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primera tormenta de críticas

¿Cómo se reconstruye un rascacielos que solo tiene un piso?

sábado 04 de diciembre de 2010, 01:09h
El faraónico proyecto del Real Madrid ha sufrido la inestabilidad producida por la primera grieta. La debacle en el Camp Nou ante su eterno rival ha desatado el huracán de críticas hacia el equipo, su entrenador y su rutilante estrella, Cristiano Ronaldo. La travesía por el desierto vivida por los madridistas desde el pasado “clásico” ha generado incluso teorías que apuntan a la necesidad de fichar para salvar la temporada. El capitán del barco, Mourinho, ha sufrido ya la primera derrota en el campo de batalla. La trinchera de pesimismo heredado de temporadas pasadas en Chamartín ha susurrado la palabra crisis pero, ¿necesita el proyecto blanco un cambio de dirección con tan solo 3 meses de vida?
En el universo de los gigantes del fútbol el margen de error se reduce a unas pocas semanas. Los proyectos a largo plazo que se cumplen de manera efectiva resultan la excepción que confirma la regla. Salvo en las islas británicas, las potencias del balompié continental hace gala de un portentoso nivel financiero, solo comparable a la velocidad con la que pierden la paciencia y la fe en una apuesta deportiva. La vida de un entrenador dentro de una institución grande se encuentra siempre supeditada al presente, en muy pocas ocasiones se mira al futuro pasando por alto los tropiezos del día a día. La experiencia demuestra que en toda trayectoria de un técnico en un club ilustre se produce un punto de inflexión, un momento de no retorno en el que la directiva muestra su absoluta confianza y hace la vista gorda con los resbalones del equipo, o firma su despido con la determinación más fría posible.

En la temporada pasada el banquillo del Santiago Bernabéu estuvo ocupado por Manuel Pellegrini. El técnico chileno llegó precedido de triunfar con el Villarreal –al que llevó a las semifinales de la Champions League- y con el River Plate en Argentina. Sin embargo, el crédito emanado del buen juego que han desplegado sus equipos se empezó a agotar el 27 de octubre de 2009, día en que el Alcorcón le asestó una goleada histórica. Pero el golpe definitivo fue la eliminación de la Champions ante el Lyon en los octavos de final. A pesar de la gravedad y carácter decisivo de esta derrota, la directiva decidió confiar en Pellegrini ya que el equipo estaba jugándose el título con el Barcelona. La presión del fuerte desembolso realizado obligó a la continuidad del entrenador –y en cierto sentido del ambicioso proyecto-, pero el golpe era ya definitivo. La victoria del Barça en el Bernabéu supuso la confirmación del cese del entrenador chileno a final de temporada. La impaciencia producida por la presión de la sequía de títulos de la entidad blanca provocó que la confianza depositada en Manuel Pellegrini se extinguiera en seis meses.

José Mourinho llegó con la categoría de estrella salvadora a la que aferrarse. El club mostró desde el primer momento su completa sumisión al mando del portugués, aceptando su salario –más de 8 millones de euros- y sus sistemáticas salidas de tono en rueda de prensa. El resultado ha sido incontestable: líder del campeonato liguero y de su grupo en Champions, ninguna derrota, máximo goleador del continente y menos goleado en España. Los fichajes se integraron perfectamente, y el equipo ha devuelto el espectáculo al césped de Bernabéu. Sin embargo, este balance favorable se ha erosionado tras el “clásico” ante el Barcelona del lunes 29 de noviembre. La derrota por cinco goles a cero ha desestabilizado parte de la confianza que la directiva ha depositado en el portugués y ha servido para cuestionar la plantilla mirando incluso hacia el mercado de fichajes. ¿Será este el punto de inflexión de Mourinho en el Real Madrid?¿Es el 5-0 del Barça el “alcorconazo” de Pellegrini?


La trayectoria estadística de ambos entrenadores a estas alturas es similar, aunque las cifras del chileno no llegaron a brillar tanto como las de Mourinho. La primera grieta del rascacielos de Pellegrini en Madrid se abrió hasta resultar irreconducible. Algunos ya han comparado ambos “accidentes” y, por ende, ambas carreras. Sin embargo, en el paisaje alejado de los números, las diferencias se perciben a simple vista. Los mecanismos tácticos que el portugués ha introducido en la mecánica del equipo diferencian sensiblemente su proyecto del de Pellegrini. El Madrid de Mou está en plena construcción y, por ello, está todavía muy lejos del Barcelona de Guardiola. “El Barcelona es un producto acabado, el Madrid está en construcción”, dijo Mourinho en la rueda de prensa del Camp Nou.

Las indicaciones que el luso ha inculcado a sus jugadores se convertirán en automatismos de bloque que cohesionarán las líneas y conformarán un equipo en el Santiago Bernabéu. Si en la actualidad –tres meses de trabajo de Mourinho- el equipo ha exultado en los partidos de casa ofreciendo verdaderas exhibiciones y no ha encajado demasiados goles en el global de las competiciones, con el paso del tiempo –si la directiva permanece impermeable a las críticas hacia el portugués y permite su trabajo- la plantilla madridista se convertirá en un calco del Inter campeón de Europa o del Chelsea dominador de Inglaterra en su faceta defensiva y de intensidad.

La seriedad y profesionalidad mostrada por Mourinho en el trabajo con el equipo aseguran un rendimiento muy elevado del bloque en los meses importantes de competición. El golpe recibido ante su máximo rival ha perturbado la tranquilidad del club merengue y ha frenado el entusiasmo del entorno de la institución madrileña. Sin embargo, elevar al nivel de alerta roja el traspiés del equipo en Barcelona se antoja precipitado. Fuera de la capacidad de motivación palpable de Mourinho y de la fama de “exprimidor” de futbolistas -en el sentido positivo del término-, los datos reflejan que el técnico luso sólo ha perdido un partido desde que llegó al banquillo del Madrid en el mes de agosto. La estadística refuerza la fe de la directiva que, de momento, no se plantea realizar ningún fichaje en el mercado invernal.

La derrota frente a Guardiola añadirá más morbo si cabe a la Liga BBVA y al encuentro del Bernabéu en la segunda vuelta. La evolución del equipo en las próximas fechas determinará el carácter decisivo del clásico de 2011. El futuro próximo del club parece estar asegurado de la mano de “The Special One”. Si bien la no inclusión de Lass en el once titular arrancó la derrota blanca en el Camp Nou, el técnico portugués debe demostrar ahora sus capacidades reconduciendo el camino hacia la gloria de su equipo, convenciendo a los jugadores de que son los mejores del mundo –como ya hizo en Oporto, Londres y Milán-. Los vientos de crisis, de momento, no azotan en el paseo de la Castellana madrileño.
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