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Recrean "Germania"

La excentricidad de Hitler pudo convertir Berlín en la Roma antigua

martes 11 de marzo de 2008, 10:46h
El público, que podrá visitar el pabellón el próximo 15 de marzo, contemplará los planes urbanísticos que nunca llegaron a hacerse realidad y que son la muestra inequívoca del delirio megalómano de Hitler, esta vez aplicado a la arquitectura.

El dictador quiso convertir Berlín en una nueva capital mundial, con proyectos como el llamado "Gran Pabellón", con una altura de 290 metros de alto, diez veces más que la Puerta de Brandeburgo junto a la cual se encuentra ahora el Monumento a las Víctimas.

Asimismo, Hitler planeó un Arco del Triunfo colosal destinado a reinterpretar la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial como la antesala de la gran victoria, que tampoco fue, de la Segunda Guerra Mundial.

El encargado de desarrollar estos planes fue Albert Speer, el arquitecto preferido de Hitler, quien también fue ministro de Armamento y acabó siendo juzgado por crímenes de guerra en los Procesos de Nuremberg. A pesar de que nunca se ha llegado a confirmar, muchos aseguran que Speer renegó de su pasado en su círculo más íntimo y admitió sentirse apenado por las causas del delirio nazi.

Además, varios historiadores continúan admitiendo que Speer no estaba al corriente de las tramas de la Solución Final contra los judíos. Lo que sí está confirmado es que durante el juicio de Nuremberg mostró arrepentimiento, aunque eso no impidió que fuera acusado y obligado a permanecer 20 años entre rejas.


El éxtasis de la grandeza
Speer nunca llegó a llevar adelante la mayoría de sus proyectos, ya que con el estallido de la contienda, en 1939, quedaron aparcados tanto el gran proyecto “Germania” como otros planes similares para el resto del Tercer Reich. Sin embargo, sí realizó operaciones urbanísticas de calado, sobre todo en Nuremberg.

El primer paso de sus planes como arquitecto del Reich fue la reforma del Estadio Olímpico de Berlín, usado para los Juegos Olímpicos de 1936; etapa en la que mantuvo una estrecha relación de amistad, no se sabe si hubo algo más, con la fotógrafa y documentalista por excelencia del Reich, Leni Riefenstahl.

Speer proyectó igualmente la nueva Cancillería del Reich, que quedó finalmente construida en 1939. Tanto Hitler, quien sentía una admiración por el arquitecto que siempre se ha especulado como inusual dado el férreo carácter del dictador, como muchos más, quedaron extasiados por la belleza de la reforma. En su planta baja se instaló la maqueta del Berlín reconstruido, denominado “Germania”, que mantenía a Hitler horas y horas en la madrugada como una forma de distracción.

La exposición permanecerá abierta hasta finales de año, en un pabellón cercano al Monumento de las Víctimas del Holocausto. Junto a los proyectos de Speer, se ilustra en qué terminó todo: el centro de Berlín destruido por los bombardeos y la creación del Teufelsberg (Montaña del Diablo), una colina artificial hecha con las ruinas de miles de edificios devorados por las bombas, que hoy en día es el punto más alto del casco urbano de la capital con 114,7 metros de altura.

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