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Congreso mundial de estudios sobre Oriente Medio y Norte de África en Barcelona

Víctor Morales Lezcano
viernes 20 de agosto de 2010, 11:32h
La Universidad Autónoma de Barcelona en Bellaterra ha sido sede del Tercer Congreso Internacional de Estudios sobre el Oriente Medio (y Norte de África, en su edición catalana) durante la semana del 19-23 de julio.

Las ediciones anteriores del WOCMES -acrónimo del Congreso en inglés- tuvieron lugar en Mainz (Alemania, 2002) y Ammán (Jordania, 2006). El Instituto de Estudios Mediterráneos (IEMED) se ha echado sobre los hombros la responsabilidad de este evento mayor, no sin contar con apoyos institucionales y financieros procedentes del Ministerio de Asuntos Exteriores y la Generalitat. El logro conseguido en Barcelona no desmerece en rigor de las ediciones anteriores.

WOCMES, sin lugar a duda alguna, ha sido desde el principio una respuesta del mundo del saber y la investigación al vaticinio de Samuel Huntington de un choque de civilizaciones inexorable. Puede, pues, ser encuadrable sin forzar la cosa, en cuanto iniciativa del orientalismo actual para no permanecer inane ante los augurios de algunos profetas alarmistas, que han visto con deleite, más que defendido con argumentación convincente, la amenaza del Islam político en términos paralelos a la que fue la amenaza del Cristianismo en las fronteras y desde dentro del Bajo Imperio Romano.

No habría que dejar de reconocer que este primer decenio del siglo XXI ha sido pródigo en sacudidas de gran repercusión internacional, tales como los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York el 11-S, y el desencadenamiento de la crisis financiera que asomó el lóbulo de la oreja a finales de 2007 con la quiebra de Lehman Brothers.

Ante grandes males, grandes remedios. En esta línea de consideración, precisamente, se ha querido situar la formulación onusina de Alianza de Civilizaciones (2005), en cuanto respuesta contra-ofensiva a los años de apogeo del Islam político en el terreno de los atentados terroristas. Digamos que entre 1979 y 2004.

Ahora bien, se ha argumentado, no sin razón, que el estado actual de la Alianza está vaciándose progresivamente de contenido, quedándose reducida a los nudos términos de una proclama pacifista bienintencionada, de la que algunos presidentes de gobierno -Taïeb Erdogan, entre ellos- se han hecho adalides.

Carece esta Alianza, además, de subprogramas concretos en campos insoslayables, como puede ser el de la economía para la cooperación necesaria en estos momentos. Ello es debido, probablemente, a que, esos programas no harían sino duplicar otros programas ya en órbita y en funcionamiento dentro del marco de las relaciones de intereses a escala global, o dentro de la red institucional de la eurozona. Con lo cual sería demostrable la redundancia de los propósitos que propala la Alianza.

Por cierto, el próximo mes de octubre, en la sufriente ciudad de Sarajevo, se abordará de nuevo el tema de la Alianza de Civilizaciones. Albergo personalmente la esperanza de que se trate de un enfoque crítico, que vigorice una iniciativa feliz que, sin embargo, se ha ido esclerosando, mientras que la geografía de los conflictos no hace sino multiplicarse. Y es que una mera respuesta, repentina y de tónica subliminal, a un desafío de fondo no basta para desactivarlo. Ello está a la vista de cualquier observador en el contencioso israelo-palestino y en Afganistán, tumba de imperios.

Víctor Morales Lezcano

Historiador. Profesor emérito (UNED)

VÍCTOR MORALES LEZCANO es director del Seminario de Fuentes Orales y Gráficas (UNED) y autor de varias monografías sobre España y el Magreb

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