28-N
Los perdedores: Montilla, Puigcercós y Herrera o la debacle del tripartito
domingo 28 de noviembre de 2010, 20:43h
El PSC ha hecho buenos los peores augurios sobre el 28-N. También sus socios, ERC –cuarto partido ya en Cataluña- e ICV han pagado un alto precio por su gestión en las urnas. Desde Madrid, Ferraz y Génova contemplan con distintas sensaciones el ascenso del PP y la cercanía de las elecciones de 2012.
José Montilla es el principal derrotado en Cataluña. En clave nacional, el presidente del Gobierno. Todo estaba previsto y los días previos a los comicios no sólo han estado marcados por grandes esfuerzos para evitar el descalabro; también para planear una sucesión. En este sentido, Carme Chacón está situada en primer puesto para levantar la moral de los socialistas catalanes y recuperar el voto en esta comunidad no ya de cara a 2014 sino, en el medio plazo, con vista a las generales. Pero eso, al menos con los resultados en caliente, es todavía una previsión.
Recién sabida la configuración del nuevo Parlamento, conviene en Ferraz una profunda reflexión, no menor que la de sus compañeros catalanes. Cuatro años de flirteos con algunas de las más intensas demandas de los socios, especialmente de ERC, así como de descuidar aspectos como el lingüístico o el no menos esencial económico, han terminado por desgastar a Montilla en la legislatura del Estatut.
Con los datos de participación en la mano y sin conocer aún las nefastas encuestas a pie de urna, los socialistas respiraban aliviados al conocer que había una alta movilización en sus feudos. Para sorpresa de éstos, esa movilización ha tenido como fruto mejores resultados para el resto de partidos, que se han repartido los votos que Montilla se ha dejado en el camino.
Arrancan cuatro años de regeneración en el PSC, asunto que preocupa y mucho en Madrid, donde un resultado así en Cataluña en 2012 podrían ser letales para los intereses del candidato socialista a La Moncloa.
ERC se ha derrumbado. Joan Puigcercós se sentará en el Parlament como cuarto líder y no como tercero, como hizo Carod Rovira. El objetivo es retomar el camino que condujo a ERC a resultados históricos al comienzo de la década en Madrid y Cataluña. Hoy, lo acontecido es la demostración de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Sin embargo, el independentista Laporta ha entrado en la Cámara. Cuenta en sus filas con algunos ex militantes de ERC. Se reparte el discurso separatista, pero con menos representantes.
ICV, de Joan Herrera, se mantiene. Es el único socio que no se ha visto salpicado por la gestión conjunta del tripartito, pero quizá este hecho ha propiciado que tampoco haya un crecimiento. Con Herrera se fueron los que antaño apoyaron a Zapatero, algunos artistas, y enarboló la bandera de la izquierda. Ha capeado el temporal pero ha sido una víctima más del fracaso de un Gobierno que en los últimos meses sólo ha podido evitar la mayoría absoluta de la oposición, una oposición que en breve será el poder.