exhibición "no obligatoria"
El Vaticano expresa "estupor y pesar" por la sentencia sobre el crucifijo en las aulas
martes 03 de noviembre de 2009, 20:57h
El Vaticano ha expresado este martes su "estupor" y "pesar" por la sentencia dictada este martes por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos contra la exhibición obligatoria de crucifijos en las aulas, en respuesta a un recurso presentado por una madre italiana.
El Vaticano se ha referido este martes al fallo de la Corte de Estrasburgo contra la exhibición obligatoria de crucifijos en las aulas, en respuesta a un recurso presentado por una madre italiana. "La sentencia de la Corte Europea ha sido acogida en el Vaticano con estupor y pesar", dijo el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi.
"El crucifijo ha sido siempre un signo de ofrecimiento del amor de Dios, y de unión y acogida para toda la humanidad. Lamento que sea considerado como un signo de división, de exclusión o de limitación de la libertad. No es así, y no lo es en el sentir común de nuestra gente", añadió.
En su sentencia de este martes, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos indica que "la exhibición obligatoria del símbolo de una determinada confesión en instalaciones utilizadas por las autoridades públicas, y especialmente en aulas", restringe los derechos paternos a educar a sus hijos en conformidad con sus convicciones.
Para Lombardi, "es grave querer apartar del mundo educativo un signo fundamental de la importancia de los valores religiosos en la historia y en la cultura italiana". "La religión da una contribución preciosa para la formación y el crecimiento moral de las personas y es una componente esencial de nuestra civilización. Es erróneo y miope quererla excluir de la realidad educativa", agregó.
Según el portavoz vaticano, "sorprende que una corte europea intervenga de un modo tan profundo en una materia fundamentalmente ligada a la identidad histórica, cultural y espiritual del pueblo italiano".
El fallo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos llega después de que Soile Lautsi, una madre italiana residente en Abano Terme (noreste), reclamara en 2002 al instituto público "Vittorino da Feltre", al que acudían sus hijos, la retirada del crucifijo de las aulas por ser contrario al principio de laicismo en el que quería educarles.