejores de Hollywood? Si eso no se refleja en taquilla, ¿sentiría que ha fracasado?
Sí, sin duda alguna. Procuro tener muy en cuenta la realidad del mercado. Un fracaso económico es un “pinchazo” de la película, aunque yo considerase que es la mejor de todas. El público siempre tiene la última palabra, es el que te pone en el lugar que te corresponde. Esta es una película muy compleja, muy sacrificada y soy consciente de que, al hacerla, estoy jugando con fuego. Por eso, en ella van implícitos varios niveles de lectura para que lleguen a la diversidad del público que va a una sala de cine. Espero no haberme equivocado.



¿Es consciente de la curiosidad que despierta cada uno de tus trabajos?
Pecaría de falsa modestia si te dijese que no. Sé que mi nombre llama a la gente a la taquilla, pero tampoco me regalan elogios. Cuando han tenido que de criticarme, lo han hecho, ¡y no ha pasado nada! Acepté esas valoraciones como acepto los halagos. Los que han invertido en "Ágora", en parte, lo han hecho por el aval que supone mi nombre, y eso me enorgullece.

¿Tiene la sensación de ocupar el sitio que le corresponde a su talento?
Yo me siento muy bien tratado, si es a lo que te refieres. Prensa, crítica y público me hacen sentir muy a gusto en mi propia piel y en este país. Nunca he tenido la sensación de envidia por haber triunfado joven o de recibir críticas gratuitas por ello. Lo que recibo y percibo de los demás son, de momento, sensaciones muy positivas. Si fuera lo contrario te lo diría con la misma tranquilidad y sinceridad.


¿Es consciente de que es usted mismo su propia competencia? ¿Que en cada proyecto deja el listón a una altura que debe superar?
(risas) Sí, lo sé (risas). Pero es una forma de exigencia, de superación, una manera de evolucionar. Yo no mido mi carrera por listones. Con "Mar adentro" viajé al otro lado, pero no soy tan consciente como los demás respecto a la perfección de ese trabajo .Después de "Los otros", todos esperaban que diera el salto a Hollywood, que hiciera una gran super producción y que rodara en inglés. Sin embargo, preferí hacer la vida de Ramón Sampedro y dar un vuelco total. Lo que realmente hago es buscar historias que me atrapen. Las circunstancias me van llevando.

El viaje, en el proceso de "Ágora", ¿ha sido mágico?
Bueno, a ratos ha sido mágico, a ratos apasionante porque el cine me da la oportunidad de aprender cosas que no aprendí de niño. Una vez que me metí en el mundo de la astronomía, profundicé en la historia y me tocó documentarme. ¡Fue maravilloso!Lo que sí ha sido es un viaje menos ácido de lo que yo pensaba. Es más, creo que ha sido el rodaje más plácido de todos los que he hecho.

Supongo que es conciente de las ampollas que puede llegar a levantar con la temática de la película. Ya sabe que cuando se toca la religión es complicado que no se alcen voces discordantes.
He pensado muchas veces en esto que me dices porque no soy un ingenuo ni estoy al margen de la realidad en este sentido. Yo me eduqué católico, pero ahora soy ateo. "Ágora" es el lugar en el que tenemos que convivir todos y creo que sería muy aburrido e, incluso, poco creativo que todos pensáramos igual. La gracia está en convivir los cristianos con los musulmanes, los judíos y los que no piensan igual. La película no va contra los cristianos, va contra el fundamentalismo. Lo que contamos es historia, no es una fábula. Es un episodio que ocurrió en el siglo IV y que tiene similitudes con cosas que ocurren en nuestros días. Aparte de eso, en la película, yo me sentiría más aludido si fuera un terrorista de Eta que si fuera un cristiano.

¿Qué se ha llevado "Ágora" de usted?
(risas) Un poco de salud para empezar. Desgraciadamente me he enganchado al tabaco. Yo, que suelo dormir muy bien, he tenido grandes problemas de sueño. Mi cabeza no dejó de funcionar en todo el proceso creativo y de rodaje de esta película. Ahora ya he recuperado el sueño, pero no he conseguido dejar el hábito de fumar.

Alejandro Amenábar (Efe)

¿Su talento tiene límites, Alejandro?
Yo creo que sí (risas). Lo que espero que no tenga límite es la creatividad, el poder estar encerrado en una habitación y que siga teniendo la fortuna de que me sigan fluyendo ideas e historias. Luego ya vendrá el poder darle forma de una manera talentosa. Todos mis guiones han sido el resultado de un hobby, una pasión, unos días de vacaciones. Todos son consecuencia de mi vida y de mis aspiraciones. Lo del talento ya es otra cosa más complicada.

¿Hollywood le tienta?
Bueno, en cierta medida y con limitaciones. Me explico. La primera vez que vas allí y te reúnes con la gente del cine que te ve con posibilidades, te lo venden de una manera que parece que vas a tener todo a tus pies. Es difícil resistirse a eso, pero luego viene la realidad, pensar las cosas con la cabeza y no dejarte llevar por la primera impresión pasional. La ciudad de Los Ángeles, por ejemplo, me gusta. Tiene un punto muy hortera, es verdad, pero luego disfrutas de un clima estupendo y de unas casas maravillosas. Eso sí, me gusta siempre y cuando pueda llevar ese tipo de vida, pero luego está el verdadero problema de Hollywood: la ausencia de libertad. Yo quiero vivir en libertad y, sobre todo, trabajar en libertad. Eso allí sí que es muy complicado. Es una industria muy dura, que tiene unos patrones de trabajo muy determinados y que es muy difícil saltárselos. Yo no descarto trabajar algún día allí, pero, en este momento, prefiero mi libertad creativa al dinero.

¿Cómo convive un tímido como usted con una profesión como esta, tan dada a estar en el escaparate?
Me dejo ver lo justo en estrenos y me dedico a mi vida personal y creativa. Lo llevo con naturalidad,l o que me hace sentir bien.

Una curiosidad, que nos hace volver a "Ágora" de nuevo. Dice que las estrellas están en el cielo. ¿Tuvo claro desde el principio que Rachel Weisz tenía que ser Hipatia?
Siempre he tenido mucha suerte en este tipo de elecciones. En el caso de Rachel, teníamos algunas opciones, pero yo tenía muy claro que quería un actriz que se implicara de lleno en el papel de una astrónoma. Compañeros del medio me comentaban que me iba a resultar complicado que alguien lo entendiese tal y como yo lo pensaba. Rachel, desde el principio, entró en la historia. Lo hizo con mucha naturalidad, muy sencilla, y me cautivó desde el principio por su dulzura y naturalidad. Al margen de eso, el trabajo con ella fue fácil, y llevadero. Ha sido muy gratificante hacer este viaje con ella.





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