romario, el hombre de los mil goles y diputado de Río
Goles que valen votos: viaje del estadio al parlamento
viernes 22 de octubre de 2010, 21:18h
La relación entre el fútbol y el ámbito poítico ha permanecido latente durante décadas. Sin embargo, en 2010 se ha manifestado con una claridad y fuerza novedosas. Con Brasil como escenario, la gran estrella del balompié Romario se afilió al Partido Socialista Brasileño y consiguió un escaño como diputado federal en Río de Janeiro. Además, su compañero inseparable Bebeto, también se convirtió en diputado, aunque en su caso perteneciendo al Partido Democrático Laborista. Este populismo político de nuevo cuño con estrellas del deporte como bandera abre un nuevo horizonte. Si bien ya se habían dado casos anteriormente -Weah en Liberia y Laporta en el Barcelona-, esta revolución en el país carioca puede convertirse en una salida idónea para los futbolistas retirados y nuevos reclamos para los profesionales de la política. Nunca antes tuvieron tanto peso social los goles anotados.
Que el fútbol es una actividad que atrae a millones de personas y genera una cantidad asombrosa de ingresos es de dominio público. Que además este deporte ha servido como distracción y tupido velo de sistemas políticos dictatoriales a lo largo de la historia -Mundial de Argentina 78 con Videla- también es sabido. Sin embargo, la conexión directa y democrática entre el balompié y la política no se ha establecido de forma definitiva a pesar de algunos escarceos anecdóticos de presidentes de clubes, como es el caso de Joan Laporta en el Barcelona, Jesús Gil en el Atlético de Madrid o Silvio Berlusconi en el Milan. Salvo excepciones, las estructuras políticas de los países desarollados no han contemplado incluir en sus listas a estrellas deportivas. Pero esta inercia ha cambiado en 2010 con Romario como protagonista.
Romario da Souza Faria, delantero estrella de los años 90 en el Barcelona y en la selección brasileña. Autor de más de 1000 goles en toda su carrera, pichichi en las ligas de Holanda, España y Brasil y máximo goleador de campeonatos nacionales en 14 ocasiones. Fifa World Player en el año 1994, campeón del mundo en ese mismo año y ganador de dos Copas América -1989 7 1997-. Futbolista genial, único y, desde octubre de 2010, diputado del Partido Socialista Brasileño del Estado de Río de Janeiro. “Baixinho”, tras una campaña basada en su estratosférica popularidad y la defensa de los desfavorecidos –en especial de los barrios pobres-, ha alcanzado su escaño al finalizar en sexta posición de entre 821 candidatos.
El excelso delantero brasileño gozó de un apoyo desbordante durante su campaña con manifestaciones de fans de su fútbol que ahora también le siguen en su aventura política. Una de las principales demandas que realizó Romario fue la necesidad de un legado social tras el Mundial de Brasil 2014 y los Juegos Olímpicos de Río en 2016. Entre sus demandas destaca la implantación de un sistema de agua potable y saneamiento en los barrios desfavorecidos, la contrucción de viviendas accesibles para los desfavorecidos y políticas que mezclen lo deportivo y lo social de ayuda a esas poblaciones. Con este guión y el sensacional colchón que le brindan sus 1000 goles anotados, el mítico 9 del Barça respondió a las espectacivas y marcó un tanto en las pasadas elecciones.
Sin embargo, Romario no es el único futbolista que lo intentó en el campo de la política. Bebeto, ex delantero del Deportivo de La Coruña y acompañante inseparable del Brasil campeón del Mundial de Estados Unidos, también alcanzó su objetivo en la pelea de los votos. Representando al Partido Democrático Laborista, consiguió un escaño en la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro. La finura y humildad de este exquisito rematador que deslumbró en Riazor, alcanza también su objetivo en su nueva ocupación. Pero además de esta espectacular pareja futbolistas con traje de políticos, en las elecciones de 2010 se presentaron un total de 23 deportistas brasileños, un dato que resulta sorprendente. Parece que la intensidad con la que viven los cariocas los triunfos de la “Canarinha” se traslada también a la arena política.
Este año se ha confirmado como la revolución en la relación entre fútbol y política, pero existen varios antecedentes notables que contruyeron el éxito de Romario y Bebeto. La experiencia con más relevancia en el ámbito internacional está protagonizada por George Weah. Balón de Oro y Fifa World Player en 1995, el delantero liberiano del Milan decidió ocupar un lugar en la política de su país. Tras retirarse de la práctica deportiva, el ex-rossonero inició su aventura electoral en el año 2005. Considerado como un ídolo en su país, Weah fue derrotado por Ellen Johnson Sirleaf, al que acusó de prácticas fraudulentas. Actualmente estudia administración de empresas y criminología en la Universidad de Miami y amenza con intentarlo de nuevo en su partido por la presidencia de Liberia, ya con una preparación que respalde la fama conseguida en el balompié.
En Brasil se encuentra la primera experiencia relevante de un futbolista en un movimiento político. El “doctor” Sócrates, sublime miembro del mítico combinado de Brasil en el Mundial de 1970, lideró un experimento que permanece en el recuerdo de la socidad y el fútbol brasileños. En 1981 el país sudamericano vivía en una dictadura militar que impuso el fútbol como anestesia. En la liga carioca oparticiparon 94 equipos aquel año. El Corinthians, club importante en competiciones domésticas e internacionales decidió elaborar y poner en práctica un revolucionario proyecto llamada Democracia Corinthiana.
En sus estatutos figuraba la necesidad de una votación de todos los componentes de la institución para tomar decisiones sobre fichajes, entrenamientos…Socrates fue unod e los líderes de aquel proyecto que influyó en la concepción de la sociedad brasileña de la época y se mostraron radicalente a favor de la apertura a unas elecciones que el dictador brasileño adpotó para elegir al Gobernador del Estado de São Paulo. Las demandas aperturistas se hicieron presentes también en los estadios. Los jugadores del Corinthians mostraron mensajes como Democracia ja’, ‘Quero votar para Presidente en los partidos e incluyeron “Democracia Corinthiana” en sus camisetas, que por aquella época no tenían patrocinadores.
La exitosa experiencia de Romario en Río de Janeiro se ha convertido en un nuevo horizonte en la relación del balompié y la política. El arma anestesiante contra la conciencia colectiva que usaban los dictatores se ha convertido en el arma rebelde que quiere cambiar una realidad social. La fama de las estrellas del fútbol puede transformarse en un trampolín político que provoque cambios reales en una ciudad. Superado ya el concepto negativo del deporte en la sociedad, ¿podrán los futbolistas elegidos por el pueblo en las elecciones refrendar sus resultados con políticas acertadas?