El capitán de Inglaterra lava sus trapos sucios en público
sábado 06 de febrero de 2010, 09:42h
John Terry representa la máxima expresión de seriedad y eficacia en un terreno de juego, comandando dos de las líneas defensivas más duras del balompié mundial, Chelsea y la selección inglesa. Pero desde que comenzó la presente temporada varios escándalos han agitado la faceta personal del central de manera terrible. La impoluta reputación del capitán en lo deportivo ha quedado erosionada tras hacerse público su affair extraconyugal con la novia de un compañero de selección. Incluso sus padres han sido sorprendidos en situaciones comprometidas relacionadas con hurtos y drogas, un aliño perfecto al descalabro sin igual que vive uno de los centrales más impecables de la actualidad.
La trayectoria deportiva de un futbolista se compone de multitud de situaciones antagónicas, que se suceden sin un orden establecido. La vida de un jugador en el universo futbolístico puede alcanzar cotas muy elevadas de gloria, como representa ganar la Champions League o el Mundial, y también puede descender a las tinieblas más agrias, ejemplificado en lesiones, descensos de categoría o suplencias incomprendidas. La historia del balompié alberga casos dramáticos de deportistas que encadenaron la caída en su carrera con la fatalidad en lo personal, como Diego Armando Maradona (y su adicción a la cocaína) o George Best (muerto por su adicción al alcohol). Pero el caso de John Terry es sin duda el más rocambolesco de los últimos años en el mundo del futbol. El central inglés está viviendo los peores meses de su vida deportiva y personal. La situación se ha tornado insostenible por situaciones muy negativas protagonizadas por el propio Terry y la infame aportación de sus padres.
La gota que ha colmado el vaso del respeto público por el jugador del Chelsea se hizo pública el viernes 29 de enero, con el consentimiento previo de un juez británico. Terry es acusado de haber mantenido relaciones extramatrimoniales con la novia de un compañero de selección, Wayne Bridge. Tras conocerse la noticia el balompié británico contuvo la respiración en señal de respeto por su gran capitán, mientras que la prensa sensacionalista publicaba que la compañera extraconyugal del defensa inglés, la modelo Vanessa Perroncel, habría flirteado con otros cuatro jugadores del Chelsea, con algunos al mismo tiempo que era novia de Bridge (con el que rompió el pasado mes de diciembre).
Un día después de iniciarse la hecatombe en el matrimonio Terry, el jugador decidió jugar frente al Burnley en partido de la Premier League, anotando un gol y dando la victoria a su equipo por dos goles a uno, mostrando su profesionalidad absoluta y una impresionante capacidad de concentración, teniendo en cuenta la tormenta pública que le estaba cayendo. Pasado el fin de semana el universo futbolístico comenzó a preguntarse si John debería seguir luciendo el brazalete de capitán de la selección inglesa, e incluso si debería participar en el próximo Mundial de Sudáfrica.
Las autoridades del fútbol británico decidieron pasarle la patata caliente a Fabio Capello, el experimentado entrenador de Inglaterra. El italiano tuvo que tomar una de las decisiones más complejas de su carrera, ya que Terry fue el capitán perfecto desde que el propio Capello le entregara la capitanía inglesa en 2008, guiando a sus compañeros a una trayectoria de victorias solo empañada por España. Pero el misticismo del brazalete inglés pesó más. El líder de los ingleses en los campos de fútbol del mundo no puede tener borrones en su carrera, por tradición y por la historia (lo han llevado grandísimos símbolos como Sir Bobby Charlton o el meta Peter Shilton). El propio Capello ha explicado su decisión de retirarle del cargo de capitán y bandera inglesa alegando a la impoluta mística del brazalete añadiendo que “como capitán del equipo, John Terry ha tenido un comportamiento extremadamente positivo”.
Esta ha sido la consecuencia inmediata del desastre que se le viene encima al defensa inglés. Podrá jugar el Mundial ya que Capello, curtido en mil batallas, sabe que no puede prescindir de su líder natural para la gran batalla que comienza en junio. Y es que en lo deportivo Terry no tiene ni un lunar desde que llegara al Chelsea y alcanzara la internacionalidad con Inglaterra (58 veces). El central inglés es uno de los más respetados en el mundo gracias a su nivel táctico, inteligencia defensiva y grandísima capacidad anotadora en los balones por alto. Se ha convertido en la referencia defensiva y en jugadas a balón parado de su club y su selección, motivado por su elevada concentración en cada partido que disputa. John Terry ha obtenido el titulo a mejor defensa del año para la UEFA en 2005, 2008 y 2009, alcanzando además un puesto en el equipo ideal. Se le considera uno de los mejores defensores de los últimos cinco años y ya no se recuerda la última vez que algún delantero le dejó en evidencia.
Sin embargo su vida personal ha llegado a definirse como esperpento en los últimos meses con justificación más que sobrada. La acumulación de situaciones deshonrosas han terminado por afectar a su carrera deportiva. La debacle de su imagen personal comenzó el 28 de marzo de 2009. La sorpresa llegó a los aficionados al fútbol al conocerse que la madre de John Terry y su suegra fueron sorprendidas robando en un centro comercial Marks & Spencer londinense. La factura del hurto alcanzaba la cifra de 850 euros.
Y la sorpresa se tornó en estupor e incredulidad el 12 de noviembre del pasado año tras publicarse un video de su padre vendiendo cocaína a unos redactores del News of the World , en un bar de Chafford Hundred, en Essex. En las imágenes Ted Terry cierra la venta de tres gramos de cocaína, a 46 euros el gramo, explicando al periodista infiltrado que “esto es entre tú y yo, no digas que soy el padre de John Terry”. Además de los problemas judiciales que la grabación le conllevaron a Ted, la vergüenza y los lunares en la impoluta imagen del captan inglés comenzaban a crecer sin control.
Pero todavía quedaba otro infame episodio en la existencia del futbolista antes de la catástrofe actual que está soportando. A finales del mes de diciembre pasado, de nuevo The News of the World añadía más sal a la herida de Terry. El rotativo emitía un vídeo en el que el jugador del Chelsea organizaba visitas guiadas por las instalaciones del club, cobrando un estipendio por ello. En las imágenes publicadas Terry cierra el trato de una visita con un revendedor de entradas llamado Tony Bruce. Se estima que el futbolista cobró 11.280 euros en efectivo por guiar visitas privadas al centro de entrenamiento de la entidad. El periodista que grabó las imágenes con cámara oculta explica que el entrenador Ancelotti permanecía cerca de la situación, completamente ajeno a ella. En el tour, los visitantes clandestinos pudieron ver a Didier Drogba y a Michael Balack entrando en el jacuzzi, a Peter Cech jugando al ping-pong y a Joe Cole recibiendo un masaje.
En su defensa cabe alegar que no es el primer futbolista sorprendido en este tipo de situaciones. Con respecto a la infidelidad con la novia de un compañero de equipo, fue muy famosa la historia del genial mediocampista alemán –que arrebatara la Champions League al Valencia- Stefan Effenberg. El jugador mantuvo relaciones sexuales con la mujer de su compañero en el Bayern Munich Thomas Strunz. Sin embargo su historia de infidelidad terminó en "final feliz". Effenberg se divorció de su mujer y se casó con su amante y ex mujer de su compañero, llamada Claudia Strunz. En la órbita inglesa son muy conocidos los problemas de sus futbolistas con el alcohol. Sistemáticamente se airean episodios lamentables de sus deportistas, como el caso de Steven Gerrard (tercer capitán inglés), que fue arrestado acusado de propinar una paliza al disc-jockey de un bar. También es muy recordado el caso de uno de los mejores jugadores del fútbol británico llamado Brian Robson, cuyo chófer explicó que su jefe bebía de jueves a domingo.
Por último, muchas cuestiones emergen tras conocerse todas estas situaciones escabrosas relacionadas con un futbolista de reconocimiento mundial, con nueve títulos en su palmares. ¿Cómo es posible que el defensor, que tiene un contrato con el Chelsea a razón de 9,3 millones de euros, tratara de ganarse un dinero extra a espaldas del club y de esa manera tan estrambótica?.¿Cómo es posible que en noviembre pasado se le otorgara el premio honorífico “Padre famoso del año” en Inglaterra? ¿Le darán la espalda Umbro, Samsung y Nationwide, sus principales patrocinadores? De lo que sí se tiene certeza es de que John Terry seguirá siendo un central impecable, seguirá anotando goles sensacionales de cabeza para el Chelsea, y seguirá aburriendo a los delanteros rivales con su tecnificada defensa, a pesar de que su imagen personal se derrumbe al mismo ritmo que su matrimonio. A pesar de que ya no luzca el mítico brazalete de capitán de Inglaterra.