El patrimonio astronómico italiano y los Museos Vaticanos se alían a partir del 15 de octubre para conmemorar los cuatrocientos años de la ciencia del cielo. Setenta instrumentos, libros y documentos únicos ocuparán parte de este enclave del Vaticano para echar la vista atrás a unos inventos que han cambiado la forma de entender el mundo y que aún hoy continúan siendo desconocidos para la mayoría del público.
Los
Museos Vaticanos acogen esta semana la primera exposición en Italia dedicada a los instrumentos que hicieron posible el desarrollo de la
Astronomía. Con Galileo como centro de todas las miradas y su telescopio como estrella de la muestra, los organizadores –el Instituto Nacional de Astrofísica italiano (INAF) y el Observatorio Astronómico del Vaticano- se enorgullecen de una exposición que viene a saldar una deuda con un patrimonio olvidado.
Ileana Chinnici, astrónoma del INAF de Palermo y curadora de la muestra, lo explica a EL IMPARCIAL: “Italia posee un patrimonio histórico astronómico único en el mundo que no es suficientemente conocido, por lo que
merecía ser valorado”. Una idea que comparte el profesor
Massimo Mazzoni de la Universidad de Florencia y miembro de la organización de la exposición: “Estamos acostumbrados a que sólo se destaquen de la Astronomía las galaxias misteriosas o los agujeros negros, pero no la verdadera
investigación de base”.
En
Astrum 2009: el patrimonio histórico de la astronomía italiana desde Galileo hasta hoy serán expuestos
setenta instrumentos traídos de varios observadores astronómicos repartidos por el país, además de libros y documentos que servirán para contextualizar las piezas.
Los organizadores dejan claro que la exposición no es sólo un homenaje a Galileo, sino a los
cuatrocientos años de trayectoria de esta ciencia. Así, la profesora Chinnici destaca la importancia de alguno de los instrumentos expuestos como los astrolabios
(arriba en la imagen) -aparato en el que estaba representada la esfera celeste y que se usaba para observar y determinar la posición y el movimiento de los astros- y que, según dice, “constituyen un
precioso testimonio de la Astronomía antes de Galileo”. Sin olvidar la importancia del invento en 1609 del telescopio por parte del gran científico italiano, esta astrónoma cree oportuno destacar los libros de Copérnico y el espectroscopio como “instrumentos que han cambiado el modo de entender el mundo”.

Dividida en ocho secciones, la exposición ilustra también la influencia que ha tenido esta ciencia en
otras disciplinas como la navegación o la meteorología. Los primeros aparatos telescópicos, la invención de los objetivos acromáticos, la descripción del cosmos mediante leyes universales, el desarrollo tecnológico y los aparatos más modernos que hoy se aplican, explican la evolución de un patrimonio que está reconocido en la ley italiana, recuerda Chinnici, como un
bien cultural, aunque todavía haya que lamentar el escaso conocimiento general de la materia. "Falta esperar para que esta mentalidad madure”, comenta esperanzada.
Nadie pasa por alto que los Museos Vaticanos hayan sido el escenario escogido para albergar la exposición. En el eterno debate entre
ciencia y religión, la cesión de su espacio testimonia la importancia que ha tenido el Vaticano en la evolución de la Astronomía. Basta recordar a los religiosos que han mostrado interés por esta ciencia durante siglos, así como a los Papas que no dudaron en valorar su trascendencia. Sin embargo, el profesor Mazzoni va más allá al afirmar que el Estado Pontificio busca con esta exposición “demostrar que acepta la Astronomía moderna”.
Sin duda, la muestra se verá beneficiada por el
flujo de gente que los Museos Vaticanos atraen a diario. Así lo cree Mazzoni, quien afirma que en la elección del espacio expositivo ha habido un motivo práctico: “Los espacios alternativos que se buscaron eran muy caros y no habrían garantizado el público del Vaticano”.
La muestra podrá verse desde el 16 de octubre al 16 de enero de 2010. El acceso a la exposición está incluido en el billete de entrada a los Museos.