segundo oficio a la intemperie
Miles de fieles obligan a Patrimonio a permitir la misa de campaña en el Valle de los Caídos
domingo 14 de noviembre de 2010, 13:08h
El segundo oficio religioso a la intemperie se ha celebrado este domingo a las puertas del Valle de los Caídos gracias a que la asistencia masiva de fieles ha obligado a Patrimonio a permitir la celebración de la eucaristía. Convocados por la comunidad benedictina de la Gran Cruz del Valle de los Caídos en protesta por el cierre indefinido del recinto, miles de fieles han subido al Valle provocando atascos de hasta 10 kilómetros debido a los más de 2.000 coches contabilizados.
La segunda misa de campaña convocado por la comunidad benedictina de la Gran Cruz del Valle de los Caídos en protesta por el cierre indefinido del recinto ha congrega a miles de personas. Tan numerosos han sido los fieles que se han desplazado hasta el valle de los Caídos para asistir a misa que, según informa el periódico ABC, "Patrimonio se ha visto obligado a permitir la entrada al valle".
Las retenciones han alcanzado los diez kilómetros y los monjes benedictinos encargados de la basílica han contabilizado unos 2.000 vehículos.
Muchos de los fieles asistentes a la misa han tenido que dejar sus coches en las cunetas de la carretera y distancias de hasta diez kilómetros del Valle.
Ante la masiva respuesta a la convocatoria, los monjes han decidido retrasar la eucaristía una hora con el objetivo de que pudieran seguirla el mayor número de personas posibles entre las miles que han subido en esta mañana de domingo al Valle en protesta por el cierre del reciento.
El acceso al Valle de los Caídos está restringido desde principios de este año cuando Patrimonio Nacional decidió poner en marcha unas obras de restauración en la Piedad de la fachada de la iglesia que, según sostenía, ponían en riesgo a los visitantes. De hecho, fuentes de la Delegación de Gobierno en Madrid han explicado a Europa Press que el motivo por el que se ha restringido el acceso ha sido por motivos de seguridad para los visitantes "ante el grave deterioro del conjunto patrimonial", tal y como desprende de los informes de Patrimonio Nacional.
No es la versión de, entre otros, los monjes responsables de la basílica que aseguran que la seguridad por las obras no es más que una excusa para cerrar el templo al culto.