Falange, Ratzinger, Mayor y otras perlas
miércoles 31 de marzo de 2010, 19:33h
Una no atraviesa su mejor momento personal, pero es que la actualidad tampoco ayuda mucho. Estos días he desayunado con la noticia de que Falange podría sentar en el banquillo a un juez por investigar sus crímenes y los del franquismo. He comido con los nuevos asentamientos de Jerusalén Este. He cenado con las vergüenzas de la Iglesia. Y, finalmente, he vomitado todo debido a una indigestión de Mayor Oreja. Concedan que el panorama es desolador.
Vivimos en un mundo en el que hay gentes que no tienen derecho siquiera a decirse de un país. Vivimos en un Estado de derecho en que las víctimas de una dictadura no pueden saber. --Agacha la cabeza y calla. No hables, no preguntes, no puedes saber, calla. No crispes, no dividas. Calla--. Vivimos en un Estado de derecho en el que un ex ministro y eurodiputado de la oposición puede acusar al Presidente de ser “aliado potencial de ETA”. Y aquí paz y después gloria. Es más, puede exigir a Zapatero que demuestre su inocencia (¿eso no se presumía?). Solo los más críticos han tachado las declaraciones de “inoportunas”. ¿Inoportunas? Me van a disculpar los lectores, pero, parafraseando a Machado, yo creo que quien dice algo así, “más que un hombre al uso que sabe su doctrina” es, en el mal sentido de la palabra, malo.
Y aun hay más. También he visto al tigre del golf ronronear como un gato y perder la dignidad en un ejercicio de autoflagelación que provoca vergüenza ajena. Todo por un quítame allá una bragas. Cuánto daño ha hecho el puritanismo protestante. En cambio Blair, que se convirtió al catolicismo, tiene muchos menos problemas de conciencia. El ex primer ministro británico se embolsará un pastizal por dar dos conferencias acerca de cómo enriquecerse. ¿Recuerdan el modo en que lo definió Bono aquel día que le traicionó el micro? Aquello que empezaba por G y terminaba por “integral”. Yo no lo hubiera dicho mejor. Y hay otro católico, una tal Ratzinger, que por lo visto encubrió abusos a 200 niños. ¿Problemas de conciencia? El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Esa ha sido su respuesta.
Yo en cambio, pobre atea que aporta al país más miseria de la que asola Haití (Rouco dixit), intento aferrarme a los exiguos placeres que estos días consienten: un éxito de Obama, un libro de Baricco, un poema de Machado, una canción de Serrat, un Nesquik… y seguir tirando.