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reseña

Eric Foner: La historia de la libertad en EE.UU.

sábado 21 de agosto de 2010, 19:55h
Eric Foner: La historia de la libertad en EE.UU. Prólogo del autor a la edición española. Traducción de Albino Santos Mosquera. Península. Barcelona, 2010. 642 páginas. 31,50 €
Esta obra del profesor Foner (Nueva York, 1943), cuyo título original es The Story of American Freedom, es hoy un clásico que acumula más de una década de difusión desde que se publicara la primera edición, en 1998. Su interés radica en la revisión del concepto de libertad que elabora ligada a la evolución democrática de un país, bajo cuyo paraguas de influencia se encuentra todo el mundo occidental.

Catedrático de la Universidad de Columbia, Eric Foner bucea en el significado de la noción de libertad desde la fundación del país; recorre sus cambios semánticos a lo largo de siglos, y concluye analizando qué se entiende por aquélla a finales del siglo XX. La libertad, que ya tenía presencia en el discurso político transatlántico del siglo XVIII, ha puesto de manifiesto desde entonces sus múltiples formas de abordarla, casi siempre abanderada de distintos enfoques del reto democrático estadounidense. El país nació heredando un conjunto de convicciones diferentes sobre la libertad, como la noción colonial de la misma tal que condición espiritual, predominante entre los pobladores puritanos y, a su vez, influida de la visión clásica de libertad como sometimiento a un código moral, que en este caso era el cristiano. También estaba la libertad civil secularizada, que emanaba del pensamiento británico de autores como John Milton o John Locke, e igualmente encontraba en la obediencia a la ley la salvación a un ejercicio ilimitado de libertad individual, no consensuada en la regla de conducta común a todos los miembros de la sociedad.

La tensión entre dos conceptos básicos, libertad para participar en asuntos públicos y libertad frente a la interferencia gubernamental fue trazando una línea evolutiva que fue perfilándose desde la Guerra de la Independencia. Impregnada de matices, ya a finales del siglo XX la libertad se utilizó como arma propagandística desde el ámbito político, y el conflicto por su definición seguía traduciéndose a las medidas que unos y otros aplican o aplicarían para restringirla, aumentarla o defenderla.

Foner concluye su relato histórico en la libertad conservadora que implanta la era Reagan en la década de los 80 –y que continúa George Bush y, de alguna manera, también el demócrata Bill Clinton–. Esta libertad conservadora pone fin al conjunto dominante de políticas públicas, ideas y alianzas que Roosevelt inició con el New Deal. Reagan recuperó la libertad frente a la intervención del Estado como clave de la grandeza estadounidense y borró todas las acepciones no conservadoras de la libertad. Se apropió del vocabulario de la libertad readaptándolo a la retórica conservadora. Pero otras nociones de libertad permanecerían vivas, aunque acalladas. La libertad conservadora significaba el triunfo de la libertad asociada a la libertad de mercado, sacralizando el libre comercio y la propiedad privada; la hostilidad antigubernamental y la exaltación de valores sociales tradicionales, además de un componente racista sobre la supremacía de la raza blanca como única originaria de Estados Unidos.

El autor se preguntaba hace doce años qué suerte correrían otras concepciones de libertad (entendidas como seguridad económica, justicia social, participación activa en la democracia, etc.), mientras parafraseaba al eterno Abraham Lincoln confiando en que “los mejores ángeles de nuestra naturaleza reclamen su lugar en la eternamente inacabada historia de la libertad estadounidense”.

Por Azmara Calleja
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