www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

La Iglesia denuncia presiones de Kirchner

Los funcionarios argentinos se niegan a casar parejas homosexuales

lunes 19 de julio de 2010, 10:18h
El director del Registro Civil de la localidad de Concordia, en la provincia de Entre Ríos, en el norte de Argentina, Alberto Arias, manifestó este domingo su rechazo a celebrar matrimonios entre personas del mismo sexo "por una razón de conciencia", por lo que delegaría en un suplente en el caso de que tuviera que realizar el casamiento.
"¿Por qué me van a obligar a mí, si los puede casar otra persona?", afirmó Arias en declaraciones al diario 'La Nación'. "El Estado garantiza que se efectivice el Código Civil para todos, pero con el funcionario que corresponda. La ley no me obliga a mí a hacerlo", dijo Arias.

A pesar de la aprobación en el Senado en la madrugada del miércoles, Arias afirmó que no se puede calificar de "matrimonio" la unión de una pareja de dos personas del mismo sexo.

Se trata del segundo rechazo a la reforma del Código Civil registrado en los últimos días. El viernes pasado, la juega de Paz de General Pico, en La Pampa, Marta Covella, también se negó a casar a homosexuales "por una cuestión de principios cristianos".

La Iglesia denuncia presiones de Kirchner

Entre tanto el obispo auxiliar de la ciudad argentina La Plata, Antonio Marino, acusó al diputado y ex presidente argentino Néstor Kirchner de montar "una estudiada estrategia de presión" para que el Parlamento aprobara una ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo. "Hay acuerdo en que existió presión y los hechos están a la vista", dijo el prelado en una entrevista con el diario Clarín, de Buenos Aires, al ser preguntado sobre si Kirchner presionó a los legisladores.

La ley, que ya había recibido el visto bueno en la Cámara de Diputados, fue aprobada en la madrugada del pasado jueves en el Senado, por 33 votos a favor, 27 en contra y tres abstenciones.

Según Marino, quien fue el encargado de seguir de cerca desde la Iglesia el proyecto del matrimonio homosexual, la aprobación de la iniciativa "es el resultado del apuro y de una imposición ideológica". "Subsisten los problemas señalados por especialistas de todas las disciplinas en audiencias del Senado. En el fondo, hay un vaciamiento de la institución matrimonial", opinó.

Algunos analistas han señalado en los últimos días que la posición tan férrea de la jerarquía eclesiástica en oposición al proyecto, con mensajes públicos y marchas, tuvo un efecto contraproducente que terminó inclinando la balanza en el Parlamento a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo.

Ante estos comentarios, Marino justificó que el "mensaje" dado por la Iglesia "fue liderado por intervenciones laicales en base a argumentos racionales, con acento en lo jurídico y social" y que "las manifestaciones populares fueron de un éxito notable y partieron de la iniciativa laical". "El debate no lo introdujeron los obispos. Pero nosotros no podíamos callar ante un tema tan trascendente. El resultado en el Senado se vincula con una estudiada estrategia de presión", señaló el prelado.