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12 millones de inmigrantes esperan la regularización

La reforma migratoria en EEUU: ¿A la vuelta de la esquina?

sábado 27 de marzo de 2010, 12:09h
Parecía una ironía del destino el juntar en un mismo día la marcha por la reforma migratoria y la votación decisiva de la reforma sanitaria, curiosamente dos de los puntos centrales por los que Barack Obama llegó al poder en 2008. Pero la verdad es que el domingo 21 de marzo los miles de inmigrantes de origen latinoamericano que marcharon desde el Capitolio al Monumento Washington tenían sensaciones encontradas.
Mientras ese día de los dirigentes de los movimientos hispanos en EEUU vieron en la reforma sanitaria un giro que dirigirá la atención del gobierno al problema migratorio; otros se mostraron más suspicaces ante la manera que se estaban llevando las votaciones sobre el sistema sanitario, debido a que podría generar un malestar entre los republicanos y dificultar la puesta en marcha de una modificación de la ley migratoria de cara a los próximos meses. Así lo expresó en una entrevista en televisión el congresista republicano Lindsey Graham, que junto al demócrata Charles Schumer, son los autores del proyecto de reforma que se dio a conocer el jueves 18 de marzo.

Dicho texto parece contar con el apoyo de la Casa Blanca y de propio Obama, quien calificó el documento como un buen comienzo para impulsar la iniciativa y prometió que este año su Ejecutivo abordaría la ansiada reforma, en un vídeo que se proyectó inesperadamente durante la manifestación de aquel domingo en Washington, desencadenando el entusiasmo de una multitud que se agolpó frente a las pantallas.

El vídeo fue presentado por el senador demócrata Robert Menéndez, un legislador de peso dentro de la política norteamericana, elevó la esperanza de de los miles de hispanos que se congregaron ese día en la capital estadounidense. Mendéndez afirmó que no descansará hasta lograr la reforma migratoria,“ aunque en este país los cambios tardan en realizarse, siempre se hacen”, señaló.



Sin embargo no ocultó sus dudas con relación a la propuesta de Schumer y Graham, ya que condiciona la recomposición del sistema de inmigración a cuatro puntos:

1. Reforzar la seguridad en la frontera.

2. Poner en marcha una vía "dura, pero justa" de legalización para los indocumentados.

3. La introducción de tarjetas de Seguridad Social biométricas que impidan que los trabajadores ilegales puedan obtener empleos.

4. El establecimiento de un proceso de admisión de trabajadores temporales.

En este sentido, el senador de origen cubano aseguró que la propuesta Schumer-Graham no toca el tema de la "reunificación familiar", un asunto de máxima prioridad para los inmigrantes, sino que al contrario, la misma hace énfasis a la "criminalización” de la inmigración.

Si bien este marco de proyecto de reforma ha despertado la polémica en diferentes sectores de la población estadounidense, lo cierto es que ha puesto sobre la mesa los elementos necesarios para responder a las inquietudes que despiertan este proceso, el cual busca principalmente la legalización o regulación de alrededor de 12 millones de indocumentados que se encuentran en el país.

Es esto último lo que sin duda alguna preocupa a la comunidad hispana en EEUU, puesto que las deportaciones no han cesado. De acuerdo con el legislador por Illinois, Luis Gutiérrez, se han incrementado a lo largo de estos dos años de gobierno de Barack Obama.



“Esta Casa Blanca tal vez no tenga un programa de inmigración pero si tienen un plan, mayores redadas, mayores deportaciones y mayor sufrimiento a nuestra comunidad, por eso estamos aquí”. A pesar de que Gutiérrez se ha mostrado crítico con el presidente estadounidense, confía en que él es la persona adecuada para impulsar dicha reforma.

Para ello los líderes hispanos están comenzando a movilizarse con fuerza para ejercer presión e instar a los representantes políticos a actuar de cara a una iniciativa que está a pocos metros de distancia de poder concretarse.

Al respecto Jorge Mario Cabrera, portavoz de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Ángeles,-ciudad donde será la siguiente marcha-, cree que el apoyo del presidente es incondicional por lo que sostiene que "si él ve movilización en las calles y ve presión nuestra tanto dentro como fuera del Congreso, entonces sí es posible que apoye muy activamente la reforma migratoria este año, pero nosotros también tenemos que hacer nuestra parte”.

Tras haber sacado adelante una reforma de salud que muchos daban por imposible en la cuna del capitalismo, Barack Obama le toca la compleja tarea de cumplir otra de sus grandes promesas electorales: organizar el colapsado sistema de inmigración estadounidense y velar por los millones de inmigrantes ilegales, que llegaron a la tierra del Tío Sam en busca de nuevas oportunidades de vida.