crítica
[i]Alicia en el País de las Maravillas[/i]: Burton reescribe la historia de la mítica Alicia
viernes 16 de abril de 2010, 20:47h
Sólo un fin de semana le hizo falta a la “Alicia en el País de las Maravillas”, versionada por Tim Burton, para romper los récords de taquilla en Estados Unidos, donde recaudó 116 millones de dólares, convirtiéndose en el mejor debut de una película en formato 3D, por delante de Avatar.
En nuestro país se acaba de estrenar este viernes, pero desde hacía meses se venía hablando mucho del último trabajo del peculiar director, que confiesa haberse decidido a hacer una nueva versión del mítico cuento de Lewis Carroll porque hasta ahora ninguna de las adaptaciones cinematográficas o televisivas que se han hecho de este clásico imperecedero le habían gustando demasiado. En todo caso, y aunque se trate de una historia mágica por la que parecen no pasar los años, el creador de Eduardo Manostijeras o Charlie y la fábrica de chocolate ha introducido algunos cambios en el guión original. De hecho, casi se podría hablar de una segunda parte, porque la “Alicia” con la que nos encontramos ahora ya no es una niña. Han pasado trece años desde que cayó por primera vez en la profunda madriguera del elegante y puntual conejo ataviado con chaleco y conoció ese curioso mundo plagado de personajes extraños y situaciones inverosímiles. Hoy, Alicia se encuentra en la difícil situación de tener que aceptar casarse con un hombre al que en realidad aborrece para no contrariar los deseos de su madre y de su hermana mayor.
La joven actriz australiana Mia Wasikowska fue la elegida para el papel después de que Anne Hathaway lo rechazara para convertirse en la Reina Blanca y de haber superado en el casting a otra consagrada actriz como Lyndsay Logan. Una acertada elección, porque la actriz sale muy bien parada metiéndose en la piel de una Alicia que ya ha madurado y que, por lo tanto, trata de convencerse a sí misma que lo que vive es sólo un sueño. Está fantástica incluso cuando se mide a personajes de tanta talla como el Sombrerero Loco, a quien da vida Johnny Deep en la que es su séptima colaboración artística con Burton, o como la malvada Reina de Corazones, interpretada por la británica Helena Bohham Carter, que, por supuesto, no podía faltar, ya que su marido, Tim Burton, siempre cuenta con ella para sus producciones.
El guión de esta nueva versión lleva la firma de Linda Woolverton, experta en pedagogía infantil y teatro musical para niños, un valor seguro que ya había demostrado su buen hacer en las adaptaciones de otros títulos muy conocidos como El Rey León y La Bella y la Bestia. Aparte de esos cambios en cuanto a la propia protagonista, a quien, en la nueva versión, los habitantes del mundo subterráneo llevan esperando trece años para que les libre del yugo de la terrible cortacabezas Reina de Corazones, aunque la propia Alicia no recuerde haber estado allí nunca, lo cierto es que el País de las Maravillas sigue siendo tan caótico y surrealista como era y los que lo habitan continúan estando tan majaretas como lo estaban cuando Carroll lo escribió a mediados del siglo XIX. Sólo la introducción de las nuevas tecnologías y el formato en 3D hacen que parezca aún más extraño y, sin embargo real, que aquel tan conocido al que Disney nos llevó en 1951, en la versión cinematográfica hasta la fecha más conocida. El reto para los actores fue precisamente el de las escenas que se desarrollan en el fantasioso mundo, porque entonces tenían que actuar delante de un fondo de pantalla verde en los estudios Curver City de Los Ángeles para que más tarde los técnicos en efectos especiales añadieran los decorados y los demás personajes diseñados enteramente por ordenador.