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Feria del Aniversario

Desencanto en la quinta corrida de la Feria del Aniversario

viernes 04 de junio de 2010, 22:52h
Este viernes se vio en Las Ventas, al menos, tres toros con muchas posibilidades y sin descartar otras también buenas de un par de ellos más. Sin embargo, terminaron en el patio de arrastre.
Siguen embistiendo toros en Madrid, y los toreros a la luna de Valencia, que es como tener la cabeza en otro sitio. No hay capacidad torera para sacarles partido a los toros buenos. Más claro, lo de hoy.

Aunque es verdad que los hubo también con sus más y sus menos. Por ejemplo, el lote de "Rafaelillo", no fue nada claro.

A "Rafaelillo" le tocó un primer toro que se movía, con nervio, repitiendo mucho, quizás un punto brusquito y sin terminar de humillar, con la cara a media altura. También con el defecto de "meterse" por el lado izquierdo.

Desde luego fue más toro para el público que para el torero, que estuvo siempre acelerado y al ritmo que impuso "el torrealta". La sensación final fue que "Rafaelillo" no pudo con el toro.

Con el cuarto ya no hubo duda. Toro con cinco años y medio. Y se le notaba la edad en todo.

Empujó en un primer puyazo, pero a favor de querencia; se repuchó, entrando y saliendo en el peto, para terminar yéndose en el segundo; y todavía tomó un tercero del que rápidamente se desentendió.

En banderillas apretó para los adentros, "haciendo hilo", que quiere decir persiguiendo al hombre en línea recta sin atender los capotes que le salían al paso. Y en la muleta, rebrincado y "metiéndose" por los dos pitones, sabía también lo que se dejaba atrás. Lo dicho, "un regalo".

"Rafaelillo" no volvió la cara, que no es poco. Pero sin terminar de estructurar faena.

"Fandi" tuvo dos buenos toros. Aquí sí que hay que pedir responsabilidades. Y no es que estuviera mal del todo el granadino, no, pues se mostró más reposado que otras veces. Aparcó los complejos de su corte populachero y quiso hacer las cosas bien. Pêro sin redondear.

De hecho, ni en banderillas estuvo lo que siempre se espera de él, fácil y certero, eso sí, sin embargo, clavando muchas veces a toro pasado. El único par realmente bueno de los seis que sumó en entre sus dos toros, el último al quinto, por dentro, un gran par.

El primero de "Fandi" humilló mucho y fue y vino cuantas veces le puso la muleta. No acertó el hombre en la colocación y no dijo nada después de infinitos pases. El otro, de una nobleza y temple fuera de lo común, se toreaba sólo. Y ni así llegó a cogerle el aire. Lo sorprendente son las ovaciones finales, ¡en Madrid! Una vergüenza, una pena.

También el primero de Tejela planteó alguna duda sobre sus posibilidades. Lo cierto es que se empeñó él en torearle en el tercio, sin darle la oportunidad de que desarrollara lo bueno más hacia los medios. Queda esa duda.

Pero donde ya no tuvo perdón de Dios fue en el sexto. Pedazo de toro, castigado en exceso con un lamentable puyazo que a pesar de todo no pudo con él. Ni el hecho de torearle también por los adentros. El animal fue bravo y lució una clase extraordinaria.

Hoy pudo arreglar Tejela su carrera en Madrid con este toro, y no lo hizo. Lo más probable es que lo tenga presente lo que queda de temporada. Y quién sabe si el resto de sus días.

Así se escribe la historia de tantos toreros que alguna vez apuntaron, y que no dispararon jamás.

Quinta Corrida
Tres toros de "La Palmosilla", dos -primero y segundo- de Torrealta, y uno más, sobrero, de Moises Fraile, que hizo sexto. Corrida con desigualdades en la presentación y de juego muy interesante, con dos toros notables, segundo y quinto, el lote de Fandi; "sirvió" el primero, pero sólo por el pitón derecho; "se dejó" también el tercero aunque a menos; complicado, el cuarto; y bravo y con calidad, el sexto.

Rafael Rubio "Rafaelillo": pinchazo y estocada a capón (silencio); y estocada corta y atravesada, y descabello (silencio).

David Fandila "El Fandi": estocada baja (ovación); y pinchazo, otro hondo y descabello (ovación tras aviso).

Matías Tejela: metisaca y media (silencio); y pinchazo hondo (silencio).

Sin destacados en las cuadrillas.

En el Palco Real, la infanta doña Elena, espectadora de excepción, recibió los brindis de los tres primeros toros.

La plaza rozó el lleno en tarde calurosa.