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argelia

Ferhat Mehenni forma un gobierno provisional kabil

sábado 05 de junio de 2010, 15:24h
Un nuevo paso en la formación del Gobierno Provisional Kabil (GPK) en el desarrollo de los poderes locales en los países de África del Norte. El presidente del Movimiento por la Autonomía de la Kabilia (MAK), Ferhat Mehenni, dio a conocer la formación de una estructura gubernamental autónoma.
El desarrollo de los poderes locales en los países de África del Norte ha dado un nuevo paso con la formación del Gobierno Provisional Kabil (GPK). El presidente del Movimiento por la Autonomía de la Kabilia (MAK), Ferhat Mehenni, ha dado a conocer en un acto multitudinario en el Palacio de Congresos de París la formación de una estructura gubernamental autónoma que se ocupará de ahora en adelante “de todos los problemas internos de la Kabilia”.

Esta región de la Argelia central es la más poblada del país, pero también la más escarpada, con una población de cerca de 10 millones de personas dispersa por valles y montañas. Situada en pleno corazón de las montañas de Dyuryura a las puertas de Argel, la Kabilia ha protagonizado a lo largo de la historia constantes rebeliones y actos de resistencia contra los ocupantes del país, romanos, árabes hilalianos, turcos y franceses.

El proyecto lanzado por el MAK se inscribe en el marco de “un Estado federal” según sus promotores. “Somos argelinos, declaró Ferhat en su proclama, y lo que queremos para nosotros (la Kabilia), lo queremos también para vosotros”, refiriéndose al resto de regiones del país. El movimiento que dirige este veterano cantante comprometido con la lucha política desde hace más de 30 años, no pretende crear movimientos separatistas ni romper la unidad del país. Al contrario, “nuestro iniciativa aprovechará a todos los argelinos y al África del norte en general”.

Desde que el rey Mohamed VI de Marruecos lanzó el proyecto de “regionalización avanzada” en su país, en el resto del Magreb se ha abierto un profundo debate. Dentro de Marruecos, diversos movimientos que persiguen la autonomía del Rif se han movilizado. En Argelia, además de la Kabilia, existe la misma dinámica en otras regiones, como la del Mzab, cuya capital Ghardaia ha conocido importantes revueltas últimamente y la de la Chauya, ambas pertenecientes a la familia lingüística amazigue. En realidad, el proyecto de dar más poderes y prerogativas a las comarcas y regiones de África del norte, viene desde los tiempos de la Estrella Norteafricana, fundada en París en 1926 por un grupo de militantes obreros en cuyo núcleo central había gran número de kabiles y cuyo primer presidente fue Messali Hadj, un carismático líder de la cofradía derkaua del islam popular.

“La represión que sufre la Kabilia desde la Independencia de Argelia en 1962, el desprecio de la clase dirigente por sus gentes, el saqueo de sus riquezas y el Estado de sitio en el que vivimos desde 1991, nos han impulsado a dar este paso”, declaró Ferhat Mehenni, que se presentó ante el medio millar de delegados e invitados como Presidente del Gobierno provisional, elegido por unanimidad por el Consejo nacional de su movimiento.

La estructura del GPK es la mínima para hacer frente a los problemas económicos, sociales, culturales, lingüísticos y de comunicación. Ocho “ministros”, entre ellos dos mujeres, se ocuparán de cada una de las áreas de trabajo. El Gobierno provisional kabil declara además que su función terminará el dia en que el poder central en Argelia reconozca el derecho a la autonomía y acepte la organización de un referéndum para su constitución.

Reacción gubernamental
El primer Ministro argelino Ahmed Uyahia, preguntado durante la inauguración de la Feria Internacional de Argel por la formación del GPK, respondió de manera irónica diciendo que “no es más que pura algarabía”. Ferhat Mehenni no desaprovechó la ocasión para recordar al Jefe de gobierno que en el año 2001, el entonces ministro del Interior Yazid Zerhuni calificó de “ladronzuelo” al joven kabil Guermah Massinissa que acababa de ser asesinado a bocajarro por un gendarme. La revuelta subsiguiente, conocida en la región como la “primavera negra” dejó decenas de muertos entre los manifestantes que quisieron honrar la memoria del joven asesinado. Algo similar ya ocurrió en 1988, cuando un ministro del gobierno de Chadli Benyedid, Ali Ammar, calificó las manifestaciones de jóvenes que ocuparon las calles de la capital como “griterío de chavales”. La represión que se sucedió dejó 500 cadáveres.

En las filas de la corriente autonomista se insiste en que el Poder central, en lugar de debatir sobre los problemas de fondo, se dedica al insulto, al menosprecio y a insinuar “manos ocultas” detrás del proyecto político. La mayoría de los periódicos en Argelia han ignorado el acontecimiento, excepto el cotidiano independiente El Watan, que reconoce que existe en Argelia “un auténtico problema de regionalización”.

El Watan publica este fin de semana una entrevista con Ferhat, en la que éste responsabiliza a “la cadena de mando” del poder argelino, de haberles empujado a realizar “este acto salvador para el pueblo kabil de constituir un Gobierno provisional en exilio”. Para su Presidente, el GPK “es desde ahora un interlocutor del poder central” para resolver los problemas de la región. Algo que no existía hasta ahora y que ha dado lugar a numerosas represiones y marginación.

Ferhat Mehenni admite que su proyecto no ha recogido la unanimidad, pero cree que es algo normal “propio del sistema democrático”. Sin embargo, su movimiento se declara “abierto al diálogo con todos”, refiriéndose al Frente de Fuerzas Socialistas (FFS), que dirige Hocine Ait Ahmed y al Reagrupamiento por la Cultura y la Democracia (RCD), liderado por Said Saadi, que ha declarado este fin de semanas que “no existe futuro para Argelia fuera de la regionalización” y propone adoptar este proyecto para todo el país.

La iniciativa lanzada por el movimiento autonomista kabil es observada con interés en todos los países del Magreb, desde Mauritania hasta Libia. De cualquier manera el debate ya está en marcha. La necesidad de estructuras supranacionales como la Unión del Magreb, a semejanza de la Unión Europea, y la persistencia de Estados centralizados en Africa del norte, no impide la constitución de sistemas institucionales que concedan prerogativas a las regiones. Tanto en Marruecos como en Argelia, se ha estudiado el ejemplo español del Estado de las autonomías, pero también el alemán, el italiano y hasta el francés con sus regiones y departamentos.

“Aunque sus detractores no lo quieran, declaró Ferhat Mehenni, una Kabilia autónoma será un factor de paz y de estabilidad internacional”. Y concluyó: “somos la antítesis de la violencia y del fanatismo”. Ferhat perdió a su hijo Ameziane, asesinado en París en 2004. Las investigaciones policiales y judiciales no han permitido hasta el momento dar con los asesinos.
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