Juan José Padilla se ha reencontrado este miércoles con el público de Madrid con una faena de notable argumento artístico, en una corrida deslucida por la mansedumbre de los toros. Tres años han pasado después de enfrentarse con el sector más crítico de Las Ventas, lo que le tuvo apartado este tiempo de la Feria de San Isidro.
RIP, RIP, ¡Hurra!A Padilla le cantaron hace años serenatas con letra de tacos por tirarle besitos a puñados a tíos urbanos de pelo en pecho. A algunos tipos los besos son un madrazo. Se enojaron. Le mentaron a la familia entera y en lugar del hip hip hurra que los machotes británicos gritan con sus jarras de cerveza en la mahou (publi encubierta) y que, personalmente no le encuentro gracia, le despidieron al grito de Rip Rip, Hurra. No volvió a Madrid. Los besos salen caros y el que se enamora, pierde. El RIP es el epitafio versión luto que quiere decir, que descanse en paz. Padilla firmó la paz de los besitos y se metió en Madrid educadamente. Buen chico. Y como le metió la cara suave el mansurrón de Samuel por el lado izquierdo, casi corta una oreja para estropicio de la bilis de los del Rip Rip. Si da la vuelta al ruedo se arma la de Dios es cristo. Se educó y saludó solemne. No prendió fuego a una tarde sin fuego, descastada, mansurrona, cinqueña, de presencia amplia y generosa cuerna, pero tarde de Rip, Rip, Hurra.
Eso del hip, hip hurra es una estupidez que viene de una paradoja. Lo gritaban los cruzados cuando los del turbante les dieron la del pulpo en Jerusalén. O sea, que nace de una goleada y termina siendo coletilla de jarra de cerveza en un cumple. Otra paradoja es que Padilla se atempere en Madrid con uno de Samuel y más paradoja es que lo haga en e/s/t/a corrida de Samuel, que tuvo cuajo, badana, seriedad, hondura máxima en los tres últimos pero cuya bravura ni estaba ni se la esperaba. A punto estuvo el de Jerez de liarla de buena fe al dar los palos a Encabo y a García para banderillear al primero, muy protestado por blando. Se le vinieron encima los de la serenata de antaño a grito pelado. Hubo suerte, pues el toro, con la cara suelta, siempre a su aire y sin emplearse, no se vino al suelo. Ni ahí ni en la muleta, con una forma de pasar en los cites a media altura, deslucido, sin celo. Lo mató de estocada casi entera.
A la salida del cuarto, con la tarde metida en un nuevo Rip, Rip sin hurra ni nada, al toro hondo y armado de Samuel, mansote, pacífico, que se metió mucho por dentro por el pitón derecho, le dio por seguirla bien por el otro lado, el izquierdo. Padilla lo había banderilleado solvente, se fue con andares de reencuentro a brindar al respetable. Por ustedes va. No lanzó besos. Comenzó la faena con la diestra, el toro sin humillar, dos tandas de por ahí, ahora me acuesto, no meto la cara…y en la tercera se la echó a la izquierda por donde el toro la tomaba abriéndose después de cada pase. Ideal en desahogo, en exigencias escasas. Suave la tomó por abajo en una faena limpia, de vuelos, buscando el torero la cara al toro tras cada pase, a gusto en Madrid Padilla. Le faltó apretarse, ligar algo más por abajo, pero quizá si lo hace, el toro, de condición rajada, se le hubiera ido a las tablas. Hubo incluso algún trincherazo con eco antes de estocada caída. Le pidieron la oreja. A Padilla. Si. Si se echa p´alante y da la vuelta al ruedo a lo mejor se anima aún más esta ta/rip/de.
Se movió a su aire el tercero, pero se movió. Descastado, sin bravura, con la cara suelta al pasar, a veces embistiendo con el otro pitón y con él se esforzó Iván García. Primera corrida del año. Una de esas faenas en la que el cerebro pide abreviar, pero para que no te escriban el Rip vas y estás mucho rato. Fue el sexto el toro más alto, zancudo, cuesta arriba. Suelto del peto, sin emplearse, prescindió de los palos el torero y si alguien daba medio euro por el toro sería quien lo conociera. Porque siempre se metió por dentro por el lado derecho y nunca metió bien la cara por el izquierdo. Dos tandas con la derecha fueron de trazo similar a las ya descritas, pero por el pitón izquierdo, por abajo, dejándosela en la cara tras cada pase, el toro respondió. Y tuvo fondo. La faena rompió en cinco mulatazos con mucho eco, pero el torero se empeñó en alternar una mano y otra. Caía la faena a derechas y se recuperaba a izquierdas. Larga, a la espera de algo rotundo. Bien el torero, pero con menos y mejor y sólo con la zurda, el rédito habría sido superior. Porque estuvo mucho rato, pero la dosis con la derecha sobró. La puesta era por el otro pitón. Lo mató bien, de estocada y descabello.
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