EN LA FRONTERA
[i]Los nuevos Herodes[/i]
martes 04 de enero de 2011, 09:55h
Decenas de miles personas han clamado este domingo en Madrid contra los “nuevos Herodes”. No vamos a analizar aquí las acertadas palabras del Papa durante el Angelus dirigidas a los congregados en la madrileña Plaza de Colón, ni tampoco las pronunciadas por el Cardenal Rouco, Arzobispo de Madrid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española, queremos valorar sobre todo la repulsa unánime contra todos los que quieren echar por tierra los valorares, sagrados valores, de la FAMILIA.
Este domingo, las decenas de miles personas que han acudido a la solemne celebración de la Eucaristía, han aplaudido el lema “La Familia Cristiana, esperanza para Europa”. No podía ser de otra manera. Europa esta siendo descristianizada por los “nuevos Herodes” que quieren marcar el camino del viejo continente. Si la familia deja de tener su cometido principal, o lo que es lo mismo no ser el eje fundamental de nuestra sociedad, el cataclismo está asegurado. Ya lo recordó el Cardenal Rouco en días pasados: “El matrimonio y la familia son realidades fundamentales para el desarrollo de la persona y de la sociedad, que no pueden estar en manos del poder”.
Pero el poder se empeña en controlar todo y a todos. Bajo un aparente bienestar, perfectamente organizado, se esconde violencia y crueldad. No les basta nada y quieren todo. No les importa que “Grandes Hermanos” o “Princesas del Pueblo” sean los ejemplos que deban seguir nuestros jóvenes. Con una sociedad atontada las decisiones, brutales decisiones contra dignidad de la persona que se tomen, estas serán digeridas mejor.
Por eso, son necesarias manifestaciones como las de este domingo. Los “nuevos Herodes” de nuestra sociedad deben conocer y saber que no se nos puede tapar la boca con “largas cambiadas”. La sociedad civil tiene el derecho a reaccionar contra decisiones que van en contra de la propia naturaleza del hombre. Así, debemos tener presentes, muy presentes, las palabras de Benedicto XVI en su reciente viaje a España, porque está muy bien que haya grandes concentraciones y vivas al Pontífice durante sus visitas, pero el poso de estas es lo que debe quedar en nuestro corazón y pensar en las advertencias y llamadas del Papa sobre este viejo continente, necesitado más que nunca de una misión, porque “Dios está con nosotros, como celebramos el pasado día primero de año. Y Dios está con nosotros” para ayudarnos a terminar con la inseguridad y el miedo que nos quieren imponer “los nuevos Herodes”, porque como me decía alguien esta semana “quienes trabajen por un mundo mejor con el espíritu de este Mesías, lo harán desde la debilidad de los amenazados, no desde la seguridad de los poderosos”.