La galería Tate Modern anunció la primera gran retrospectiva sobre Joan Miró (1893-1983) que se celebra en Londres en cerca de medio siglo, que viajará luego a la Fundació Joan Miró de Barcelona (España), coorganizadora del evento, y a la National Gallery of Art, de Washington.

La exposición, que se inaugurará el 14 de abril y podrá visitarse hasta el 11 de septiembre en la capital británica, lleva por título
The Ladder of Escape (la escalerilla de la fuga) y reunirá 150 óleos, trabajos sobre papel y esculturas del gran artista español procedentes de museos y colecciones privadas de todo el mundo. Además de documentar la sorprendente amplitud de la producción artística del pintor, la muestra explorará el contexto de su trabajo, con respecto a su compromiso político y a la influencia de su identidad catalana, de la guerra civil y del régimen de Franco.
Miró es uno de los artistas del siglo XX más icónicos, gracias a un lenguaje de símbolos muy particular que comunica una sensación de libertad a través de imágenes fantásticas y de un cromatismo directo. Pero ya desde sus primeras obras se observa también una faceta más angustiada y comprometida en su práctica artística, que refleja los turbulentos tiempos políticos que le tocó vivir.
Sus obras tempranas están asociadas al paisaje y las tradiciones catalanas, con imágenes de la vida rural como
La Granja (1921-22), que adquirió directamente al artista en París el escritor norteamericano Ernest Hemingway, o su magistral secuencia titulada
Cabeza de campesino catalán (1924-5).
Las tensiones que estallaron con ocasión de la Guerra Civil se reflejarían en protestas explícitas como sus famosas obras
Aidez l'Espagne (Ayudad a España) y
Le Faucheur (El segador), de 1937, así como en las respuestas más privadas y menos evidentes de su serie
Constelaciones, creada durante la Segunda Guerra Mundial.
Bajo la dictadura franquista, según recuerda la Tate, Miró trabajó en una especie de exilio interior en España, mientras fuera crecía su fama de "héroe de la abstracción de posguerra". La
Tate mostrará también algunas obras maestras de esa época, incluido el soberbio tríptico
La esperanza de un condenado, de 1973, y documentará cómo el artista catalán captó el ambiente de protesta de finales de los años sesenta.
Ennegreciendo o pasando sus obras por el fuego, como las tituladas
Mayo (1968) y
Lienzo quemado II (1973) o creando explosiones eufóricas de pintura en
Fuegos Artificiales (1974),
Miró siguió reflejando el ambiente político con su pintura radical.
Joan Miró nació en Barcelona el 20 de abril de 1983 y se formó como artista en la academia Galí entre 1912 y 1915. A partir de 1923 comenzó a pasar parte del año en París y se convirtió en personaje clave del movimiento surrealista. Durante la Guerra Civil española, se quedó en Francia con su familia, pero cuando los alemanes invadieron ese país, se estableció en la isla mediterránea de Mallorca, donde viviría el resto de su vida hasta su fallecimiento el 25 de diciembre de 1983.