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en el teatro nuevo alcalá

[i]De cerca nadie es normal[/i]: dosis de humor negro que no dejan indiferente

jueves 29 de abril de 2010, 18:46h
El Teatro Nuevo Alcalá de Madrid acoge desde el 15 de abril una representación pensada para disfrutar. En “De cerca nadie es normal”, dirigida por Marta Álvarez, donde nada es lo que parece, los espectadores asisten atónitos a un cambio de ritmo en la escena que, acompañado por una perfecta iluminación y un sonido envolvente, no deja indiferente a nadie. Si hace un año, este texto de Aitana Galán y Luis García-Araus ya triunfó en el Teatro Amaya, esta vez no va a ser menos, con el añadido de que la escena está más cerca que nunca.
En un escenario casi a ras del suelo y un patio de butacas que simula un anfiteatro, el regreso de “De cerca nadie es normal” a los escenarios se convierte en una nueva experiencia. El Teatro Nuevo Alcalá de Madrid acoge su representación desde el 15 de abril con un equipo técnico y artístico volcado en una obra con garra y de plena actualidad.

Donde todo parece normal y cualquier escena cotidiana, el texto de esta obra suma sorpresa tras sorpresa. Durante los primeros minutos, el público asiste con incertidumbre al desarrollo de la trama, en la que la discusión entre los integrantes de una, aparente, familia normal centra toda la atención. Pero pronto, los secretos de unos y de otras comienzan a pasar a primer plano. Enigmas que a buen seguro dejan con la boca abierta al espectador, quien entre risas, sobresaltos y escenas que recuerdan a las que vivimos todos, la energía contenida de la representación hace, en ocasiones, levantarse de la butaca.

De cerca nadie es normal, en el Teatro Nuevo Alcalá (Foto: Manuel Engo)

Al afanoso trabajo de Silvia Espigado y Ángel Jodra, quienes interpretan a los padres, se une la efusiva interpretación de Virginia Méndez (la hija), Fede Rey (el novio) y Víctor Sevilla (el amigo). Pese a que las tablas los han hecho de una u otra pasta, lo cierto es que ninguno defrauda. Los cinco se desenvuelven con soltura en un escenario más pequeño que el del Teatro Amaya.

Un marco colgado abandonado a su antojo en la pared, un sofá, una mesa de comedor y una mueble forman parte de la escenografía. No hace falta más para que la historia de esta peculiar familia vaya tomando forma. Todo se aprovecha y se incluye en la escena, ya sea como arma para pegarse, como “nidito” de amor o para charlar durante la sobremesa.

De cerca nadie es normal, en el Teatro Nuevo Alcalá (Foto: Manuel Engo)
El papel de Silvia Espigado, la intensa Luzdivina, es de lo mejor de la obra, sin desmerecer al resto. Una mujer que se preocupa por su familia, que trata de tranquilizar a su alterado marido y que entiende a su hija, en realidad alberga otro yo que no hace sino despertar risas incontrolables entre el público. Cuando entra en escena la nueva Luzdivina, la trama gira 180 grados, y con ella el papel de todos los personajes. Si bien es cierto que tanto los padres como la hija y su novio guardan secretos, el amigo de Clara, a quien interpreta Virginia Méndez, es el único que se sorprende por lo que acontece, casi tanto como el público, que asiste atónito a lo que ve desde el patio de butacas.

Pero no sólo Espigado sorprende. La interpretación de los jóvenes actores también es digna de mención. La hipócrita personalidad de Rober, interpretado por Fede Rey, la histérica personalidad de Clara, y la caricaturesca y enérgica personalidad de Pablo, interpretado por Víctor Sevilla, los diferencian, al tiempo que les sirve para interactuar entre ellos.




“De cerca nadie es normal” gusta porque traslada la actualidad de la calle al escenario. En las noticias que tanto gustan ver al padre, sólo se escuchan noticias de homicidios y sucesos escabrosos. La Ley del Menor, el “bulling”, el sexo, la pedofilia y el asesinato están presentes en este texto, en el que las frases y las reacciones encuentran un fiel reflejo en la vida cotidiana. Lo explicaba Silvia Espigado a este periódico cuando afirmaba que ella se encuentra cada vez más con Luzdivinas en la calle. Con mujeres, en definitiva, con los mismos problemas que su personaje: una madre que debe hacerse cargo de la casa, que aspira a una mejor vida, pero que opta por conformarse.

De cerca nadie es normal, en el Teatro Nuevo Alcalá (Foto: Manuel Engo)


Pese a que pueda parecer que el escenario de la Sala II del Teatro Nuevo Alcalá minimiza las posibilidades de la obra, lo cierto es que aprueba, y con nota. Una muy buena iluminación y un sonido envolvente se suman a todos los ingredientes de una obra que no defrauda.
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