Argentina: la sociedad y la política
Enrique Aguilar
x
enrique_aguilarucaeduar/15/15/19/23
miércoles 13 de octubre de 2010, 13:47h
Al leer recientemente una serie de declaraciones del premio Nobel de literatura Mario Vargas Llosa acerca de la Argentina y los Kirchner, las asocié inmediatamente a las opiniones que me fue dado recoger al respecto en diálogo con colegas de otros países de Sudamérica. En todos los casos, en efecto, la pregunta resultó ser la misma: ¿cómo se explica que la Argentina, país que supo ser ejemplo por sus niveles de alfabetización, su capacidad de desarrollo, su cultura, etc., se vea hoy presa de un populismo grotesco que nos condena al aislamiento y la involución?
¿Cómo es posible que de nuestra clase política no hayan surgido en los últimos años figuras suficientemente idóneas para postular, movilizando los ánimos colectivos, un modelo alternativo donde el clientelismo, las prácticas venales y la chatura intelectual sean vistos como auténticos vicios y no como medios conducentes a conservar el poder a cualquier precio?
El pesimismo que me embarga de un tiempo a esta parte me impide encontrar otra respuesta que no pase necesariamente por una referencia a la sociedad. Es que detrás de la política, siempre y dondequiera, se encuentra la sociedad. Y cabe preguntarse si la sociedad argentina (si desde luego es válida esta generalización) desea verdaderamente un cambio profundo que vaya más allá de un ansiado y necesario descenso en los índices de inseguridad e inflación. ¿Estamos dispuestos a los sacrificios y costos que el sostenimiento de una república democrática requiere? ¿Queremos realmente asumir los riesgos de una economía libre y competitiva? ¿Aceptarían nuestros sindicatos perder sus privilegios monopólicos, nuestros empresarios sus prebendas y protecciones arancelarias, o nuestros jueces sus exenciones impositivas? ¿Accedería nuestra clase media a pagar servicios públicos no subsidiados? ¿Consentirían nuestros empleados bancarios la desregulación de su actividad, nuestros maestros mayores exigencias de capacitación y nuestros alumnos más jornadas de clase?
Lo que Montesquieu llamaba el “espíritu general” de una nación permite usualmente entender los comportamientos políticos desde una base sociológica. Ni aquéllos ni ésta son en la Argentina irremediables y ambos pueden reorientarse en una dirección mejor o peor. La pregunta, nuevamente, es si queremos de veras cambiar o si todos nuestros gestos de desaprobación no son sino una manifestación estentórea que esconde la tácita aceptación de un sistema que quizá, por temor a lo desconocido, no nos animamos a abandonar.
|
Politólogo
ENRIQUE AGUILAR es director del Instituto de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica Argentina
|
enrique_aguilarucaeduar/15/15/19/23
|