reseña
Francisco García Olmedo: El ingenio y el hambre. De la revolución agrícola a la transgénica
domingo 22 de noviembre de 2009, 10:36h
El ingenio y el hambre trata sobre esa especie “con inventiva” que es el hombre, capaz de iniciar lo nuevo sobre la repetida continuidad de la naturaleza, de fabricar un origen y, una vez finalizado este, de inventar otro.
El ingenio y el hambre trata sobre esa especie “con inventiva” que es el hombre, capaz de iniciar lo nuevo sobre la repetida continuidad de la naturaleza, de fabricar un origen y, una vez finalizado este, de inventar otro.
“La humana es la única especie artificial sobre la faz del planeta, ya que se hizo a sí misma mediante el artificio de su dieta”, explica en este libro Francisco García Olmedo, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular. En sus páginas, refiere con múltiples detalles los avances de la agricultura desde sus orígenes, disolviendo los mitos (lo natural es bueno; artificial: entonces, malo) y analizando la historia de la domesticación de las especies vegetales que hoy cultivamos.
Desde la agricultura del antiguo Egipto, deudora de la mesopotámica, hasta la teorización griega (Aristóteles) y la gran síntesis tecnológica romana, el minucioso desarrollo de El ingenio y el hambre no obvia las cuestiones más recientes, enlazadas por un resistente hilo histórico. Expone los logros de la “revolución verde” y sus inconvenientes: un aumento del consumo de energía, de recursos hídricos y de productos químicos, pero también una mejora de la educación, las comunicaciones y los servicios.
El libro termina con tres capítulos de vital actualidad: la “revolución transgénica”, analizando las diferentes variantes transgénicas y la “bioseguridad” de plantas y alimentos transgénicos (mito y realidad); la “agricultura ecológica”, desvelando su filiación ideológica que ha llevado a cierta inseguridad alimentaria, desconocida por muchos (entre ellos los medios de comunicación); y, por último, el “dilema de los combustibles” alertando de la ineficacia de la producción de biodiesel, a excepción de las plantaciones de palma, algo que puede suponer un “verdadero desastre ecológico”, deduciendo que la producción de biocombustibles es un método muy caro de ahorrar emisiones de gases efecto invernadero.
Por Joaquín Fernández Mateo