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Este Mundial ha hecho olvidar la mala suerte que azota a España tradicionalmente

Sudáfrica se ha convertido en la tierra prometida del fútbol español

sábado 10 de julio de 2010, 18:54h
La trayectoria de la selección española en los Mundiales se ha caracterizado por errores históricos, mala suerte en tandas de penalti cruciales, injusticias arbitrales que han permanecido imborrables en la memoria y pequeños hitos en la historia del balompié. Nombres como Cardeñosa, Tassotti, Al Ghandour y el 12-1 a Malta construyen el peculiar camino lleno de sinsabores que ha recorrido el combinado nacional hasta encontrar el bloque de futbolistas que jugará la final de Sudáfrica 2010 y que ha convertido en ganador el apesadumbrado carácter del balompié patrio.
La relevancia de la final alcanzada por el equipo preparado por Vicente del Bosque se comprende al constatar los pobres resultados de nuestras selecciones desde que se organizara el primer Mundial. El de Sudáfrica es ya el mejor resultado que jamás ha cosechado un combinado nacional, al margen de si se remata ganando a Holanda o se termina en el segundo puesto del torneo.

Para conocer el mejor resultado hasta este verano es necesario remontarse hasta el año 1950. España regresó a los Mundiales tras el parón obligado por la Guerra Civil en el torneo organizado por los brasileños. A ese campeonato acudió una plantilla comandada por Ramallets, Zarra y Molowny. El equipo preparado por Guillermo Eizaguirre se clasificicó para luchar por los puestos de honor, pero Uruguay y Brasil doblegaron a los nuestros. De Brasil´50 se recuerda el gol de Zarra a la “Pérfida Albión”, que dio el pase hacia la lucha de los cuatro mejores.

Pero después de este magnífico resultado, España jamás accedió a las semifinales de una cita mundialista hasta llegar a Sudáfrica. Derrotas injustas ante rivales que no doblegaban en juego a los nuestros, errores en momentos clave, malos arbitrajes y un sinfín de imágenes de la derrota construyeron el maleficio de los cuartos de final, alimentada sobre todo desde el Mundial de México-86.

En el torneo en que Maradona accedió al Olimpo del fútbol, los españoles llegaron con la frescura de la incipiente “Quinta del Buitre”. Con el delantero madridista como estrella, los pupilos de Miguel Muñoz tumbaron sin contemplaciones a la temible Dinamarca –a la que endosaron un espectacular 5-1 en Querétaro-. Sin embargo la euforia generada tras la gran victoria de octavos de final se esfumó en el encuentro de cuartos. El rival era la “asequible” Bélgica. El encuentro transcurrió con escasa puntería y se tuvo que decidir en los penaltis. En aquella tanda se generó otra de las imágenes que han protagonizado la historia del balompié español. Eloy, jugador del Valencia falló su lanzamiento ante el meta Plaff. España se iba para casa con una dura derrota bajo el brazo.

Otra de las instantáneas que configuran el paisaje mundialista español es la acontecida en Argentina´78. En aquel torneo los jugadores nacionales no pasaron de la primera fase. El desastre –que se repetiría en 1982 como anfitriones- se recordará siempre ligado al clamoroso error de Julio Cardeñosa ante Brasil. La jugada deparó un balón suelto dentro del área pequeña para el jugador español. Con la portería defendida tan solo por un central carioca, Cardeñosa no pudo meter gol y el empate a cero final sentenció al combinado. Esta es sin duda una de las imágenes que ha construido la desazón española en los Mundiales.

Las últimas, y quizá más dañinas para la confianza en el bloque de futbolistas nacionales, se produjeron en torneos disputados fuera de las fronteras europeas. El primero ocurrió en el Mundial de Estados Unidos, en el año 1994. Tras convencer en la fase de grupos y arrollar a Suiza en octavos de final, el equipo dirigido por Javier Clemente se encontró en los cuartos con la Italia de Roberto Baggio. Con empate a uno en el marcador, la mala suerte y los errores fatídicos se cruzaron en el camino español. Julio Salinas recibió dentro del área en un mano a mano con Pagliuca, pero el delantero español falló incomprensiblemente. En la siguiente jugada, Baggio marcó e Italia se puso por delante. En los últimos minutos de ese encuentro las cámaras fotográficas volvería a captar una imagen histórica: Luis Enrique recibió un codazo de Tassotti dentro del área italiana. El colegiado no pitó nada y España se fue para casa con lágrimas en los ojos.

Clemente dirigió su último Mundial con un rotundo fracaso en Francia´98. Eliminados en la primera fase, el torneo disputado en Corea y Japón se antojaba como una gran oportunidad para volver a pelear por la gloria. Nuevos jugadores y nuevo técnico –Camacho-. Con Raúl, Valerón, Morienters y Joaquín, la selección accedió a los cuartos de final ocho años después. El rival era la anfitriona Corea. Los asiáticos llegaban de eliminar a Italia con un arbitraje muy polémico de un colegiado ecuatoriano. Para el partido ante España la FIFA designó al egipcio Al-Ghandour, que ya arbitró a los nuestros en la primera fase del torneo. Sin embargo, el torrente de juego español fue frenado por el trencilla: anuló injustamente dos goles al combinado nacional y obligó a los nuestros a jugarse el pase en los penaltis. La mala suerte se cebó de nuevo con los nuestros e se generó una imagen más de impotencia mundialista con Iván Helguera como protagonista.

Sin embargo la llegada de Luis Aragonés y su radical renovación del equipo, configurado por jugadores que triunfaron en categorías inferiores, ha reescrito la historia del balompié patrio. Figuras como Iker Casillas, Xavi Hernández, Cesc Fábregas o Fernando Torres dibujan la nueva cara del fútbol español: triunfadores a nivel internacional en el universo de los clubes, no se sienten identificados con las decepciones relatadas con anterioridad. La victoria en la Eurocopa de 2008 ha renovado el carácter de los futbolistas que afrontan cada torneo con la confianza de un equipo ganador.
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