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la escena del portugués desempolva la polémica

El fútbol se centra en Mourinho y olvida el engaño de las tarjetas

viernes 26 de noviembre de 2010, 22:37h
La repercusión mediática de José Mourinho ha desempolvado una polémica de complicada resolución: ¿es lícito forzar tarjetas para no jugar un partido? La maniobra del técnico luso, comprometiendo a Dudek, Casillas, Sergio Ramos y Xabi Alonso, ha generado críticas en torno a la forma y no al fondo de la estratagema. La UEFA ha abierto expediente al club por la excesiva escenificación, mientras que Arsene Wenger –ilustre técnico del Arsenal- definió la maniobra como “horrible” en relación a la publicidad negativa del balompié. Sin embargo, no existen detractores de la posible adulteración de la competición que supone provocar sanciones.
El Real Madrid llegó a Amsterdam el pasado martes con dos objetivos prioritarios: vencer por primera vez en la historia al Ajax en su estadio y conseguir la primera plaza del grupo en la primera oportunidad que se presenta. El bloque de Jose Mourinho cumplió con brillantez ambas premisas ya que goleó al legendario club holandés por cuatro goles a cero. La solidez y el firme crecimiento del proyecto madrileño conforman la sensación que el equipo español proyecta tras la primera fase de la Champions League y 12 jornadas de la Liga BBVA, en la que también es líder.

Sin embargo, el mundo del balompié no se jactaba de la reconstrucción de una de las potencias plantearías de este deporte. Tras el silbato del colegiado escocés Craig Thomson que marcaba la conclusión del encuentro, profesionales y aficionados del fútbol procesaban de manera vertiginosa la imagen ofrecida por el club blanco tras las auto-expulsiones de Sergio Ramos y Xabi Alonso en los minutos finales del choque. La concatenación de actuaciones discutibles del entrenador Mourinho –que ordenó a Alonso que forzara la segunda amarilla y colocó a Dudek y Casillas en el papel de mensajeros de la polémica orden con destino a Sergio Ramos- provocó la extrañeza inmediata en los espectadores del partido y el regocijo de sus detractores.

El epicentro de las críticas ha sido la escenificación llevada a cabo por Mourinho en la transmisión de las indicaciones a sus jugadores. A partir del minuto 87, en que Xabi Alonso pierde tiempo y demora el saque de una falta ostensiblemente, se abre la veda para atacar al técnico luso por mal actor. La exposición pública de la antigua artimaña de provocar sanciones para evitar ausencias indeseadas en futuro compromisos, desató otro huracán en torno a la figura del entrenador madridista. En declaraciones posteriores al partido, los jugadores que protagonizaron la polémica actuación negaron la evidencia y Mourinho explicó que: “son tarjetas por cosas 'naif' que al final no son importantes por el partido que viene, ante el Auxerre, pero no me gusta”. Las críticas al colegiado del técnico luso sirvieron para encender a los detractores.


Entre los profesionales que han mostrado su oposición ante este tipo de actitudes destaca la figura de Arsene Wenger, ilustre entrenador del Arsenal y antiguo “enemigo de Mourinho”. El preparador francés calificó de “horrible” la imagen ofrecida por el Madrid al ofrecer ese tipo de imágenes. El técnico descubridor de Cesc Fabregas explicó que “es una pena ver una cosa así de un club grande" y que “en un campo uno quiere respetar a la gente que paga dinero para ver un partido de fútbol".

Estas duras declaraciones de Wenger se suman a la decisión de la UEFA de abrir un expediente al conjunto español por “conducta impropia” de Jose Mourinho, Jerzy Dudek, Iker Casillas, Xabi Alonso y Sergio Ramos. El máximo organismo gestor del fútbol europeo decidirá el próximo martes 30 de noviembre si hubo intencionalidad en los hechos y si se adultera la competición, ya que Auxerre y Ajax se jugarán en el último encuentro de la fase de grupos la clasificación para las Europa League.

Anunciado ya el expediente abierto a la forma y no al fondo de la cuestión, también han surgido voces comprensivas con las indicaciones de Mourinho. Michel, entrenador del Getafe, defendió que es algo que se ha hecho “toda la vida” y que “tiene que ver con la picaresca del deporte”. También se unió a este discurso el seleccionador que hizo capeona del mundo a España, Vicente del Bosque. El salmantino –que dio las mismas indicaciones a Makelele y Figo ante el Leeds en la Champions de 2001- comentó que “tal vez la escenificación no fue la más ideal, pero al menos no dieron patadas, fueron tarjetas producidas de la mejor manera posible y obraron de la mejor forma”.

La historia del balompié muestra que la orden de forzar tarjetas amarillas para perderse un encuentro y pasar sin peligro de sanción en fases sucesivas, es algo que se viene produciendo desde que la UEFA estableció el sistema de sanciones por acumulación de tarjetas. Las sanciones impartidas por el organismo a los profesionales que efectúan esta treta han variado. La última fue protagonizada por el Juninho Pernambucano y Cris, del Olympique de Lyon, que forzaron una amonestación en un encuentro ante la Fiorentina para llegar sin peligro a octavos de final de la Champions. El resultado fue una sanción de la UEFA de 7.500 euros.

Hace dos décadas, en 1990, el jugador del Colonia Ordenewitz forzó una sanción similar a las obtenidas por Ramos y Alonso para participar en la final de Copa ante el Werder Bremen. En esta ocasión, el técnico admitió que había dado la directriz al jugador y la sanción fue contundente: el jugador no disputó el siguiente encuentro de Liga y tampoco pudo competir en la ansiada final de Copa.

En España se han producido casos similares en los últimos años. Pep Guardiola, por ejemplo, protagonizó un hecho similar en su enfrentamiento de marzo de 2009 ante el Mallorca en la isla balear. El técnico blaugrana le susurró a Dani Álves que se demorara en el saque de banda en una imagen captada por las cámaras de LaSexta. El brasileño vio tarjeta amarilla, no jugó el siguiente partido pero sí disputó el Real Madrid-Barcelona sin peligro de ser sancionado.

Buena parte de la prensa internacional, para cerrar el panorama de la polémica, se posicionó en contra del entrenador portugués. La Gazetta dello Sport tituló “Lo nunca visto” en referencia a las dos expulsiones provocadas por el conjunto blanco. Sportmediaset.it tituló, por su parte, “Mourinho inventa la auto-expulsión”. En Inglaterra destacó la Sky que exhibió: “La Mourinhata: tarjetas a la carta”. El Daily Mail también criticó la actitud madridista: “Alonso y Ramos provocan deliberadamente sus expulsiones”.

La polémica suscitada en el balompié ha afectado a la imagen del club blanco, de Jose Mourinho, de Sergio Ramos, Iker Casillas, Jerzy Dudek y Xabi Alonso, pero también ha afectado a la imagen del propio balompié. Los profesionales del deporte rey en Europa que han criticado la actuación del equipo español han atacado a la escena montada por el polémico entrenador luso, pero los dardos nunca han ido dirigidos al fondo, la treta que condiciona el espectáculo y que han usado todos los entrenadores que han querido proteger a sus jugadores para las grandes citas. Este ha sido un conflicto de fondo que la figura de Mourinho ha convertido en problema de forma.
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