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novedoso montaje

El Museo del Prado propone una visita de tú a tú a la célebre obra de Rubens

jueves 04 de noviembre de 2010, 13:26h
Rubens en estado puro. El Museo del Prado reúne en dos pequeñas salas las noventa obras del pintor flamenco que formar parte de sus fondos. La razón no es otra que la reforma de las salas donde habitualmente cuelgan las obras del artista. El resultado es una exposición pensada para ser observada en 360 grados, sin cartelas ni secciones que distraigan la atención de un visitante que admirará el dinamismo de los lienzos del pintor más admirado de su época.
Las 90 obras de Rubens que forman parte de la colección del Museo del Prado se han trasladado durante dos meses y medio a otra ubicación de la pinacoteca. Las obras a las que se va a someter las salas que actualmente acogen los lienzos del pintor serán objeto de una remodelación, lo que ha obligado al Prado a reubicarlos para no desaprovechar su valía.

La propuesta es, cuando menos, original. En dos salas, no excesivamente grandes, han sido dispuestas las obras del pintor flamenco en orden cronológico, sin respetar tamaños ni temáticas. El resultado es una visión de 360 grados de la obra de este artista, vértice de la pintura de su tiempo, de finales del siglo XVI a principios del siglo XVII.

Exposición de las obras de Rubens en el Museo del Prado (Foto: Manuel Engo)
El visitante, pese a la primera impresión desconcertante, será testigo de un encuentro muy especial con la pintura del flamenco. Desde la primera obra expuesta, “El duque de Lerma”, hasta la última, “Perseo liberando a Andrómeda”, muchas son las sorpresas. Impresiona, por ejemplo, la serie del Apostolado por su calidad técnica, las formas escultóricas y el gusto por el detalle. Lo hacen también las obras que siguen a las famosas “Tres Gracias”, pintadas hacia 1630, entre las que destacan los lienzos que representan raptos, ya sea el de Hipodamía, Ganímedes o el de Proserpina, todos con una gran carga dinámica que permite hacernos testigos de una evolución en la técnica del artista hacia formas más diluidas.

Su versatilidad temática, su gusto por los cuerpos femeninos, los desnudos y la naturaleza no pasaron inadvertidos para Felipe IV, quien lo consideró su pintor de referencia y para quien el flamenco trabajó durante años. Fueron, precisamente, estos encargos los que favorecieron que las obras hoy conservadas estén dotadas de tamaña maestría.

El 23 de enero será cuando concluya esta muestra homenaje a uno de los pintores de referencia en el catálogo del Prado. La oferta, ya de por sí atractiva, se completa con la emisión los fines de semana del documental “Rubens. El espectáculo de la vida”, que propone un acercamiento a la carrera artística y a su obra pictórica, realizado por Miguel Ángel Trujillo bajo la dirección de Alejandro Vergara, jefe de Conservación de Pintura Flamenca del Prado.
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