Faltan cabezas
martes 13 de abril de 2010, 20:11h
Hace exactamente 80 años que Ortega y Gasset publicó su obra más elaborada e influyente, La rebelión de las masas. Muchas son las ideas orteguianas que hoy nos pueden ser muy útiles. En el capítulo X de la citada obra, aparece la siguiente frase: “No es que falten medios para la solución. Faltan cabezas”. Merece la pena reflexionar un poco sobre esta idea.
Ortega nos indica la necesidad de líderes que estén a la altura de los tiempos, creo que esta idea está hoy plenamente vigente. Si algo está claro en el actual sentir de la ciudadanía -vean si no las estadísticas del CIS- es el desencanto enorme con nuestros presentes dirigentes políticos. Pero sigamos con Ortega, para ser coherentes, esta vez en su capítulo V, nos dice casi al inicio: “La vida, que es, ante todo, lo que podemos ser, vida posible”. Esta idea me parece clave para el presente momento que vive España. Hay un evidente desencanto con la clase política, pero es muy importante señalar, con Ortega, que las cosas pueden ser de otra forma, es posible. Sigue Ortega diciendo: “Circunstancia y decisión son los dos elementos radicales de que se compone la vida”. Ahí radica el margen de libertad relativa -y de su consecuente responsabilidad- que tiene el ciudadano democrático, maduro. La circunstancia obviamente te es impuesta, no la eliges, pero sí nuestra decisión o actuación frente a ella. Ahí se da -o no, depende de cada uno de nosotros- nuestro margen de libertad. No olvidemos que existen personas que renuncian a su libertad por resignación, por comodidad o por miedo -nos decía Erich Fromm. Nada bueno saldrá de esa autorrenuncia, todos perdemos.
En el Epílogo para ingleses nos aporta Ortega otra idea relevante: “Nada importante es regalado al hombre; antes bien, tiene él que hacérselo, que construirlo”. Aplicado a nuestro caso, si a los ciudadanos españoles no les gustan los partidos que hay, siguiendo a Ortega, tendrán que trabajar para crear uno nuevo, distinto, diferente. Circunstancia y decisión. A lo que a mí respecta, este proyecto es hoy ya una realidad con Unión, Progreso y Democracia (UPyD). ¿Por qué es diferente?
Primero, el partido tiene un claro carácter instrumental, no es un fin en sí mismo, es un medio al servicio de los ciudadanos, del interés general. No se vive pues del partido, sino para el partido, en el grado que cada cual estime. Aquí, a diferencia de otros partidos, ni se pagan servicios prestados, ni se viene a resolverse la vida. Segundo, es el único partido que cumple realmente con el art. 6 de la Constitución referido a los partidos políticos -“estructura interna y funcionamiento democráticos”-, pues sus principales órganos representativos son elegidos por los afiliados. Tercero, tiene el mismo discurso en toda España, no cambia según esté en País Vasco, en Madrid o en Valencia; comparen con otros partidos. Cuarto, funciona por principios y programa, no para lograr votos como razón de ser principal, por ello se defendió suprimir el Concierto económico en el País Vasco, o no apoyar el Estatuto de Castilla-La Mancha por, entre otras cuestiones, el absurdo blindaje de la reserva hidráulica, guste o no en esta Comunidad. Es obvio que PSOE y PP no actúan así. Quinto, hay coherencia y previsibilidad y algo importantísimo en política: credibilidad. UPyD es un partido sin complejos, con principios muy claros que le identifican sin dudas: reforma de la Constitución para racionalizar el desbocado, ineficaz y financieramente inasumible Estado autonómico, defensa del interés general e igualdad de derechos de los españoles frente a la absurda segunda generación de Estatutos de autonomía iniciada por el Estatut catalán en 2006, fortalecer la independencia de Instituciones tan decisivas como el Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial y de los propios jueces, reforma del sistema electoral profundamente injusto -como ha señalado el Consejo de Estado en 2009- y la más importante de todas: regenerar la vida democrática de España, sin olvidar el decisivo tema de la educación, con el que no se puede seguir actuando tan irresponsablemente. Somos el único partido que hoy en España defiende esto con claridad.
Empezaba este artículo con la circunstancia descrita por Ortega de que faltan cabezas, la decisión que no pocos hemos tomado ante esta circunstancia, es tratar de estar a la altura de los tiempos, poner nuestras fuerzas al servicio de abrir nuevos caminos para la castigada vida política española. Sinceramente, no veo nada mejor.
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Catedrático de Derecho de la URJC
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