Inspirada en el libro "El factor humano"
[i]Invictus[/i]: el perdón por encima de la venganza
sábado 30 de enero de 2010, 19:09h
Para su último trabajo, Clint Eastwood se ha inspirado en el libro El factor humano, escrito por el periodista inglés John Carlin, para acercarnos a la figura del gran líder Nelson Mandela a partir de la narración de uno de los acontecimientos deportivos más simbólicos política y socialmente de la historia reciente, la Copa del Mundo de Rugby celebrada en Sudáfrica en 1995.
Invictus no es en realidad una biografía de Mandela, sino un retrato del personaje centrado en un único episodio, pero que resulta especialmente demostrativo de su grandiosa dimensión humana y política, de su certera pero arriesgada apuesta por la reconciliación a través del perdón y de la pacífica convivencia entre blancos y negros. Desde luego, la decisión de Mandela de unificar a un país tan dividido y enfrentado como el suyo a través de un deporte hasta entonces sólo de blancos y aprovechar la organización del Mundial para que todos los sudafricanos apoyaran sin fisuras a la selección nacional fue, cuanto menos, sorprendente. Y, en todo caso, muy digna de ser recordada a través de esta película de más de dos horas de duración y que, quizás para los no aficionados al duro y espectacular rugby, pueda resultar, en ocasiones, algo pesada, con escenas tremendamente largas dedicadas a tan particular deporte.
A punto de cumplir 80 años, Clint Eastwood se vio implicado en este difícil proyecto a través de otro artista octogenario, Morgan Freeman, amigo personal de Mandela. Fue el actor quien le mandó el libro de Carlin y le propuso llevarlo al cine. Después se encargó el guión a Anthony Peckham, autor también de la recientemente estrenada Sherlock Holmes de Guy Ritchie, y que, quizás por su pretensión de ser tan cercano a la realidad, en este caso acaba pecando de falta de fuerza y originalidad, cayendo incluso en cierta obviedad y en un lirismo empalagoso que restan fuerza a los emocionantes hechos realmente acaecidos que narra la cinta. Y es que, aparte del indudable interés de la historia que se cuenta, lo mejor de la película es, sin duda, la interpretación de Morgan Freeman, quien se mete en el papel de tal forma que acaba por hacerlo completamente suyo. Tanto, que la crítica estadounidense ha llegado a afirmar que Freeman parece haber nacido para dar vida a Mandela. En Invictus, desde luego, Freeman es Mandela, con tan sorprendente naturalidad que, a partir de ahora, para muchos será el rostro de Freeman el que evocará su mente cuando piensen en el político sudafricano.
Matt Damon es el otro protagonista del filme, interpretando correctamente al capitán de la selección nacional de rugby, Francoise Pienaar, quien, conquistado por la magnífica personalidad del nuevo presidente de su país, transmitió a su equipo un patriotismo cargado de coraje, decisivo para alcanzar el objetivo de ganar el Mundial en un gran partido contra la mítica selección de Nueva Zelanda, devolviendo la fe a un país roto por tantos años de racismo. Para configurar el resto del reparto, Eastwood optó por incluir actores sudafricanos, entre los que destaca la joven actriz Marguerite Wheatley, que interpreta a la esposa de Pienaar, de la misma forma que para la banda sonora contrató al celebre Soweto String Quartet.