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Manu militari

Vuelve la mili

domingo 13 de junio de 2010, 09:41h
Padres de un joven consumista, rebelde, egoísta y desordenado buscan una ayuda. Quieren inculcarle a su hijo la austeridad, el respeto, el espíritu de sacrificio, el gusto por la responsabilidad y por el trabajo bien hecho. No se trata de un mal chico, pero necesita mejorar su comportamiento. Algunos creen que la solución es la mili y unos pocos se han encargado de rescatarla para fomentar esos valores a la juventud. Vea cómo.
Profesionales civiles y militares están dispuestos a rescatar, "sin miedo y sin complejos", la esencia de la mili para dotar a los jóvenes de hoy de valores que actualmente están en desuso. No se trata de la idea de unos pocos nostálgicos que quieren que sus hijos vivan lo mismo que ellos sino de expertos en consultaría que consideran que algo se está haciendo mal en la sociedad civil.

Profesores sin autoridad, padres sin tiempo y niños independientes que hacen lo que les da la gana. Esta es la fotografía de una sociedad sin mili. El catedrático en Sociología de la Universidad de Deusto Javier Elzo ve dos errores fundamentales en el trato con los adolescentes y jóvenes: adularlos y mimarlos. Dos prácticas que perjudican la transmisión de valores imprescindibles para su desarrollo: la competencia personal, el espíritu de sacrificio, el valor del dinero y el respeto a las normas y a la autoridad.



Para conseguir inculcar a los adolescentes estos valores, Manuel Tallada, experto en consultoría de MRC Training, considera que hay que recurrir a la mili, una experiencia de enorme valor educativo y social. Tallada explica a EL IMPARCIAL su apuesta por aunar los valores del mundo de la milicia con la agilidad en la comunicación de la sociedad civil a través de una “mini mili” que ofrece a los adolescentes una experiencia diferente, formativa y atractiva. A través del “campus de formación experiencial de Manu Militari. buscamos inculcar esos valores fundamentales para su desarrollo como persona”.

Y nadie mejor que militares para transmitirles esos valores. Hombres con experiencia en las Fuerzas Armadas se encargarán de pasar revista a los jóvenes, de controlar su uniformidad, de la instrucción de orden cerrado y de la disciplina que marcarán quince días en plena naturaleza. La jornada arrancará con el toque de diana. Para aprender a valerse por sí mismos, dormirán en tiendas de campaña y no recibirán ni visitas ni llamadas telefónicas.

Este ritmo castrense estará adaptado a la edad de estos jóvenes de entre 12 y 15 años. Con esta ambientación militar se buscará además “dar naturalidad a gestos como el izado de bandera” y a la escucha del himno nacional, tal y como ocurre en países como Estados Unidos donde este tipo de campamentos está muy extendido”, explica Ignacio Mollá, comandante de infantería y boina verde en la reserva transitoria. Mollá, director de Manu Militari, destaca la importancia de la preparación para el desfile pues “enseña al joven a comportarse y a participar en una maniobra de equipo diseñada para reaccionar en cualquier momento de forma efectiva”.

Junto a la aportación militar, la psicología y el coaching entran de lleno en esta "mini mili" basada en atractivas actividades de aventura: rappel, orientación nocturna, escalada... Estas actividades han sido diseñadas con una marcada orientación educativa que cobra sentido con posteriores reflexiones “en caliente” impartidas por los formadores. Los límites están claros en el campus: un mal comportamiento será sancionado y uno bueno premiado. “Al contrario que lo que se transmite en mucho colegios, aquí lo bueno está en la actividad y no en el recreo. No gusta no poder participar”, explica Mollá.

Completan este equipo mixto de instructores los reservistas que, por su condición civil y militar, serán los que formen directamente a los jóvenes. Cuentan con experiencia en los dos ámbitos, son monitores de tiempo libre y conocen bien las normas y los valores de la milicia. Una de ellos, Sara Fernández, explica a EL IMPARCIAL que no se trata de un simple campamento de verano pues la disciplina superior que la que se exige en este tipo de actividad.

Sara Fernández forma parte del equipo de reservistas de Multimedia militar que ya tiene experiencia con jóvenes. Multimedia militar promueve los llamados “campamentos de cadetes” que están dirigidos a adolescentes con vocación militar. Estos “están acostumbrados a un tipo de disciplina y el 80 por ciento ingresa finalmente en las Fuerzas Armadas”.

La diferencia con Manu Militari es importante pero lo cierto es que el adolescente que acude a esta “mini mili” precisa, al igual que el futuro militar, saber que sin esfuerzo no se alcanza el éxito.

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