Si algo caracteriza a la Semana Santa en España, además de las procesiones, es la amplia oferta gastronómica que rodea esta festividad y trata de "aliviar" los rigores de la vigilia con torrijas, monas de pascua o pestiños que acompañan al potaje, símbolo indiscutible de la Cuaresma.
Aunque el consumo de muchos de los productos asociados a esta celebración religiosa se ha ido convirtiendo en habitual durante el resto del año, como es el caso de las rosquillas "borrachas", los buñuelos, la leche frita o el potaje, hay otras recetas tradicionales como las
torrijas, las
monas de Pascua o los
pestiños que reaparecen año tras año para satisfacción de los más "golosos".
La
oferta gastronómica en los días previos y durante la Semana Santa es tan amplia como el propio territorio español, ya que cada comunidad, provincia o ciudad cuenta con sus propias y peculiares recetas. Sin embargo, cada año pasteleros y hosteleros se aplican con especial esmero para crear y renovar sus recetas y platos, con "delicatessen" como las torrijas en formato de "bocadito" y bañadas en Baileys o espuma de leche, un producto del que sólo en Madrid se venderán en los próximos días más de tres millones de torrijas.
En cataluña, por su parte, la oferta pastelera en estas fechas sigue dominada por las
"monas de Pascua" que, según prescribe la tradición, los padrinos tienen que regalar a sus ahijados el lunes de Pascua, se elaboran a base de harina, azúcar, huevos y sal, y se coronan con un huevo cocido que debe romperse en la frente de un ser querido.
Con el paso del tiempo, el huevo de gallina ha sido desplazado por su réplica en chocolate, que ofrece a los pasteleros multitud de posibilidades gastronómicas e infinitas formas, normalmente relacionadas con el fútbol o con personajes de dibujos animados. El presidente del
Gremio de Pastelería de Barcelona, Joan Turull, ha apuntado que este año los protagonistas de las creaciones serán Bob Esponja, del que se ha realizado un molde de más de 100 kilos, los personajes de las películas "Planet 51" y "Tiana y el Sapo", o los jugadores del FC Barcelona y las alegorías a sus seis copas ganadas.

Turull ha destacado que un maestro pastelero está trabajando en la creación de una figura del jugador del FC Barcelona Gerard Piqué de cerca de 1,80 metros de altura, y que incluso se han introducido el mundo del
"3D" en las monas, con imágenes que hay que contemplar con unas gafas especiales. Además de las torrijas y las monas, también llegan a las mesas estos días los típicos buñuelos de crema, los pestiños manchegos -parecidos a las rosquillas, pero sin agujero, y espolvoreadas normalmente con azúcar- o los roscos de hojaldre y el pan dulce en Asturias.
Y si bien son los dulces los grandes protagonistas gastronómicos de la
Semana Santa, es necesario recordar que en las comidas de Cuaresma el plato tradicional sigue siendo el potaje de bacalao, garbanzos y espinacas al que la ortodoxia dice que hay que añadir un huevo duro en el último golpe de cocción. Una vez acabada la tradicional vigilia que "prohíbe" comer carne durante la Cuaresma, es tradición el lunes de Pascua que en Salamanca se disfrute del hornazo, una especie de empanada rellena de carne o embutido.
La tradición cuenta que las prostitutas que ejercían en esa ciudad eran expulsadas durante la
Semana Santa hasta el lunes de Pascua, cuando un párroco de la ciudad les daba permiso para volver, momento en el que los estudiantes iban a recogerlas cargados con hornazos, con los que pretendían saciar el apetito de las mujeres. Los restaurantes y hoteles, por su parte, no son ajenos a la historia culinaria, y presentan en estas fechas sus propios "menús de vigilia", en los que los guisos "de puchero", los pescados y los dulces son los reyes de la mesa.
El restaurante
Café de Oriente de Madrid presenta, por ejemplo, un menú a base de patatas guisadas con bacalao y puerros, torrija de hongos con ventresca de bonito, taco de bacalao con tomates agridulces y espinacas o "arroz de cuaresma", con rape, berberechos y cangrejo de río.
Otros establecimientos como
"El Jardín del Intercontinental",
"Zalacaín",
"Dantxari" o
"Sacha" también han incorporado a sus cartas el tradicional potaje, mientras que
"El Foque de Quiñones" ofrece croquetas de espinacas, bacalao "dos gustos" o torrijas caseras con canela, y Carme Ruscalleda crea una "mona" que rinde homenaje al mundo de la gastronomía.