Los proyectos de los dos gigantes del fútbol español han tomado caminos antagónicos desde la llegada de Guardiola al club blaugrana. La apuesta por la cantera del club chocó con los traspasos millonarios de la entidad madrileña. Este verano se ha confirmado está inercia con los primeros movimientos de ambos equipos. Los catalanes han fichado al delantero titular de la selección española, Villa, y han dirigido sus miradas a otros dos internacionales: Mata y Fabregas. El Real Madrid, con el aire fresco de su nuevo entrenador Mourinho, continúa con su propuesta que aboga por refuerzos de respeto internacional. Nombres como Maicon, Di María, De Rossi y Steven Gerrard cumplen el prototipo de refuerzo que busca el club merengue. Dos maneras muy diferentes de entender el fútbol y la organización de una plantilla.
La organización del proyecto deportivo de un club de fútbol marca en primer lugar la idiosincrasia de la entidad y en segundo lugar, el devenir en relación a los resultados cosechados. La apuesta por un perfil de jugador determina varios factores fundamentales en una institución deportiva: la urgencia de victorias, el margen de crecimiento del proyecto y la propuesta puramente futbolística que el club pretende imponer.
El caso de los dos gigantes de nuestro balompié en los últimos años ha marcado una diferencia básica en la concepción del proyecto deportivo. La diferente interpretación en cuanto a planificación de la plantilla obedece a diversas variables interpretadas de manera antagónica por ambos clubes. Los movimientos institucionales realizados este verano ofrecen la confirmación más clara del antagonismo de criterios que diferencian a ambos equipos.
Ambos reinan en el balompié español con mucha diferencia con respecto al resto de mortales, a pesar de que no comparten la misma política para llegar al éxito, todo un ejemplo del “todos los caminos llegan a Roma”. La piedra roseta del
club blaugrana consiste en el juego fluido compuesto por jugadores que respondan a la inteligencia, velocidad y sacrificio que el proyecto necesita para desarrollarse. En la confección del plantel ideal destacan, por encima del resto, los jugadores de cantera o que conozcan la ideología que el club quiere imponer. El
Real Madrid, por su parte, arranca su proyecto con la exigencia agónica de volver a ganar títulos. La obligación del club madrileño de responder siempre al presente dirige su mirada a jugadores contrastados que puedan sobrellevar la presión y se adapten a la velocidad de la luz a la exigencia madridista, cueste el dinero que cueste.
Ambas propuestas han alcanzado el éxito en el campeonato liguero, protagonizando la pelea por el título en los últimos años sin ninguna oposición del resto de equipos. A pesar de las palpables diferencias de política organizativa de ambas instituciones los logros no tardan en llegar pero, ¿qué postura alcanzara la gloria de este deporte en la próxima temporada?¿seguirán los clubes apostando por la planificación que han utilizado en los últimos tiempos?

Los primeros movimientos de ambos equipos reflejan un sí rotundo a la última cuestión planteada. El
Barcelona continúa el proyecto de
Guardiola fichando jugadores que responden al perfil de los ya existentes en las plazas que escaseaban en el plantel del año anterior. El Real Madrid, con un nuevo entrenador que obecede a la filosofía del club al cien por cien, parece diseñar los retoques a la plantilla existente contando con piezas que reflejen la ideología antes expuesta.
Los nombres que se barajan atestiguan la continuación en las antagónicas inercias de ambos clubes. El Barça fichó a finales de la temporada al delantero español
David Villa. Su definición incluiría características comunes a la idiosincrasia blaugrana. Jugador español –conocedor del club y su ideología deportiva- con gran movilidad, capaz de jugar en varios puestos y combinar con sus compañeros. Es decir, se convierte en una pieza que encaja perfectamente con la maquinaria blaugrana. También obedecen al mismo perfil algunos nombres que suenan en relación al club catalán:
Juan Mata, Cesc Fábregas y Fernando Torres. Velocidad, inteligencia en el campo y conocimiento de la institución –como jugadores españoles que son-. La apuesta que ha proporcionado la gloria al actual campeón de liga, obtiene su necesaria extensión en las posibles transacciones de este verano.

El caso madridista es realmente diverso al blaugrana. Para empezar hay un nuevo entrenador, que si bien se camufla en los valores del club –ganador a cualquier precio, aboga por la lucha en el terreno de juego- todavía ha de aprehender los valores de la institución. En su organigrama del plantel destaca el perfil del jugador dotado de calidad a la par que bregador, con carácter ganador y resultadista. El Madrid necesita ganar cuanto antes debido a la urgencia que le impone el éxito de los catalanes. Por ello, la apuesta deportiva de los blancos desde hace años es vencer cuanto antes, con muy poco margen de desarrollo de los proyectos. Nombres como
Maicon, Gerrard, De Rossi y Di Maria reflejan este punto. Ninguno ha tenido relación algunas con el club madridista ya que no han jugado en la Liga española ni ha pertenecido a la cantera del club. Pero todos ellos se han consagrado y forman parte del Top 10 en cada posición. Resultados antes que filosofía de club.
Ambas propuestas resultan tan antagónicas como válidas. Los resultados reflejan la valía de ambas aunque la continuidad que apuntan en los movimientos directivos de este verano confirmará su éxito o fracaso. La coherencia en el proyecto ideado años atrás aportará firmeza al planteamiento pero, ¿qué apuesta alcanzará la gloria en la próxima temporada?¿será necesario algún cambio en la disposición directiva de alguno de ellos?
Resultados contra identidad de juego. El fútbol responderá a estas cuestiones.