El primero en hacerlo fue Günter Grass, con "A paso de cangrejo", publicado en 2003. El Nobel alemán se atrevía así a meterse en un terreno, el del sufrimiento del pueblo alemán, tradicionalmente en propiedad de los neofascitas. La tragedia del hundimiento del "Gustloff", en enero, de 1945 a manos de la Armada rusa, supuso la mayor catástrofe naval del siglo XX, con la muerte de 9.000 personas, la mitad de ellos niños. Un "Titanic" más dramático si cabe, por el sabor a "vendetta" de color soviético y por producirse en las postrimerías de una guerra que los nazis ya daban por perdida. El barco, con mayoría de mujeres y niños en su interior, quería huir del asedio ruso.
Esta línea de recuperación del dolor, de enfrentarse a un tema quasi tabú ha emprendido un camino imparable de revisión. Así, la televisión alemana ZDF ha producido una miniserie (formato televisivo de dos capítulos de unas dos horas de duración), con rostros populares, sobre el hundimiento del "Wilhelm Gustloff". La canciller Angela Merkel acudió al estreno en un pase privado, hace unas semanas.
Y el domingo se estrenó en televisión, poniendo en vilo el alma de los más de nueve millones de alemanes que siguieron la emsión, que se convirtió en lo más visto de la jornada audiovisual. La noche del lunes, mientras los españoles siguieron con atención el debate Zapatero-Rajoy, la audiencia alemana se enfrentó a la segunda parte de esta producción, que aborda el hundimiento en sí, acompañado de material documental sobre la barbarie.
Reacciones encontradasLa reacción ante esta producción para la televisión no se ha vivido con unanimidad. El diario "Der Spiegel" criticó duramente la superproducción televisiva, por plantear un argumento en que la realidad se mezcla con lo melodramático, como si se frivolizara un acontecimiento tan duro, con el empleo de unos personajes "unidimensionales". También el diario "Bild" analizaba este lunes qué elementos son ficción y cuáles verdad en esa revisión histórica. Así, analizan el papel que desempeña un marinero "inventado" por los guionistas quien, según se puede ver en la miniserio, vendió a los soviéticos la posición del barco.
He ahí uno de los temas más delicados de lo que rodea al hundimiento del "Gustloff". Porque hay controversia sobre los detalles del hundimiento, la ruta que se siguió (con las consecuencias hoy conocidas) y sobre el detalle de que el barco llevara encendidas las luces de posición, y facilitara la localización a los soviéticos y sus torpedos.