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El calentamiento global se discute en Copenhague

martes 08 de diciembre de 2009, 01:51h
Este lunes arrancó en Copenhague, Dinamarca, la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP15), un encuentro que espera contar con la participación de cerca de 20.000 delegados de 190 países de todo el mundo, que se reunirán para concebir una estrategia conjunta que permita atender la crisis climática y medioambiental por la que estamos atravesando, a causa del abuso de los gases efecto invernadero y las emisiones de Dióxido de Carbono.

Si bien discutir de medio ambiente en un pleno de la ONU resulta ser una empresa prácticamente imposible, por la falta de consenso y de compromiso que suele reinar sobre este tema entre los estados miembros, sobre todo de aquellos que forman parte del eje de naciones industrializadas; lo cierto que el encuentro en la capital danesa presenta matices muy distintos a los visto en citas anteriores.

Por primera vez se respira en el ambiente un sentimiento mutuo por parte de los líderes mundiales de atender cuanto antes el caos climatológico que ha generado la industrialización contaminante de la que ha sido objeto nuestro planeta en las últimas décadas: la misma que ha contribuido a la extinción de especies como el delfín de Yangtze, la desaparición del Mar del Aral y, por supuesto, el tan difundido deshielo de los glaciares polares, por no dejar aun lado, las miles de personas que diariamente son víctimas del envenenamiento atmosférico y fluvial.

Tanto la comunidad científica como las organizaciones ecologistas esperan que de esta cumbre salga un tratado que sea capaz de reemplazar y llenar los vacíos del Protocolo de Kioto. Pero para ello, las potencias mundiales como Estados Unidos, China e India, deberán asumir un compromiso formal para la reducción de sus emisiones de CO2, ya que son tres de los países más contaminantes del planeta.

La crisis medioambiental por la que estamos atravesamos tiene que ser una alarma para que los gobiernos continúen con su proceso de desarrollo, sin que esto suponga la alteración o la vulneración de nuestro ecosistema. Más que la industrialización, el conflicto ecológico radica en la manera que nos hemos industrializado, debido a que nos ha costado aprender la lección de que tenemos la potestad de armonizar la naturaleza con la tecnología, y ese debe ser uno de los puntos principales de discusión dentro de la agenda del COP15.

Es necesario que los 190 países que en estos 15 días estarán reunidos en Copenhague, se tomen en serio el gran reto que supone el calentamiento global, como en su día lo hicieron con el agujero en la Capa de Ozono, cuya repercusión adquirió tales niveles de concienciación que se pudo paliar el problema. No obstante, debe existir un espíritu cohesionado, que impulse un sistema de políticas públicas que, además de permitir una dinámica a favor del avance y la evolución, sea capaz de sanear y recatar lo que aún nos queda de la Tierra. En este sentido, por más que el debate científico esté en parte aún sin resolver, el asunto es de tal magnitud que no admite espera ni inacción: no podemos equivocarnos, no tenemos línea de retirada porque no tenemos otro planeta a donde trasladarnos.



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